BARRIOGRAFÍA

La periferia al centro

Confrontar la idea de ciudad

 

Las dificultades para emprender otros modelos de ciudad tienen que ver con las estrategias para alcanzarla. Una sociedad pobre y desigual sólo puede producir ciudades pobres, desiguales y segregadas.

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Al Rehilete llegaron de Michoacán, Veracruz, Oaxaca y del Estado de México; tampoco faltaron los jaliscienses que se establecieron en este lugar, ubicado en la periferia de Zapopan, entre el Anillo Periférico y el bosque La Primavera. La colonia El Rehilete es un asentamiento irregular donde la pobreza, la vulnerabilidad, el rezago y la marginación son cotidianos.

 

En noviembre de 2009, el rumor se esparció como reguero de pólvora. La parcela del ejido estaba siendo dividida; “‘Están regalando terrenos’ nos dijo la hermana de mi viejo”, dice María Teresa Hernández, quien hoy es una figura de liderazgo en la colonia. En un inicio, todo era incertidumbre, “había muchísima gente que tenían circulados con lazos algunos terrenos, había chocitas con puro hule, casas de campaña” recuerda.

Machetes, palos y balazos

 

Cada año el gobierno emite una Declaración de Zonas de Atención Prioritaria basándose en los criterios del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Como su nombre lo indica, estas zonas reciben una atención prioritaria en la aplicación de políticas públicas de desarrollo social. Las zonas de atención se dividen en rurales y urbanas. Para establecer las áreas de atención en el contexto urbano (que es más complejo que el rural, donde la identificación se hace por municipios), se utilizan piezas de información estadística y geográfica, llamadas Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEB), que son emitidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); las AGEB pueden clasificarse en bajo, medio o alto rezago social, y muy baja, baja, media, alta o muy alta marginación. La atención prioritaria en zonas urbanas se aplica cuando existe un muy alto grado de marginación, sin importar el nivel de rezago social (bajo, medio o alto); o cuando hay alto o medio rezago social, y un grado de marginación medio.

 

Delimitada por la avenida Guadalupe y las calles Bugambilias, Azucena y Puerto Tampico, la colonia El Rehilete está dividida en dos AGEB, una mitad tiene un nivel bajo de rezago social, y la otra, medio; una mitad tiene un índice medio de marginación, y la otra, uno muy alto. Resulta que la mitad de la colonia, al oeste de la calle Volcán Fujiyama, está dentro de las 18 mil 139 AGEB urbanas de atención prioritaria del país, esta mitad es conocida como Prolongación El Rehilete, la 13 o Guayabitos. Según datos del censo del Inegi 2010, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) el mayor porcentaje de población con graves rezagos sociales se localiza en Zapopan.

 

Cuando se comenzaron a poblar las faldas del cerro del Colli, había dos líderes en la colonia, “de la mitad para acá, hacia Puerto Tampico estaba un líder; el que nos iba a acomodar en terrenos ya divididos de 6 x 15 [metros], trajeron a un arquitecto para que hiciera los trazos, y a tomar lista para que se quedaran los que ya estaban; no importaba donde estuvieras en un principio, porque después te iban a acomodar. Nuestro líder era Armando Plascencia, y Héctor”. María Teresa cuenta que había enfrentamientos entre los dos bandos que se formaron en la Prolongación El Rehilete, cada uno peleaba por más tierras para los suyos. “La gente de acá no se dejaba y se defendía, agarraban machetes, palos; incluso en dos ocasiones se agarraron a balazos”.

“LA ATENCIÓN PRIORITARIA EN ZONAS URBANAS SE APLICA CUANDO EXISTE UN MUY ALTO GRADO DE MARGINACIÓN”

Colonia El Rehilete

Hoy, muchas casas cuentan al menos con un par de muros de tabique y concreto, pero todo comenzó con materiales reciclados: cartón, plástico y lámina. El crecimiento de los barrios periféricos, aislados de los centros productivos, es síntoma y causa de marginación cotidiana. La colonia se compone de 22 manzanas con 32 terrenos, y otras dos manzanas con 20 terrenos; hay más de 744 familias, ya que muchos terrenos han sido divididos, cuenta María Teresa: “Aquí enfrente de mí, hay dos terrenos donde viven cuatro familias. Y en cada familia, ponle que hay unas cuatro o cinco personas, de ahí pa’ adelante, cinco, seis o siete”.

