MANIFIESTO

Raros peinados nuevos

Porque lo familiar es lo conocido, y enfrentar lo extraño es otra forma
de tener una familia más grande

Ilustración: LALO ALCARAZ

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"¿Qué pensaba papá, en lo profundo de su corazón?", pregunta Michael Corleone a su mamá, casi a la mitad de la película El Padrino Parte II. "Él estaba siendo fuerte... fuerte para su familia... pero al ser fuerte para su familia, ¿podría haberla perdido?", profundiza, y aunque mamá Corleone cree que su hijo está hablando de su matrimonio, y aunque el hijo da a entender que más bien se refiere a la otra "familia", es decir, el grupo de mafiosos que está a su disposición, para el caso da lo mismo. "Pero nunca puedes perder a tu familia", responde la madre, tal vez sin dudarlo ni por un segundo. La idea le parece fuera de toda lógica. Michael, quien para ese punto quizá ya se había planteado la posibilidad de matar a su hermano, le dice "los tiempos están cambiando".

 

La familia está presente en tantos niveles que perderla va más allá de lo que pueda pasar con los parientes. Tal vez para extraviarla por completo habría que cortar definitivamente cualquier tipo de lazo que nos vinculara con lo humano, con nuestras raíces. Desalojar el corazón cualquier rastro de empatía y de compasión hacia nuestros semejantes. ¿Ir en contra de la naturaleza? Posiblemente. La familia contiene tantos puntos de encuentro que se puede tomar como referencia para contar las historias más diversas. En esta edición de Territorio queremos narrar momentos de cambio que podrían rastrearse desde que surge un cuestionamiento hacia cualquiera de las nociones aprendidas tan sólo por el hecho de haber nacido bajo esta forma de organización. Las relaciones interpersonales, la autoridad, el trabajo, el poder, el amor, el orgullo y los roles de género son tan sólo algunos de los conceptos que pueden nacer y morir en un sólo grupo de individuos y a la vez aplicar como normas generales para sociedades enteras.

 

Vivimos en una ciudad que tiene fama de ser muy conservadora y muy liberal a la vez. Una ironía que podría explicarse con el simple hecho de que aquí viven padres e hijos, pero la realidad tiene más matices. A final de cuentas cada quien asimila los cambios a su propio ritmo, no importa a qué generación pertenezca. Mientras tanto la gente toma posturas, la gente mueve y promueve las cosas, defiende y denosta convicciones y al paso del tiempo la familia vuelve como indicador de qué tan diferente se pone todo y qué tanto seguimos siendo la misma gente. Porque lo familiar es lo conocido, y enfrentar lo extraño es otra forma de tener una familia más grande. Salirse de la zona de confort implica la intención de conseguir una comodidad más amplia, pero sólo tiene sentido si persiste la necesidad de continuar saliendo. Y queremos el reto. O como dice Mucho Muchacho en uno de los discos fundamentales del hip hop en español: "lo mejor de todas las cosas que giran a mi alrededor no es tenerlas, es conseguirlas, y lo mejor de conseguirlas, es tenerlas". Ahora que tienes este número de Territorio frente a ti, esperamos que la información que aquí presentamos contribuya a que este mundo te resulte más conocido, mientras nos movemos hacia un punto del tiempo, por lógica, menos familiar.

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