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La banalización del suicidio

Los recursos públicos invertidos para evitar el aumento de casos de suicidios carecen de revisión. ¿Las políticas públicas sin verificación terminan por banalizar los problemas?

Por JULIO GONZÁLEZ /

Ilustración: MARÍA TORRES

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En el centro de Guadalajara, un hombre treintón que vestía pantalón de mezclilla y una chamarra para mitigar el frío del invierno, entró a la catedral y en la penumbra, junto a un altar secundario, sacó una pistola y se disparó. Entre figuras de santos y cruces decidió quitarse la vida. La bala atravesó su cráneo, según reportaron diversos medios de comunicación locales. No dejó ningún mensaje póstumo.

 

Las noticia tuvo solo un par de horas de vigencia, y el caso del hombre que se suicidó en la catedral la mañana del 20 de enero de 2015, pasó a formar parte de la estadística que reúne las “defunciones por lesiones autoinfligidas intencionalmente” registradas por la Secretaría de Salud de Jalisco (SSJ), como los decesos que se conocen con el nombre de suicidios. Del hombre que se disparó, nunca se supo su nombre.

 

Aunque los eventos fueron rápidamente olvidados por la opinión pública, para una región como Jalisco en donde tan solo en el año 2015 se quitaron la vida 486 personas, un suicidio que ocurre en un lugar público- una institución educativa o en el sitio de trabajo-, según reconoce la SSJ, tiene un impacto masivo sobre cientos de personas.

 

En el verano de ese mismo año, el tlaxcalteca José Guadalupe Núñez Morán visitó la misma catedral. Tenía 65 años, tomó raticida líquido y se desangró por dentro. El daño a su cerebro fue tan grave que se desvaneció en una de las bancas del templo. El anciano fue el segundo suicidio en 2015 en la catedral de Guadalajara. Dejó un mensaje póstumo, pero nunca se supo qué decía.

 

 

Políticas públicas: “ocuparnos” del problema

 

El suicidio es un problema de salud pública, y se puede prevenir. Según el informe Prevención del suicidio, un imperativo global, a pesar de que los datos científicos indican que un alto número de muertes son evitables, el suicidio con demasiada frecuencia tiene escasa prioridad para los gobiernos y los decisores políticos. La Organizacion Mundial de la Salud (OMS) define el suicidio como toda acción en la que una persona se causa a sí mismo un daño que acaba con su vida, independientemente del grado de intención letal o de conocer o no los verdaderos motivos. “El suicidio es un trágico problema de salud pública en todo el mundo. Se producen más muertes por suicidio que por la suma de homicidios y guerras”, aseguró Catherine Le Galès-Camus, Subdirectora General de OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental.

 

En Jalisco, en un lapso de 10 años y cinco meses (de enero de 2006 a mayo de 2016), se han suicidado 4 mil 375 personas. El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) tiene un registro de 20 mil 217 autopsias realizadas de enero del 2012 a mayo del 2016. De ese universo, 2 mil 136 fueron suicidios, lo que representa el 10.5 %. En este estado, el tema del suicidio es un problema público que exige una intervención deliberada del Estado para implementar políticas públicas integrales, que puedan ser verificables constantemente.

 

Ante un problema de esta magnitud hay recursos para planear, ejecutar y evaluar soluciones, sin embargo no hay información que confirme si los recursos sociales y económicos invertidos en programas han mitigado el problema o se deben repensar las estrategias. Es decir, se planean e implementan políticas, se asignan presupuestos, pero no se evalúan sus resultados, lo cual daría oportunidad de transparentar las decisiones, saber si algo funciona o es necesario cambiar de estrategia. Peor aún, al no haber una explicación única de porqué se suicidan las personas, los mecanismos para salvar las vidas y su constante verificación debe ser integral.

 

 

La banalización del suicidio

 

En Jalisco, autoridades municipales y estatales del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano (MC), han destinado al menos 3 millones 5 mil 320 pesos en las ediciones 2007, 2013, 2014, 2015 y 2016 del festival “Rock x la vida”, organizado por la estación Máxima FM, del grupo radiofónico Radiorama de Occidente.

