OTROS ÁMBITOS, OTRAS VOCES

Pensar afuera de la ciudad

 

Ciudadanos de otro mundo

 

Print Friendly and PDF

No es la primera vez que Martín Caparrós visita Guadalajara; pero su experiencia en la ciudad siempre es igual: se instala unos días en el hotel Hilton que está frente a la Expo Guadalajara y cruza la calle para acudir a sus compromisos en la Feria Internacional del Libro. A veces, en la noche o después de comer, sale a tomar aire a las puertas del hotel y alcanza a mirar un paisaje que no tiene mucho qué ofrecer. Las salidas más largas son a cenar o a beber algo, pero pocas veces tiene la oportunidad de absorber el espíritu de la ciudad. La Feria es una prisión y sus invitados viven en un mundo paralelo. Martín Caparrós, escritor argentino platicó con nosotros. Guadalajara importa, pero preferimos pensar afuera de la ciudad.

 

El interior

En Argentina se le dice el interior a las provincias y la gente lo siente un poco desdeñoso. Yo escribí un libro que se llama El Interior y cuando lo estaba trabajando me encontré con que los primeros usos de esta palabra eran para referirse a las provincias por oposición al puerto. Específicamente de Córdoba, la ciudad más importante del centro del país. En Argentina, hay textos del siglo XVII que dicen: aquí en el interior de las tierras. Son ellos mismos [los habitantes de las provincias] los que produjeron esa denominación. Yo soy de Buenos Aires y siempre hablo del interior como las provincias, y del exterior como otros países. Nosotros los porteños [de Buenos Aires] no estamos en ninguna parte, si sumas el interior y el exterior no hay nada más. Nosotros no existimos, al decir el interior estamos sancionando nuestra propia existencia.

 

Narrar un país

Llevaba mucho tiempo tratando de contar la Argentina, y decía en broma que había empezado por contar historias de lugares muy lejanos para entrenar la mirada, porque siempre es más fácil mirar aquello que resulta desconocido. La crónica más difícil de todas es sobre la manzana de tu casa. Recuerdo que al volver, después de vivir un tiempo fuera de mi país, al visitar alguna de las provincias me dio una sensación muy rara, por un lado de bastante ajenidad, porque las costumbres eran muy distintas a las mías; pero por otro lado, yo pertenecía a ese espacio cultural. Tenemos el mismo presidente, los mismos problemas políticos, éramos hinchas [seguidores] del mismo equipo de fútbol, cantábamos las mismas canciones, esa mezcla de ajenidad y pertenencia me pareció muy interesante. Estuve pensando en cómo lo haría e intenté lo más simple: agarré el coche y lo eché a andar. Mi plan era recorrer todo el país, y me di cuenta que eso no cabe en un solo volumen. Hice la mitad superior del país, tomando a Buenos Aires como línea divisoria. Alguna vez tendré que hacer la mitad inferior. La mitad inferior contiene los espacios en los que se piensa la Argentina: la Pampa y la Patagonia. Sin embargo me parecen los menos interesantes. En la mitad superior hay mayor variedades de clima, de espacios y de idiomas; en cambio la Pampa y la Patagonia son un espacio vacío.

México

A mí siempre me da un poco de pudor hablar de realidades que conozco menos que la gente que vive ahí. Me da la sensación de que lo que está pasando ahora en México se parece un poco a lo que ha pasado en otros países de Europa y quizás de América Latina: la pérdida de confianza en los representantes políticos. Acá en México hubo dos fenómenos significativos que de maneras muy distintas ayudaron a que ésto se precipitara. Por un lado la desaparición de los estudiantes en Ayotzinapa, y por otro lado, la casa blanca. La confluencia de ambos provocó una crisis de confianza en el sistema de representación política. Esto sucede en muchos países de Europa. Lo curioso es que los efectos que producen son muy variados. Esta crisis de representación produce al mismo tiempo el crecimiento del frente nacional de derecha xenófobo en Francia, y Podemos, la izquierda asamblearia en España, por citar dos extremos. La desaparición de los estudiantes es un fenómeno que tiene mucho peso, pero no es fácil predecir qué efectos va a terminar produciendo. No sabemos qué va a pasar.

 

Medios

Los fenómenos que más definen a México, desde la mirada de un extranjero no suceden en la capital, sino en las provincias. La violencia y el narcotráfico son los que más se ven desde fuera. Uno podría pensar que siempre pasa en los momentos de crisis social y política, como en la Revolución de 1910. Una vez que las cosas se reestructuran, la capital vuelva a ser el espacio en el que se define qué es lo que importa y no importa. En estos últimos años no está sucediendo. Sin embargo, también es cierto que el narco utilizó muy bien a los medios cuando la violencia ya no alcanzaba. Hubo una cierta genialidad en un par de hijos de puta al crear un espectáculo de la violencia que le volviera a dar peso a sus acciones. Matar a alguien y tirarlo a un pozo ya no servía como amenaza, por lo que se inventaron que los colgaban de un puente o tiraban las cabezas, con lo que volvió a tener peso la violencia como discurso y amenaza social. Es cierto que no se pueden callar la boca o dejar de contarlo, pero los medios tienen que pensar que se hace con el hecho de que muchas veces terminan siendo funcionales a la política de terror que los violentos quieren imponer.

 

Territorio

En Argentina gobierna una alianza de poderes provinciales. Los Kirchner eran gobernadores de una provincia muy alejada y fue un laboratorio de lo que está pasando hoy en Argentina. Ellos gobernaron una provincia que predecía perfectamente lo que iba a pasar en el país cuando ellos llegaran a la presidencia. Los que terminaron nominando al presidente son gobernadores de provincia, que se alían y lo llevan al poder. Buenos Aires sigue siendo la sede del poder ejecutivo, aunque yo creo que hay muchas instancias del poder en Argentina que no tienen que ver con Buenos Aires. No nos ha ido bien con eso, yo a veces digo mucho en broma que tendríamos que empezar un movimiento de secesión de Buenos Aires para quitarnos de encima a esas crueles provincias.

 

Argentina

Yo he sido muy crítico con el gobierno de los Kirchner, porque me parece que hablaron muchísimo más que lo que hicieron. Tuvieron una retórica de cambio sin que haya habido en la estructura económica y social de la Argentina ningún cambio considerable, y tomando en cuenta que gobernaron en una época muy próspera del país. No hay ningún cambio en la redistribución de la riqueza ni de variables sociales. Es una oportunidad perdida y una gran cultura de la simulación. Desgastaron el discurso de cambio. Las opciones que se presentan para las elecciones del próximo año, son peores. Es como el mismo tipo de política económica con un poco menos de intervención del estado, dicen ellos, claridad institucional, pero ni siquiera discursivamente hay alguna mención de la redistribución de la riqueza. La situación se presenta muy poco alentadora.

Print Friendly and PDF

Territorio

¡Suscríbete!

Casa

Recibe reportajes, crónicas, entrevistas, 
0 invitaciones especiales a nuestros eventos.

Común

Plural

Tienda

© 2017 Territorio.

Contacto: redaccion@territorio.mx

Enviando formulario...

El servidor ha detectado un error.

Formulario recibido.