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Telepardismo:
todo cambia para verse igual

¿Por qué importa hablar de la televisión local? ¿Qué podemos aprender de la historia de la televisión en una ciudad mexicana? Ésta puede ser reflejo de los principales problemas del país: la concentración de capital y de poder

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Señora Zárateve

 

Desde Puerto Altata, en la Colonia Independencia, Martha reboza en huevo y pan rallado un filete de carne, hace a las papas papilla y prepara una pasta de espaguetti con salsa de tomate; al hacerlo recuerda a su abuela. La señora Zárate, su abuela fallecida, es la mujer que ostenta el récord de la carrera más larga como chef de televisión en el mundo. Un personaje de la televisión local, con un récord mundial.

 

Eva Vicenta Uranga Roig, esposa del general de brigada Fernando Zárate Meneses, llegó de la Ciudad de México a Guadalajara en 1954. Eva se dedicaba a vender baterías de cocina y hacía demostraciones en casas de señoras clientes potenciales. Pronto, en diciembre de 1960, comenzó a visitar más hogares por un medio distinto: Un productor de la desaparecida Televisión Tapatía la invitó a protagonizar un programa de cocina.

 

Su programa Cocina al minuto, en un par de años cambió de televisora, dejó el Canal 6 de Televisión Tapatía y se sumó al Canal 4 de Telesistema Mexicano, hoy Televisa. Su programa terminó por llamarse Hasta la cocina. Eva Uranga de Zárate, conocida como la señora Zárate, recibió el Récord Guinness en febrero de 2003 cuando su programa de cocina sumaba 6 mil 610 horas al aire, la carrera más larga como chef de televisión en el mundo.

 

A los 89 años de edad, y con 49 de transmitir su programa, el tres de febrero del 2010 la señora Zárate renunció. Lo hizo junto a su nieta Martha, quien entonces tenía veinte años trabajando con ella.

 

—Mi abuela decía “a mí me gusta lavar los platos, pero cocinar no”.

 

Las grandes habilidades de la señora Zárate eran la memoria y las ventas. Eva vendía la publicidad de su propio programa, su agencia Señora Zárate era manejada por su nieta, hasta que la publicidad de Guadalajara se delegó a las oficinas de la Ciudad de México.

 

En marzo del 2015 falleció Eva Uranga, la combinación de milanesa, puré de papa y espaguetti rojo era su comida favorita. Mientras lo prepara, Martha recuerda a su abuela. La diferencia entre la televisión de hace diez años y la de hoy es que no hay contenidos, niprofundidad. Eso piensa Martha mientras mira de reojo el televisor encendido.

 

Poco tiempo después de dejar su programa, la Señora Zárate fue entrevistada con motivo del cincuenta aniversario de Televisa Guadalajara. Carlos Quirarte, conductor de Televisa, le preguntó cómo había sido conducir su programa en momentos de catástrofes como las explosiones del 22 de abril de 1992, cuando doce kilómetros de calles estallaron en Guadalajara cobrando la vida de unas doscientas u ochocientas personas (cifras oficiales y extraoficiales), o el terremoto del 19 de septiembre de 1985, donde grandes edificios de la Ciudad de México colapsaron y cerca de diez mil personas perdieron la vida, Eva respondió:

 

—Hay momentos tan difíciles para el público, momentos tan estresantes, tan tristes... Por eso a mí me parece una cosa maravillosa la televisión, porque se puede mandar un mensaje de tranquilidad a miles de personas que te están viendo, y aunque tú estés muy asustada, tienes que hacer sentir que aquello ya pasó, que ya no se va a repetir, para que la gente esté más tranquila.

 

Ese es el poder de la televisión.

Televis(a)ión

 

En Guadalajara las familias que habían comprado una televisión, la usaban como decoración; el aparato no captaba señal alguna. El IV informe de gobierno del presidente Miguel Alemán Valdés, el primero de septiembre de 1950 en la Ciudad de México, fue la primer transmisión de la televisión en México. Pero en gran parte del país, incluida la segunda ciudad más importante, la señal televisiva no llegaba.