 

Los recursos económicos y humanos asignados al festival, parten de un diagnóstico fragmentado que busca contribuir a la resolución de un problema sin ser parte de una política integral. Sin embargo, después de 5 ediciones no existe información pública o una evaluación que nos permita analizar la viabilidad de esta política.

 

A través de los mecanismos de acceso a la información y de 5 resoluciones (S.I. 074/2016; UT CECAJ 022/2016; DTB/2366/2016; DGT/1303/2016; UT/1844-08/2016), se puede constatar cómo los gobiernos asignan de forma directa (sin concurso alguno) al menos 2 millones 334 mil 315 pesos a un concierto organizado por un particular que utiliza la prevención del suicidio como eje temático.

 

La cifra coincide con la que menciona Alejandro Tavares, organizador del evento: “Nosotros hemos sacado cuentas y haz de cuenta que de beneficio público (el festival) ha recibido en dinero como 3 millones de pesos”.

 

Las actuales administraciones de los ayuntamientos de Guadalajara y Tlajomulco de Zúñiga, ambos de Movimiento Ciudadano, han asignado 442 mil 800 pesos a las ediciones 2015 y 2016 (oficios DTB/2366/2016 y DGT/1303/2016).

 

En un documento de registro de la marca se expone que el Festival Rock X la vida es un proyecto creado por Alejandro Tavares López, locutor de Máxima FM, y Martín Enrique Pereda Gómez, director de la estación, “para promover la prevención del suicidio”. Admiten que “Jalisco cuenta con cifras importantes a escala nacional” en este tema y que el evento, “desde su primera edición, ha recibido apoyo de patrocinadores, así como de organismos gubernamentales como lo son el Instituto Jalisciense de Salud Mental (SALME) y el Gobierno de Jalisco”.

 

En su tesis de maestría “La tribalidad posmoderna dentro del festival ‘Rock por la Vida’ en Guadalajara: emoción colectiva de los asistentes del año 2007 al 2014”, Karla Berenice Dueñas Coronado, quien a lo largo de siete años formó parte de la organización del concierto, explica que el festival “tiene sus orígenes en una preocupación del Gobernador de Jalisco en el periodo: 2007-2012 (sic), Emilio González Márquez, para dar a conocer la  ‘línea de atención en crisis: 075’, ya que los índices de suicidios entre los jóvenes estaba a la alza. De allí el nombre: ‘Rock por la Vida’”.

 

En 2006, un año antes de que Máxima FM organizara el primer festival, el número de suicidios en Jalisco era de 328 casos. Al año siguiente hubo un 6.5% de incremento de casos y en la entidad se registraron 351.

 

Dueñas Coronado, quien cursó sus estudios de maestría en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), también apunta que desde su nacimiento, el festival “tenía tintes sociales, artísticos, culturales, económicos y hasta políticos”. Y confiesa que conforme avanzó en su investigación académica descubrió que “dar a conocer la preocupación del gobierno en este momento por la elevada tasa de suicidios en Jalisco o el número de atención en crisis, fueron los motivos menos importantes para los asistentes a este festival”. Los organizadores se percataron de esto, y aún así el financiamiento público, como parte de una política pública, sigue vigente.

 

En este punto, Alejandro Tavares justifica que la estrategia es acertada porque cuando alguien decide ir al festival no va por el tema del suicidio sino “porque quieres ver a los Caifanes, pero cuando llegas ves en las pantallas ‘Llama al 075 si estás en una crisis’ y te dan un volante. Entonces sensibilizamos a la gente; a los que ni siquiera están en ese mood. A los que ni siquiera oyen la estación. Lo que importa es que los sensibilicemos”.

 

En 2014, el Servicio de Intervención en Crisis Vía Telefónica del IJSM (075), registró la comunicación de 6 mil 35 personas; 159 por ideación suicida y 203 por intento suicida, apunta el “Documento Técnico del Día Mundial para la Prevención del Suicidio 2015”. Ese mismo año, 504 personas se quitaron la vida, la cifra más alta en la última década. Los gobiernos podrían enfocarse en atender las causas y no sólo las crisis.