María Teresa Hernández no es cualquier vecina, todos la llaman la Madrina (“pero no soy la esposa del Padrino”, dice entre risas) y ha fungido como líder por defender su postura frente a las exigencias que el exlíder, Armando Plascencia, solía hacer. Los antiguos líderes que peleaban por los terrenos quedaron relegados.

 

—¿Alguna vez te tocó una agresión? —le pregunté a Tere.

—Pues… sí —rió entre divertida y nerviosa— seguido me agarré con la gente, creo que por eso me quedé como líder, porque vieron que yo era la que les hacía frente y la gente iba atrás de mí.

 

En el último proceso electoral, la Madrina contendió como candidata por el Partido del Trabajo (PT) a diputada local en el distrito 10 de Zapopan, compitiendo con Laura Haro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Margarita Alfaro del partido político Movimiento Ciudadano (MC) y el candidato independiente Pedro Kumamoto. Obtuvo 941 votos, es decir un 0.62% de la votación. Curiosamente, los habitantes de El Rehilete no pudieron votar por ella, puesto que su distrito electoral local era el 06.

Madre tierra

 

Hace ocho años, la sierra le cambió la vida al abogado Jonathan Castro. Mientras cursaba sus estudios universitarios, decidió hacer su servicio social en la localidad de Ayotitlán, en el municipio de Cuautitlán de García Barragán, enclavado en la Sierra de Manantlán. “Yo originalmente iba para ver cómo podíamos ayudarlos con sus problemas agrarios y de tenencia de la tierra, pero me fui dando cuenta de la grave situación de desempleo, de carencias en todos los aspectos. Principalmente por el aislamiento geográfico en que viven”, cuenta Jonathan, quien regresó a la ciudad pensando cómo ayudar a mejorar las condiciones de vida de esas personas. El municipio de Cuautitlán de García Barragán también es una de las 18 mil 139 AGEB urbanas con atención prioritaria.

 

Jonathan Castro platica que un problema de conejos prolíficos que asediaban el jardín de su casa le dio la pauta: “No sabía nada de conejos, ni de cunicultura, pero la idea fue ponernos a producir conejo, satisfacer necesidades alimentarias y con suerte generar redes a modo de cooperativa.” Con el apoyo de más personas lograron echar a andar el proyecto de crianza y producción del conejo y sus derivados.

 

Regresaron a Ayotitlán dispuestos a echar a andar el proyecto. Llevaban 10 jaulas, cinco conejos hembras y un macho; en la comunidad eligieron a una señora de 65 años con un hijo veinteañero con discapacidad, que por ser mujer no tenía derecho a un espacio de tierra y vivía de dádivas y junto a ella iniciaron la primera granja. “Me conmovió haber conocido a la señora Pancha, vivir junto a ella su situación de pobreza, comenzar a trabajar con los conejos, regresar un mes después para evaluar y haber sido invitados a comer conejo, fue increíble”, cuenta Jonathan.

 

La red de granjas se extendió en la localidad y se conformó una cooperativa que hoy sustenta a ocho familias que suman 50 miembros. La cooperativa genera pocos residuos, ya que las familias consumen conejo, pero a través de los vínculos formados en Guadalajara, se vende carne fresca procesada a restaurantes, los cueros se llevan al mercado de San Juan de Dios, y las patas se comercializan como llaveros; además, se pueden llegar a producir fertilizantes orgánicos.