 

La nueva tecnología causaba sensación, y los empresarios de la Ciudad de México que habían iniciado a explotar comercialmente las primeras señales de televisión vieron una gran oportunidad en la expansión de sus empresas al resto del país.

 

En 1956 la recién creada empresa televisiva más importante, Telesistema Mexicano, instaló una antena de cien metros que servía como repetidora de la señal que generaba en la capital. Con ésta llegaba a cinco estados del Bajío: Querétaro, Guanajuato, Hidalgo, San Luis Potosí y Michoacán. Además cuando las condiciones del clima eran favorables, los televisores de las familias adineradas de Jalisco también podían sintonizar el Canal 2.

 

Aunque no duraría mucho tiempo, la empresa Televisora de Occidente constituida en Guadalajara en 1952 fue la primera iniciativa por hacer televisión en la ciudad. Para 1955 esta empresa se había fusionado con Telesistema Mexicano y más tarde, en 1958, el consorcio crearía otra empresa local: Televisora de Guadalajara. Ambas no tardaron en cambiar su centro de operaciones a la capital del país.

 

Era un proceso de centralización que se vive hasta ahora, Telesistema Mexicano creó Televisoras de Provincia S.A., los canales que producían en la capital serían retransmitidos al resto del país. Promocionando los grandes beneficios que obtendrían las estaciones locales y apelando a una programación de calidad superior, el gobierno federal ofreció todo el apoyo para que la empresa extendiera su cobertura.

 

Mientras el cardenal, el arzobispo, los empresarios, los ejecutivos, el gobernador, el presidente del municipio, y el comandante de la zona militar de la región, se congregaban el 14 de mayo de 1960 en el arranque de Televicentro de Guadalajara, en Monterrey se gestaba la avanzada regia, allí nació la televisión independiente.

 

Hacia 1965 un grupo de empresarios regiomontanos, encabezados por Eugenio Garza Sada, fundaron Televisión Independiente de México, el único consorcio televisivo que compitió con el centralista Telesistema Mexicano. La expansión de la cadena regiomontana creció a la par de exitosas producciones televisivas, como Los Polivoces, El Chavo del Ocho y La Tremenda Corte, programas humorísticos que habían sido, o llegarían a ser, muy exitosos en Latinoamérica.

 

En 1970 llegó Luis Echeverría a la presidencia del país con unas declaradas intenciones de hacer los servicios de difusión “más nacionales en su contenido, para ofrecer mejores oportunidades de cultura, una veraz información y sano esparcimiento”. Los focos de alerta se encendieron en las dos cadenas más extendidas del país. Televisión Independiente de México llegó a un acuerdo con Telesistema Mexicano y las grandes cadenas nacionales se fusionaron en 1973 para crear Televisión Vía Satélite S.A., Televisa.

Sinvisión: El desarrollo de la tele local

 

En Guadalajara hay una avenida que le rinde homenaje al país. Es una tarde de lunes en una taquería cercana a Avenida México. Una mujer calienta tortillas mientras observaba fijamente su pequeño televisor de antena de conejo: en la pantalla una mujer de acento cubano habla sobre la incómoda situación que una actriz sufrió en un teatro de la Ciudad de México. El programa se graba desde Miami, en Estados Unidos, y la televisora que lo transmite es Más Visión, antes conocida como Televisión Tapatía, la única televisora de iniciativa local que hubo en Guadalajara.

 

—La mejor época de la televisión local fueron sus inicios, antes de que llegaran las grandes televisoras con repetidoras.