 

 

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Pasaron cinco años (de 2008 a 2012) en los que ningún gobierno apostó por el festival, pero a partir de la séptima edición, en 2013, el financiamiento público de diversos gobiernos apoyó al evento sin una justificación en términos de prevención del suicidio.

 

El primero de marzo de 2013 tomó protesta como gobernador el priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz. En ese año, la Dirección General de Comunicación, a cargo de Gonzalo Sánchez, destinó un millón de pesos al festival. El concepto fue un paquete publicitario en el evento de Rock X la vida que incluía presencia de marca en el evento, boletos, spots y tres minutos de entrevistas a lo largo de seis semanas. Además, la dependencia decidió destinar otros 17 mil 470 pesos en brazaletes de una sola tinta para el evento. Las cifras son parte del oficio UT/1844-08/2016.

 

El gobernador nombró a Myriam Vachez Plagnol, quien durante la gestión de Sandoval Díaz como alcalde se desempeñó como directora de cultura del Ayuntamiento de Guadalajara, al frente de la dependencia de cultura de Jalisco. Otra instancia que en ese año destinó recursos al evento de la estación radiofónica.

 

El festival se realizó el domingo 27 de octubre de 2013 y se presentaron cuatro agrupaciones internacionales, por lo que la Secretaría de Cultura (SC) asignó 137 mil 328 pesos a la realización del evento por concepto de  “compra de vuelos para el grupo La Habitación Roja (de España), La Barranca y Julieta Venegas”, según el oficio S.I. 110/2013-LT. Sin embargo, el oficio S.I. 074/2016 reporta que la cantidad que “se gestionó” es de 269 mil 672 pesos, por concepto de “transporte aéreo de diversas agrupaciones”.  La diferencia entre ambas informaciones, es de casi el doble: 132 mil 344 pesos. No queda claro el monto del patrocinio de la SC al concierto.

 

En la oficina de Tavares, se le muestran los dos oficios obtenidos vía transparencia. El organizador del festival dice reconocer el de la cantidad menor. “La Secretaría de Cultura nunca da más de ese dinero”. Y aclara que eso fue “cuando no había Proyecta (concurso que), te daba el mismo tope (de dinero), pero aún no había el concurso”.

 

En su informe de actividades, la Red Jalisciense para la Prevención del Suicidio de la Secretaría de Salud de Jalisco reportó la realización de 16 actividades en 2013. En su mayoría son cursos y talleres con la temática “Primeros auxilios ante el suicidio”. Sin embargo, en ningún apartado del documento aparece el Rock por la vida como parte de las actividades. Según cifras de la SSJ, ese año, en la entidad, se quitaron la vida 482 personas.

 

La SC, en 2014, volvió a apoyar al festival con 198 mil 098 pesos para pagar el vuelo de diversas bandas.

 

 

***

 

 

En 2015, el Rock X la vida fue uno de los ganadores del concurso Proyecta Producción, iniciativa de la SC. Los organizadores recibieron 150 mil pesos en lugar de la asignación directa de recursos que por dos años habían obtenido por parte de la dependencia.

 

Además, la administración municipal de Enrique Alfaro Ramírez, “descontó” 250 mil pesos del contrato celebrado con la comercializadora de Radio de Jalisco S.A. de C.V. (Grupo Radiorama de Occidente), que era de un total de un millón 34 mil 482 pesos. A cambio, el gobierno tuvo espacios de entrevistas, spots, en fin, tiempo aire.

 

Mientras que en la edición del 5 de junio de 2016, el ayuntamiento asignó 92 mil 800 pesos por “el servicio de producción, que incluía stage manager, stage hand e ingenieros de audio e iluminación”.

 

El gobierno de Tlajomulco, encabezado por Alberto Uribe, decidió “apoyar” con 100 mil pesos al Rock X la vida, que formó parte de la campaña publicitaria “Calidad del aire” del municipio. El ayuntamiento recibió “tiempo aire” destinado a spots y entrevistas en el programa de Alejandro Tavares. La justificación presentada en el oficio DGTB/1303/2016 sostiene que el evento es masivo; que la contaminación no tiene fronteras y que se pretende despertar y mover conciencias de los jóvenes asistentes. Siempre existe justificación del gasto público cuando se trata de “tiempo aire” en medios de comunicación.

