Una sociedad que acentúa las diferencias

Nos agrupamos por instinto y nos clasificamos con base en nuestros juicios;
la transformación de una ciudad ocurre en los significados que cada habitante
encuentra en el concepto de clase

Ilustración: INÉS DE ANTUÑANO

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Las revistas de sociales, los clubes exclusivos, los uniformes para las trabajadoras del hogar, las plazas comerciales, los palcos en los estadios y teatros, son síntomas de una ciudad desigual.

 

La palabra clase está estrechamente vinculada con clasificación. La primera, según la Real Academia de la Lengua Española significa “conjunto de elementos con caracteres comunes”, mientras que la segunda es la acción de “ordenar o disponer” algo por clases.

 

Sin embargo, clase proviene del latín classis1 que significa “convocar”. En el pueblo romano reclutaban a quienes cumplían ciertas características para la guerra y los clasificaban para desempeñar diversas funciones.

 

¿Qué clase de sociedad somos? O acaso la pregunta debería ser ¿qué clases de sociedades somos? Nosotros mismos acentuamos las diferencias. Karl Marx en su libro de El capital. Crítica de la economía política, define clase como “una estructuración económica de la sociedad moderna”, pero ¿qué es lo que convierte a los asalariados en asalariados, a los políticos en políticos, a los empresarios en empresarios? El dinero, la fuente del dinero, el color de piel, las relaciones sociales.

 

Nos agrupamos por instinto. Porque así somos menos vulnerables. Porque nos fortalecemos. Convocamos a los “nuestros”: los “iguales”. Pero en realidad, como sociedad(es) que habita una ciudad clasificarnos acentuando nuestras diferencias sólo nos aleja de la utopía: la igualdad.

 

Podemos ver la transformación de la ciudad a partir de lo que se ha entendido como clase a través de la historia, y podemos ver el mismo término de clase como un concepto que implica evolución en sí. En la presente edición de territorio, nos fuimos por las dos vertientes: Luis Álvarez colabora con un texto en el que detalla el cambio de las formas de producción que, a la larga, podrían significar un orden distinto de la realidad.

El consumo también nos clasifica y no sólo es una cuestión de poder adquisitivo, también es cultural y hasta de gustos en última instancia. Somos lo que comemos, y en este caso, lo que bebemos. El aporte de Javier Angulo para esta edición tiene que ver con el tequila y el mezcal, dos licores de agave que en su trayecto del campo a la ciudad han trascendido clases sociales, han definido identidades colectivas y personales.

 

La lucha de clases existe y las secciones de sociales en los periódicos muestran algunas de sus victorias. Las sonrisas en las caras que aparecen retratadas exhiben una felicidad que se vuelve un sentimiento cuando menos agridulce para quien piensa en lo que ello implica, como propone Luis Morenorruiz en su entrega mensual. Para la fotogalería de esta edición contamos con el testimonio visual de Diego Andoni, uno de los estudiantes que participaron en el pasado Festival Común de Periodismo, quien aporta una serie de imágenes sobre el nuevo uso que unos niños dan a las instalaciones del antiguo planetario en el zoológico de la ciudad.

 

En nuestra búsqueda constante de entender los diferentes ámbitos que inciden en la vida de las personas y contribuyen a los cambios del entorno, decidimos iniciar en el presente número una serie de perfiles de la clase empresarial de Guadalajara. Un esfuerzo por acercar las vicisitudes de las personas que con sus decisiones, opiniones e ideologías moldean parte de la vida pública. Buscamos la empatía y el entendimiento; una narrativa distinta sobre el trabajo y sus resultados. La primera entrega es sobre Marisa Lazo, directora de Pastelerías Marisa, realizada por Angel Melgoza. En la parte gráfica tenemos las ilustraciones de Inés de Antuñano, el diseño editorial de Marce Gámez y una portada hecha por Isaac Padilla. La clase de revista que presentamos en esta ocasión, es la que sigue entendiendo el periodismo como un bien de interés público que nos permite pensar y explicar el lugar y el tiempo en que hoy nos situamos.

REFERENCIA

1

Dchile.net sitio visitado el 17 de mayo de 2016

Karl Marx. (1975). El capital. Crítica de la economía política. Vol. III.
México: Fondo de Cultura Económica.

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