 

El doctor Francisco Aceves es uno de los investigadores que más ha divulgado la historia y cronología de la televisión local. Al tiempo que la televisión de repetición llegaba, en Guadalajara sucedió algo nada común, un evento inusual. Un pequeño grupo de empresarios, impulsados por un dueño de radiodifusoras y un importante fabricante y comerciante de calzado, decidieron invertir en la nueva industria de la televisión; fundaron Televisión Tapatía, una iniciativa para generar productos con el sello local para la ciudad y el resto del país. Una inversión de riesgo que no se acostumbraba ver ni entonces, ni ahora; a los empresarios locales se les atribuyen las características de comerciantes: comprar, vender, y obtener utilidades en el corto plazo.

 

La televisión congregaba. Los vecinos corrían a la casa del privilegiado que tenía un aparato y las salas de las casas se llenaban de interesados intrusos que se maravillaban con las imágenes que emitía la caja. Aquello era una bomba, no lo podían permitir. Sólo la Iglesia había tenido aquel poder de atracción y congregación. Por un lado ésta bendecía las inauguraciones y sonreía junto a los empresarios que invertían millones para, explicado desde el púlpito, difundir programas de cine o televisión perniciosos para la juventud. En una ciudad de arraigado catolicismo, la televisión ocupaba papeles que no debía, hablaba muy claro y muy de frente, maravillaba y aterraba por igual. Esta resistencia fue uno de los factores que marcaron el fracaso de la iniciativa local que buscó hacer televisión.

 

A principios de 1960 un titular del periódico El Occidental, advertía sobre el lanzamiento de la televisión en la ciudad y sus implicaciones sobre la población, refiriéndose a malas costumbres que podrían difundirse en la pantalla, así lo recuerda Francisco Aceves.

 

Mientras Televisión Tapatía tenía pugnas entre accionistas y luchaba por competir contra Televicentro, éste se relacionaba con los mandos políticos y con los culturales, hacía proyectos editoriales junto a Juan Rulfo, y producía un programa encabezado por el gobernador de Jalisco. Después de la creación de Televisa, y su continuo crecimiento en producción de contenidos, la industria de la televisión en México se siguió centralizando.

 

—Televisión Tapatía actualmente retransmite contenido de Univisión y Televisa con informativos de ForoTv —dice el doctor Aceves.

 

En México, como en América Latina, la historia de los medios se destaca por su calidad privada, por tener dueño y ser explotados con el fin de obtener rédito económico. Los medios públicos, propiedad del Estado mexicano, se convirtieron en brazos de la estructura política y en propaladores de la cultura oficial, señala el académico Juan Larrosa.

 

Desde antes de la aparición de la televisión en México, en los años cincuenta, la organización dedicada a consolidar la paz, erradicar la pobreza, y contribuir al diálogo intercultural, la UNESCO, ya promovía la creación de medios libres, independientes y plurales para la consolidación de las democracias y la promoción de los derechos.

 

En el documento “Principios y ‘buenas prácticas’ para los medios públicos en América Latina”, publicado por la UNESCO, se hace una breve descripción de las dolencias generales de los medios públicos en esta área geográfica, una historia que podría reducirse a: habiendo sido creados para ampliar la cobertura de perspectivas y voces diversas, los medios públicos han fungido como replicadores del mensaje gubernamental; por lo general tienen poca autonomía frente al poder político, carecen de mecanismos de control y cuentan con poca libertad para financiarse, éstos son los problemas a lo que los medios públicos comúnmente se enfrentan.

Canal 7: entre difusión gubernamental e independencia editorial

 

La televisión cultural se veía de noche. En diciembre de 1973, a través de una estación que retransmitía el contenido educativo y cultural de las televisoras de la Ciudad de México, llegó a Jalisco la televisión cultural. En un inicio se transmitía exclusivamente en horario nocturno. Durante el mismo año el arquitecto Félix Aceves Ortega inició una de sus obras más reconocidas, el moderno Edificio México, edificio que desde 2006 alberga a la televisión pública de Jalisco, creada en 1991.