 

Las dependencias públicas no han mostrado pruebas contundentes que demuestren que, como parte de una política pública, se justifica el gasto en este evento.

 

 

Grano de arena

 

La oficina de Alejandro Tavares está llena de papeles, esculturas y cuadros. En la pared, a la que le da la espalda cuando se sienta de frente a su escritorio, hay posters y fotografías. No se mezclan. La división es invisible pero clara: de un lado posters de íconos del rock como AC/DC y The Doors. Del otro lado, están colgadas fotografías en las que aparecen el ex gobernador Emilio González Márquez y otra más con Enrique Alfaro. Eso sí, esas están alejadas de su espacio más íntimo de trabajo.

 

Alejandro Tavares es el organizador del Rock X la vida desde su origen y conduce un programa de radio que lleva el mismo nombre que el concierto. Al término de la emisión sale de la cabina y cruza los pasillos de la radiodifusora rumbo a su escritorio.

 

El organizador del festival entra a su oficina y se dirige a su silla. Se sienta. Toma sus lentes y los recarga sobre su nariz. La conversación comienza.

 

- En el tema de la prevención del suicidio ¿cómo ves las políticas públicas?

 

“El suicidio va a la alza pero ojo porque este es un tema con mucho vértice. O sea la población va a la alza, no ha habido un año en el que la población disminuya en México, menos en Jalisco. Entonces si tú tomas en cuenta el número en el que asciende la población, contra el número de suicidio, decrece en porcentaje. Somos más, se suicidan menos. Como somos más población, el porcentaje de suicidios es menor. Aunque los casos sigan ascendiendo”.

 

-¿El Rock X la vida banaliza el tema del suicidio?

 

“No. ¿Has visto los boletos del Rock X la vida? Casi todos dicen 075, la línea de atención a crisis. Por ejemplo, si nosotros cuantificamos diez años de campaña, seis meses al aire de estar dando menciones del 075 y spoteo, pues olvídate. Te doy las tarifas de la radio y te va a salir que les debió haber salido en 40 millones de pesos. Pero a mí no me gusta decir eso al aire, no tiene ningún sentido”.

 

-¿Debería ser un objetivo reducir el número de suicidios?

 

“Lo pretencioso es decir que si hay Rock X la vida va a disminuir el número de suicidios. Si un concierto fuera realmente para hacer la paz en el mundo, imagínate, hacíamos un concierto y ya no habría guerras. Es muy pretencioso pensar así. Nosotros ponemos nuestro grano de arena, hacemos nuestra labor”.

 

El Rock X la vida recibe dinero público, por lo que de alguna manera diversos gobiernos han apostado por esta estrategia para prevenir el suicidio. Un tema importante y cuestionado por activistas como la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, Capítulo Jalisco (AMEDI Jalisco) y Fundar Centro de Análisis e Investigación es el financiamiento público a medios de comunicación concesionados y prensa, debido a que se puede perder la independencia en las coberturas periodísticas.

 

-¿No sería ideal que el Rock X la vida no recibiera financiamiento público?

 

“Lo que toca ahora es que sea autosustentable y que le demos las gracias a gobierno. Sí por un lado, pero por otro ¿qué está haciendo gobierno para prevenir el suicidio?”

 

“Por otro lado, mi patrón me dice ¿por qué das 500 menciones al día del 075? También esto a nivel radio se puede ver al revés: imagínate que eres el dueño de un corporativo y me ves que no vendo ni un peso a gobierno y yo me la paso hablando de gobierno. Se puede pensar que yo estoy en una corruptela con alguien del gobierno. Es muy delicado esa parte”.

 

“En los últimos tres años no hemos recibido dinero del gobierno del Estado. Sí nos ayudan con elementos de seguridad –no lo quiero dejar de lado-. Yo no lo veo mal”.