 

En una entrega de cobijas que organizaba la Unidad de Apoyo para Comunidades Indígenas (UACI) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Jonathan Castro conoció la colonia El Rehilete, “las casas eran de bolsas de plástico, la gente dormía en el piso cuidando su espacio. Alguien les vendió diciendo que el terreno era de él y comenzó a cobrar.” Ahora Jonathan propuso el proyecto de los conejos a los habitantes de la colonia; cinco mujeres lo han adoptado y nombraron Echeri al proyecto, que en purépecha significa “la madre tierra”.

 

En Ayotitlán “a los niños les preguntabas ‘¿y tú qué quieres hacer cuando seas grande?’ y decían ‘pues yo quiero tener una granja de conejos’. Lo veían como una opción, sin abandonar el territorio o su comunidad”, Cuenta Castro que el impacto logrado en Ayotitlán fue importante y ahora espera mejorar las condiciones de vida en El Rehilete. Ésa es su prioridad.

“A LOS NIÑOS LES PREGUNTABAS: ¿Y TÚ QUÉ QUIERES HACER CUANDO SEAS GRANDE?, Y DECÍAN ‘PUES YO QUIERO TENER UNA GRANJA DE CONEJOS’”

Danza Kalibre Melody

 

“Hay gente ahí que ni siquiera sale; ahí vive, ahí hace todo”, me cuenta la bailarina Melody Stefanie Díaz sobre El Rehilete. Desde febrero de este año, la egresada de la licenciatura en Artes Escénicas para la Expresión Dancística, inició un proyecto de intervención artística en la colonia. Después de conocer el lugar, decidió adaptar su servicio social a “un asentamiento con muchos habitantes indígenas, que viven en situación de riesgo [...] Hay muchísimos niños y no hacen nada, muchos no estudian.” María Teresa Hernández, la Madrina, asegura que en cada casa hay al menos tres niños; si existen 744 terrenos, se calculan unos dos mil 232 niños.

 

Melody decidió impartir clases de danza contemporánea, una técnica de libre expresión en la que más que el movimiento, cuenta lo que el cuerpo pueda comunicar. En la colonia hubo un proyecto inconcluso que pretendía apoyar con viviendas de madera a los habitantes del lugar, pero terminó cuando sólo dos casas habían sido instaladas; una terminó siendo un taller y la otra es la oficina y el ‘salón de usos múltiples’ que la Madrina organizó. El salón-oficina fue ofrecido para realizar las clases de danza.

 

El suelo del salón está formado por delgadas e irregulares vigas de madera, Melody cuenta que el proceso ha sido difícil porque no cuenta con las condiciones adecuadas, además conoce por experiencia propia que para poder comprometer a los niños, se tienen que comprometer primero los padres. La mayoría de sus alumnos son varones: “Están tan alejados del tema de la danza y la cultura, que ni siquiera conocen ese prejuicio de que la danza es para niñas.” Los 25 niños registrados para tomar el taller varían; no hay disciplina y asisten cuando pueden.

 

En alguna ocasión Melody llegó al Rehilete a las once del día a impartir el taller de danza, pero en el salón no había ningún niño; la Madrina le explicó: “Melody, no hay dinero para mantener a todos, ni para darles de comer, los papás dejan dormir a los niños hasta la una de la tarde para darles de comer una vez al día. Si los levantan temprano, les va a dar hambre”. Al salir de clase los niños estaban cansados y hambrientos, “pensé que en vez de ayudarlos, les estaba causando un problema; ahora cada que voy, trato de llevarles al menos unos kilos de naranjas o manzanas”.

 

El baile en teatros y escenarios le dejó de interesar a Melody; ahora hace performance callejero y atiende su escuela de danza: Melody Dance Studio Guadalajara. Junto a otros colegas formaron Dakamo (Danza Kalibre Moderno), un grupo que hace performance callejero “con fuerte contenido y una bella estética y técnica; ¡pues oye la licenciatura!”, ríe Melody.