 

En las oficinas de la televisora pública del gobierno son vísperas vacacionales. El Edificio México luce casi vacío, se realizan los últimos ajustes para programar el contenido de las próximas dos semanas. Estoy en la oficina de Gabriel González, quien después de casi veinte años en el área administrativa del canal, hoy encabeza la dirección de Televisión.

 

Desde la llegada del gobernador priísta, Aristóteles Sandoval, las emisoras de radio y televisión culturales del estado se alinearon al eje del proyecto Ciudad Creativa Digital, que busca posicionar a la ciudad de Guadalajara como un centro productivo de contenidos audiovisuales y software para la ‘industria creativa’. El medio de comunicación público está sujeto a los proyectos políticos del gobernante en turno.

 

El Sistema Jalisciense de Radio y Televisión (SJRTV) nació en 1991, su primer director fue un reconocido periodista local, Víctor Wario, quien invitó en 1995 a Gabriel González para “poner orden a un sistema que había recibido en un estado precario, caótico y sin organización”. Gabriel fue asesor del director, se encargó de generar la estructura organizacional, y después tuvo a su cargo proyectos como las dos mudanzas de sede y los cambios tecnológicos; ha sido parte de Canal 7 durante las gestiones de los seis directores que ha tenido el organismo. Desde hace tres años, con la llegada de la administración priísta, es el encargado de coordinar, administrar y supervisar la producción, programación y transmisión de los contenidos televisivos del canal público. Le pregunto a Gabriel si él es “el señor de la televisión en Canal 7”, después de una respiración profunda, responde:

 

—Sí, pues tenemos esas responsabilidades.

 

Hablamos sobre las condiciones bajo las que operan los medios públicos en México, “la plataforma existe para que todos puedan sumar su voz; nosotros hemos hecho intentos por ser un medio plural y objetivo, teniendo buenos resultados”, dice Gabriel. Le recuerdo la crítica constante: Siendo un organismo con independencia editorial y autonomía financiera en la ley, la televisión del SJRTV, Canal siete o C7, se comporta como un organismo de difusión gubernamental.

 

—No lo puedo negar, ha habido momentos en que lo ha sido. Los directores actúan de forma discrecional y con criterios personales a pesar del marco legal y la ley. Cuando los directores quieren darle el sello personal de su administración (política), el sistema ha dado tropiezos.

 

Siendo el gobernador del estado quien designa y remueve libremente al director del sistema, así como a los miembros de la junta de gobierno del mismo, se entiende que la libertad de expresión, la independencia editorial, el defensor de la audiencia y el consejo consultivo que presume el SJRTV como elementos que lo hacen una “punta de lanza” en el país, son quimeras hasta que no se establezcan contrapesos reales.

 

—¿Ahora funciona de esa manera? ¿Como organismo de difusión gubernamental?

 

—Creo que ahora está balanceada la información. El área de noticias tiene un 10 por ciento de la programación, el resto de programas son de la red de medios públicos, de la Deutsche Welle (sistema de radio y televisión público del gobierno de Alemania), y de producción propia.

 

Cuando hablamos sobre el futuro de la televisión, el director de la televisora pública del estado habla sobre los contenidos globales que esperan las audiencias sin “perder la identidad de lo que pasa en su entorno”, los nuevos formatos y el cambio en la producción de televisión, “las personas tienen poco tiempo en la nueva rutina de vida”, tocamos el lugar común de una televisión que pueda ser consumida en tecnología móvil, en el lugar y momento que las personas lo deseen. Para Gabriel el futuro de la televisión es ofrecer mayor interactividad, como el pago de servicios a través de la televisión y el Internet, “ese es el futuro, vincular el contenido televisivo con servicios”.

 

Me pregunto, ¿cuál es el futuro de una televisión sin presente?