 

“Nosotros debemos alejarnos de la política, salirnos de ese rollo. Por el otro lado, por lo único que no lo dejo de hacer a nivel personal como organizador, es que a mí sí me da miedo que en un momento dado se paren estas pocas acciones que se vienen haciendo por parte del gobierno del Estado”.

 

Como parte de las iniciativas de los organizadores, Alejandro Tavares tiene pensadas más acciones para prevenir el suicidio, debido a su desesperación porque dice que a veces no tienen los resultados que deberían tener.

 

“Lo siguiente que vamos a hacer es comprar un camión para llevarlo a las primarias y secundarias. Llevaremos psicólogos para que levanten tests. De ahí se filtra y sacas a determinado número de niños que son los que tienen una tendencia a la depresión, a la ansiedad. Y ahí en el camión, lo divides en 5 cubículos y les das tratamiento. Lo vamos a donar para que la Secretaría de Salud Jalisco haga un rastreo de niños que tengan ciertas tendencias”.

 

Tavares dice que sólo aportan su “grano de arena” a la prevención de ese mal de la sociedad. También reconoce que como sociedad se ha fallado en atender a los más vulnerables y que en todo caso, los que se quitan la vida es a consecuencia de otros problemas como los económicos y sociales que se respiran en Guadalajara.

 

“Para mí sería más fácil decirte que mejor vamos a hacer una onda que sea cada año cambiante y ahora lo hacemos para proteger a los ancianitos y que nos donen pañales y los llevamos al DIF. Y el año que entra decimos que es contra el bullying. Y el año que entra lo hacemos en la calle y entonces decimos que nos estamos apropiando de la ciudad. Sí es más fácil, pero realmente el suicidio es un problemón que deberíamos de atender no solo los de Máxima, deberíamos atenderlo todos y sin hacer un choro demagógico”.

 

 

En Jalisco se centralizan los esfuerzos

 

La Secretaría de Salud Jalisco (SSJ) tiene conocimiento de que los “casados” son un grupo vulnerable; que entre menor es el grado de escolaridad, la persona es más propensa para consumar el suicidio; que en los últimos meses, el ahorcamiento es el método que más personas utilizan para quitarse la vida. Lo sabe y tiene una serie de actividades para buscar disminuir los casos de muertes trágicas.

 

Diversos informes anuales y documentos generados por SALME de la SSJ  –obtenidos por medio de los mecanismos de acceso a la información- demuestran que la dependencia estatal produce guías de prevención; imparte cursos; genera estadística; crea comisiones encargadas en el tema de prevención; imparte talleres y, por supuesto, atiende a las personas que han tenido ideas suicidas.

 

Su trabajo no es sólo buena voluntad. Están obligados a hacerlo. En la Ley de Salud del Estado de Jalisco se contempla que la secretaría tiene la tarea de buscar “el bienestar físico y mental de la persona”; “la protección, prolongación, mejoramiento de la calidad de la vida humana” y “la protección y el enriquecimiento de los valores que coadyuven a la creación, conservación y disfrute de condiciones de salud que contribuyan al desarrollo social”.

 

Sin embargo, muchos de los esfuerzos se realizan en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), y son prácticamente nulos los trabajos documentados en otros municipios. Puerto Vallarta y Tepatitlán de Morelos, por ejemplo, son un foco rojo y el número de suicidios sigue a la alza.

 

Incluso, las actividades que la SSJ ha implementado para conmemorar el Día Mundial para la Prevención del Suicidio (que es el 8 de septiembre, una fecha que pasa casi siempre desapercibida) tienen lugar en el AMG, centralizando las acciones y dejando a municipios, de otras regiones, con varias decenas de casos en segundo término.

 

 

Municipios Intervienen “por encimita”

 

Dos municipios de Jalisco registran más de una tercera parte de los suicidios del estado. De 2010 a mayo de 2016, el 36.5% de éstos se han presentado en Guadalajara y Zapopan, siendo la capital quien encabeza la lista.

 

Parecería lógico que las autoridades municipales se preocuparan para que los índices bajaran y que a través de políticas públicas ayudaran a prevenir el suicidio. Pero eso no sucede, al menos no así de claro.