 

Fui a la Prolongación Rehilete a ver una clase de danza. Algunos niños se cohibían frente a la cámara que llevé, pero después de un rato ni la notaban. Bajo las instrucciones de Melody, los niños hicieron estiramientos, simularon ser aves y gatos, además de tener tiempo para el estilo libre. Por lo reducido del salón, se dividió al grupo en dos; los niños que quedaron fuera reían, sonreían y aplaudían mientras esperaban su turno de moverse por el pequeño espacio de madera. No buscaban lucirse frente a los ojos extraños, se esforzaban por alcanzar las puntas de sus pies en el calentamiento. Después de clase salieron todos juntos a jugar, se veían más animados que una hora antes, cuando llegaron a clase.

Al salir, un niño me dijo:

 

- ¡Estoy bien cansado!

- Pero tú juegas fútbol, y corres, ¿no? —le repliqué.

- Ps sí… ¡pero esto cansa más!

 

A primera vista parecen niños delgados, pero saludables; sin embargo, su acondicionamiento físico es mínimo. A pesar de eso, la maestra de danza expresa: “Muchos los ven y dicen ‘ay pobrecitos’ pero no, dentro de su cultura hay cosas muy valiosas”. El sueño de Melody es viajar con ellos por el mundo, para que compartan su visión de la realidad. Falta tiempo, ya que aún no saben muy bien lo que practican: “pónganos cumbia”, gritó un niño casi al final de la clase. “Están acostumbrados a oír banda, el Komander... llego yo con mi música y se atacan de la risa”, la primera vez que escucharon la música de Yann Tiersen o René Aubry, instrumentalistas contemporáneos, cuenta Melody divertida: “se botaron de la risa, me dijeron ‘¿eso vamos a bailar?’”

 “ESTÁN TAN ALEJADOS DEL TEMA DE LA DANZA Y LA CULTURA, QUE NI SIQUIERA CONOCEN ESE PREJUICIO DE QUE LA DANZA ES PARA NIÑAS”

 

Tierra dividida

 

El Rehilete tiene una amplia presencia indígena; hay nahuas, mixtecos y sobre todo, purépechas. De acuerdo a los datos del Inegi (integración territorial por manzana 2010), en El Rehilete hay 488 hogares indígenas. Una de las cualidades de los purépechas es que tienden a formar grupos corporativos alrededor de la familia, explica Jonathan Castro que ése fue un elemento clave para introducir el proyecto de los conejos a esta colonia.

 

La colonia está dividida para las autoridades por medio de las AGEB en dos: al este y al oeste de la calle Volcán Fujiyama. En el oeste, en la Prolongación Rehilete,  se presenta un mayor nivel de rezago social y marginación; pero existe otra división que es política y social, la frontera se marca por la calle Eucalipto, a partir de ella hacia el norte, y hasta la calle Bugambilias, son “los de arriba”; y de la frontera hacia el sur hasta la calle Puerto Tampico, son “los de abajo”. Muchos hijos de padres purépechas ya no se sienten identificados con el grupo étnico de sus familiares. Son mestizos y viven ‘abajo’. La mayor parte de la población indígena se encuentra ‘arriba’.

 

Desde un inicio, éstas han sido las dos divisiones enfrentadas. Hoy, la Madrina, funge como representante vecinal, y ha desarrollado un sistema de líderes de manzana, por medio de los cuales se informa, comunica y gestiona cualquier tema que esté relacionado con la colonia. También es ella la responsable de expedir cartas vecinales, único documento que avala el domicilio de las personas que habitan la Prolongación Rehilete.

 

La oposición tiene nombre, liderazgos como el de Chabela, quien tiene una tienda de abarrotes ‘arriba’, buscan la representación de la colonia; en más de una ocasión se ha enfrentado con María Teresa. En las últimas elecciones para elegir a la presidencia de la asociación de vecinos de la colonia, tuvieron muchos desencuentros porque había muchos intereses que defender. Con o sin presidencia, la representante vecinal en la práctica es María Teresa Hernández, y ella, la Madrina sigue siendo la referencia obligada.