Una nueva esperanza: Canal 44, la TVMorfosis

 

Desde los años setenta existieron líderes estudiantiles que buscaron acuerdos políticos para conseguir una señal de televisión sin éxito. Después de la señal de televisión otorgada en 1991 al gobierno del estado de jalisco, la Universidad de Guadalajara (UDG) volvió a buscar hacerse de un canal, esta vez inició trámites legales ante el Gobierno Federal.

 

La televisión en Jalisco, hasta el año 2010, estaba conformada por ocho canales, cinco pertenecían a Televisa, dos a Televisión Azteca, y uno al Sistema Jalisciense de Radio y Televisión. Después de casi veinte años sin un nuevo canal público en el estado, en 2010 llegó la señal del canal Once Tv del Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de México, y ese mismo año el gobierno otorgó una señal a la UDG, el último canal análogo del país, el Canal 44.

 

Desde 2009 el politólogo, ex rector de un campus universitario y ex vice rector de la universidad, Gabriel Torres, fue contratado como asesor especial para la televisión universitaria, “mi trabajo como asesor concluyó con la creación del canal, después el rector me nombra director. Soy el director fundador de Canal 44 desde que era un proyecto en papel”.

 

Desde 2001 la universidad producía programas televisivos. Se compraba tiempo aire a Televisa Guadalajara y desde su señal transmitían programas de noticias, análisis político, espectáculos, o con temas infantiles, de sexualidad y turismo. La televisora nunca planteó funcionar para los académicos, estudiantes o trabajadores de la universidad, sino para un público general, su lema es “la señal de todos”.

 

Hablamos sobre los cambios globales y su inercia en el país. “A la televisión le llevó 27 años llegar a una cuarta parte de la población de EEUU, a la radio le llevó 19, a Facebook le tomó dos.” La velocidad del cambio tecnológico esperanza y reta a la televisora de la universidad.

 

—Hoy el gran competidor de todas las televisoras se llama internet. Ahí no hay monopolios, no cuentan las antenas instaladas, los transmisores, no cuenta el tamaño de la empresa, sino la creatividad del contenido —dice Gabriel.

 

El cambio tecnológico ha posibilitado un crecimiento desorbitado de productos mediáticos (como programas de televisión y radio, periódicos y revistas —territorio misma—, libros, música, películas, juegos electrónicos, sotfware) que conforme se sigan profesionalizando podrán disminuir la concentración de los medios. Esto a través de un pluralismo mediático que satisfaga las necesidades de una sociedad que busca mejorar su sistema de gobierno con una más amplia, cualificada y comprometida clase política. Pero antes de seguir acercando el horizonte de la utopía, Gabriel continuó:

 

—Creatividad del contenido. Ahí está el caso de los youtubers, si tienes buen contenido puedes tener millones de reproducciones en un día. Eso puede duplicar los horarios de mayor audiencia de las cadenas preponderantes. Un buen rating de Televisa Guadalajara representa 750 mil o un millón y medio de televidentes.

 

Mientras el director del Sistema de Radio, Televisión y Cinematografía de la UDG sigue hablando de mediciones de ratings y el cambio en “la era digital”, pienso en el buen contenido que él tiene en mente, recuerdo el dilema de los medios en una democracia, cuyas responsabilidades se vuelven más imperiosas cuando su financiamiento es público:

 

En una sociedad democrática los medios de comunicación cumplen con la función de a) producir información, cultura, educación y entretenimiento que contribuya a la cultura cívica; b) supervisar y vigilar la gestión y organización del poder público; c) servir al interés público de los ciudadanos; d) difundir dicha información y convertirla atractiva para la audiencia1.

 

Los programas más populares, no son los más creativos o útiles para entender la realidad. Arrastramos una cultura televisiva que ha estado al servicio del interés político.

 

Triste ver que los medios locales se cuelguen de los contenidos hechos en la Ciudad de México y se vuelvan una repetidora, en lugar de ser una emisora de contenidos, cree Torres: “¿Para qué quieres un canal o una radio si más del 50 por ciento del contenido no es tuyo? ¿Dónde está la identidad? El grueso de los medios ha dejado de invertir en producción, todo quieren que sea ganancia.”