 

En Zapopan, 479 personas se quitaron la vida desde 2010 hasta mayo de 2016. Por ello, las autoridades crearon el Centro de Intervención en Crisis, en septiembre de 2010, e implementaron un programa de prevención del suicidio que básicamente consistía en dar pláticas a quien las solicitaban. A partir de la actual administración (2015-2018), hubo una “metamorfosis”. Ahora se llama Centro de Salud Mental y dicen tener “una vocación más integral” en la atención a problemas sociales, como el suicidio.

 

En 2016, este Centro ya cuenta con 11 psicólogos y cinco unidades de atención, aunque solamente dos (Federalismo y Norte) tienen servicios matutino, vespertino y en fin de semana.

 

No obstante, la Jefatura de Recursos Financieros de la OPD de Servicios de Salud de Zapopan no registra ninguna partida presupuestal para implementar algún programa para prevenir el suicidio, según el oficio P.A.L.T.I. 126/2016.

 

Por otro lado, Guadalajara no atendió el tema de la prevención del suicidio hasta noviembre de 2015. Desde entonces cada seis meses interviene una escuela, tres psicólogos de la Unidad de Psicología de Intervención Primaria visitan a alumnos de secundaria e imparten charlas de autoconocimiento y autocuidado.

 

En las administraciones de Aristóteles Sandoval, actual gobernador de Jalisco, ni en la de Ramiro Hernández, se trabajó en este tema, como se reporta en el oficio DTB/2367/2016.

 

¿Cuánto dinero invierte este municipio en la prevención del suicidio? De manera directa ni un solo peso. Los psicólogos, como parte de sus labores, visitan los planteles educativos. Guadalajara tiene pendiente atender a las personas de otras edades y ocupaciones.

 

 

Pidió ayuda y se la negaron

 

Sol se suicidó después de haber matado a sus dos hijos, Beto y Oscar, de 14 y 10 años. “No tenía dinero para darles de comer a mis hijos y por eso los maté”, explicó la mujer en una carta de once cuartillas encontrada en su pequeña casa blanca, según reportan medios locales.

 

La señora dejó abierto el gas de la estufa y se metió a un cuarto con sus hijos, se acostó cada uno en una cama, y ella en el piso. Ahí murieron. Sol trabajaba en una empresa maquiladora y ganaba 820 pesos semanales. Su pareja la había abandonado y ella no pudo con el peso de la vida.

 

En el mensaje póstumo confesó que pidió ayuda a diversas dependencias gubernamentales sin encontrar respuestas. Los abogados del banco la hostigaron en más de una ocasión. La visitaron, no para ayudarla, sino para advertirle que les debía las mensualidades de la casa y la amenazaron con echarla a la calle si no pagaba. La finca no estaba a su nombre, sino al del esposo que la abandonó y que dejó de pagar el préstamo. Ella no lo sabía.

 

Sol le pidió al gobernador que haga instituciones que realmente ayuden a las personas vulnerables. El doble asesinato y suicidio se llevó a cabo en su casa en un coto, ubicado en Tlajomulco de Zúñiga, municipio que no cuenta con ningún programa de prevención del suicidio. Las autoridades llegaron aproximadamente una semana después de las muertes, según la policía del ayuntamiento.

 

Sobre este caso, Alejandro Tavares dice que “esa señora no me oía -no es en mala onda-, ni creo que haya ido al Rock X la vida, ni que sea el target (público meta) de la estación. Nosotros estamos haciendo nuestra chamba”.

 

Ninguna de las políticas públicas, campañas de prevención o soluciones “alcanzó” a Sol, y el Estado no pudo prevenir el suicidio, ni de ella, ni de José Guadalupe Núñez Morán, ni del hombre “anónimo” que terminó con su vida en la Catedral de Guadalajara. Sin embargo, este tema no deja de ser banalizado por los sectores público y privado. Cada que alguien se quita la vida, podríamos decir que como sociedad hemos fallado.

Aquí se pueden consultar todos los documentos revisados (en su mayoría obtenidos por los mecanismos de acceso a la información gubernamental) y citados en el texto.

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