“MUCHOS HIJOS DE PADRES PURÉPECHAS YA NO SE SIENTEN IDENTIFICADOS CON EL GRUPO ÉTNICO DE SUS FAMILIARES”

Niveles de marginación Área Metropolitana de Guadalajara (INEGI, 2010)

En la colonia, como en otros barrios marginados, existe un alto índice de violencia intrafamiliar, drogadicción, delitos y crímenes; falta de drenaje, de alumbrado público y de servicio de agua potable. “La electricidad uno se la pasa al otro y el otro al otro, igual que el agua. La mayoría tenemos fosas; es lo que yo les decía: ‘ya parecemos topos, por toda la casa hay hoyos’”, dice María Teresa. Sin embargo, en El Rehilete se reproducen algunas características de los barrios que muchos añoran: los niños juegan en las calles, los vecinos se conocen bien, salen a caminar y hacen comunidad.

 

Algunos programas de desarrollo social no se brindan en la colonia por ser un asentamiento irregular. Los programas con los que sí cuentan son Jefas de Familia, Prospera, Sin Hambre, 65 y más, Seguro Popular y Liconsa. El Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) lleva gente los martes a las cuatro de la tarde para enseñar a leer y a escribir español. De la sociedad civil, hay un grupo cristiano que da clases de estudios bíblicos y enseñan cantos; los jóvenes de nivel secundaria del colegio marista Champagnat asisten para jugar con los niños; Jonathan Castro inició el proyecto de las granjas de conejos y la bailarina Melody Stephanie Díaz brinda el taller de danza contemporánea.

 

Periféricos e integrados

 

La expansión de áreas como El Rehilete se da muchas veces a través de la apropiación desautorizada de suelo de propiedad privada, pública o comunal. Son espacios que se caracterizan por tener problemas de hacinamiento, seguridad, segregación, movilidad, transporte, carencia de servicios y espacios públicos. En áreas como El Rehilete confluyen todos los factores que conforman los indicadores utilizados para calificar como mala la calidad de vida, y escasas oportunidades de desarrollo humano1.

 

El Rehilete muestra enormes desigualdades, graves carencias y dificultades para emprender otros modelos de ciudad. Se acumulan demandas insatisfechas y rezagos no atendidos. La organización interna está marcada por la segregación, la degradación urbana y el deterioro ambiental. El Rehilete es producto de lo que Carlos Garrocho2 llama la trampa de la localización periférica: donde hay empleos, no pueden vivir y donde pueden vivir, no hay empleos.

 

La periferia no se reduce a espacios aislados o inevitables, las ciudades son productos sociales que reflejan las características de las sociedades que las construyen. Una sociedad pobre, desigual y urbanizada, dice Carlos Garrocho, sólo puede producir ciudades pobres, desiguales y segregadas. Mientras no existan formas de incluir muchas visiones de la ciudad, no habrá estrategias para alcanzarla. Las cosas se complican aún más en zonas metropolitanas como la de Guadalajara, en donde los gobiernos que la gestionan pertenecen a partidos políticos diferentes, con agendas distintas, y muchas veces enfrentadas. La falta de coordinación entre gobiernos en una misma ciudad ha generado ciudades desintegradas y descoordinadas. Una ciudad sin planeación es costosa e ineficiente y El Rehilete es uno de sus productos3.

“UNA SOCIEDAD POBRE, DESIGUAL Y URBANIZADA SOLO PUEDE PRODUCIR CIUDADES POBRES, DESIGUALES Y SEGREGADAS”

1

Urquídez, Octavio. 2010. La metrópoli de todos tan mentada. La reinvención de la metrópoli. Algunas propuestas. Coordinado por Octavio Urquídez. El Colegio de Jalisco.

2

 Garrocho, Carlos. 2011. Pobreza urbana en asentamientos irregulares de ciudades mexicanas: la trampa de la localización periférica. Ciudades mexicanas. Desafíos en concierto. Coordinado por Enrique Cabrero Mendoza. Fondo de Cultura Económica y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

3

Ibídem.

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