 

El Canal 44 se planteó una televisión para todo el público, hecha por universitarios. “Este canal no va a contar con estrellas, vamos a jugar con el talento amateur y emergente, porque el canal entre otras cosas debe de formar gente”, dijo Gabriel Torres en una entrevista en 2010, ahora sigue tocando el tema:

 

—Estamos acostumbrados a lo mismo, vemos conductores decimonónicos y no entiendo cómo la principal televisora local tiene a los mismos conductores de hace 25 años en pantalla, siguen ahí haciendo lo mismo. No vemos jóvenes, por eso los nuevos talentos están en Youtube.”

 

En un foro llamado TVMorfosis, que organiza la televisión universitaria, el director Gabriel Torres invitó a “dos de los youtubers (o videobloggers) más importantes (en México)” : Yayo Gutiérrez y Ophelia Pastrana. En una entrevista con el diario local El Informador, Yayo dijo que los videoblogs deberían desaparecer puesto que ya eran muy similares, “tengo ganas de comenzar miniseries, abordar los mismos temas pero con una mayor y mejor producción”, le preguntaron:

 

—¿Sacarías un libro como lo hicieron Yuya y Werevertumorro?

 

—Para nada, ¿de qué hago libro?, no terminé alguna carrera, no he leído un libro en mi vida, sería una cachetada para la literatura —respondió Yayo.

 

Cuando le preguntaron cómo se veía en el futuro, dijo:

 

—Haciendo un programa como 'Saturday Night Live', sirviendo como plataforma para nuevos talentos.

Porque la televisión no será revolucionaria, un país de gatos pardos

 

Me sumerjo en las aguas del zapping infinito. Recorrer los canales abiertos de la televisión local es hacer un inventario de desgracias: retransmisión, retransmisión, retransmisión, ¡programa en vivo!... Después entiendes por qué hacen más retransmisiones.

 

—La revolución no será televisada, ¿y la televisión no será revolucionaria? —le pregunto al académico Juan Larrosa.

 

—La televisión nunca ha sido revolucionaria, ni en México, ni en el mundo. La televisión siempre ha sido utilizada como una herramienta para mantener el status quo —responde.

 

“Resulta urgente tomar medidas que permitan equilibrar la oferta comunicativa entre lo global, lo nacional y lo local”. Licenciado en 2002 con una tesis que evalúa el impacto de un nuevo medio de comunicación en una pequeña localidad de Jalisco, Juan Larrosa es uno de los académicos que más publica y analiza los medios de comunicación en Jalisco. En 2011 Juan escribía sobre “un historiador orgánico como Enrique Krauze”, quien no incluía a la televisión en su obra sobre la historia de México. También retomaba la serie “México: la historia de su democracia” producida por Televisa y coordinada por José Woldenberg, académico, político y expresidente de la autoridad electoral del país (IFE, hoy INE) quien con este trabajo junto a Ricardo Becerra y Leopoldo Gómez ganó el Premio Nacional de Periodismo en el rubro “Reportaje / Periodismo de Investigación”. En ninguno de los casos anteriores se analizó de forma crítica la participación de Televisa en la configuración del país, piensa Larrosa.

 

—No creo que vaya a haber mucha más televisión en Guadalajara, en términos de producción. Las televisoras nacionales poco a poco irán mudándose a la distribución de contenidos en línea, pero seguirán siendo muy poderosas en términos políticos y comerciales, siguen siendo la infraestructura de distribución de información más potente del país —dice Juan.

 

“Burócratas” se lee en una libreta de espiral al lado de un café negro. Este año Televisa lanzó su plataforma virtual de contenidos, Blim, a la que se puede acceder por 109 pesos al mes. En la página de inicio la serie Burócratas lleva la etiqueta de “estreno exclusivo”. La plataforma de Televisa tiene como lema: “las series y películas que son lo tuyo”.

 

Cuando reviso artículos periodísticos sobre el desarrollo de la televisión en México, me encuentro con una telenovela: La criada bien criada (1969-1980) Si las frases populares develan el imaginario urbano, ¿qué refleja de nuestro país la industria televisiva? Me lo pregunto mientras releo el subtítulo de la nueva serie que anuncia Blim, “Burócratas: el que no transa no avanza” ¿Cuales series y películas “son lo nuestro”?

 

En un artículo que la revista Proceso publicó en 1978, se ejemplifica la relación entre el gobierno y la radio y la televisión estatales en ese momento:

 

—Televisa adeuda 500 millones de pesos a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes por uso de la red nacional de microondas (nunca, desde su fundación, ha pagado por este concepto), pero el Trece (entonces canal público) es presionado para pagar por este mismo renglón.

 

—La primera y hasta ahora única entrevista exclusiva para televisión que ha dado el presidente López Portillo fue (en diciembre) para Televisa.

 

—La agencia de noticias del Estado mexicano, Notimex, que da servicio a periódicos, radiodifusoras y canales privados y oficiales, es dirigida por Pedro Ferriz, periodista y locutor en funciones de Televisa.

 

Pedro Ferriz trabajaba en Televisa, y la cita anterior fue escrita en la revista Proceso hace casi cuarenta años por Carlos Marín. Desde entonces muchas cosas han cambiado. Hoy Pedro Ferriz tiene un programa de noticias a través de internet e impulsa una campaña para postular un candidato independiente único a la presidencia de la república, entre ellos él. Carlos Marín es director general editorial del periódico Milenio. Muchas cosas han cambiado, para que todo siga igual.

 

Pienso en la reciente reforma a la telecomunicaciones, la nueva plataforma digital de la gran televisora del país, el debate que se centra en la tecnología y sus cambios sin trastocar los contenidos, su profundidad, utilidad, sin cuestionar su banalidad… parece que la industria se dice: si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie.

 

—¿Sabe lo que es el infierno? —pregunta Donata, un personaje de la obra El tuerto es rey de Carlos Fuentes— Una eterna repetición sin esperanza.

 

Aunque el horizonte de la utopía se antoje inmensa, profunda y terriblemente inalcanzable, las acciones que llevan al pluralismo y la profesionalización de los medios de comunicación se mueven. En Todos los gatos son pardos, Carlos Fuentes planteó la esperanza de libertad a través de la palabra: “Porque en México la palabra pública [...] ha vivido secuestrada por el poder y el poder, en México, es una operación de la amnesia. Si no fuese por la tarea de algunos escritores, la historia de México no tendría más voz que el zumbido de las moscas en los basureros de los discursos, las falsas promesas y las leyes incumplidas”.

 

La televisión es un medio para comunicar y propagar un mensaje, quien tiene acceso al medio tiene acceso a la palabra. Cuando una sociedad abierta conquiste el acceso y sume su voz a la palabra, se irán derrocando las barreras que nos impiden abrazar nuestra identidad múltiple, identidad de “ese utópico país que no necesita de héroes, donde todos somos iguales, donde todos los gatos son pardos”2.

BIBLIOGRAFÍA

1

 Esto de acuerdo al texto de la investigadora de la Universidad Iberoamericana, Issa Luna Pla, titulado: “Medios de comunicación y democracia: Realidad, cultura cívica y respuestas legales y políticas” en la revista latinoamericana Razón y Palabra, especializada en comunicación.

2

La recién fallecida doctora en literatura latinoamericana y lenguaje, Monique J. Lemaitre León, escribió en la revista Iberoamericana un análisis llamado: “Enajenación y Revolución en Todos los Gatos son Pardos, de Carlos Fuentes”. Esta reflexión es inspirada y tomada de su texto.

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