NÓMADAS

Hazlo tú mismo

 

Podría decirse que uno nunca es el mismo después de cada edición, y para elaborar este número nos involucramos en historias que abrieron nuestra perspectiva acerca de algo tan intrigante como puede ser el paso del tiempo: el futuro en palabras de quienes colaboraron en territorio.

Fotografía: ANGEL MELGOZA

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ANGEL MELGOZA

El futuro, tanto como medición temporal o espacial, es tan próximo o lejano como queramos. Hablar desde diferentes percepciones del futuro, fue algo esencial.Los fenómenos que configuran la composición social hoy, determinada desde la pertenencia a una institución religiosa, representan una muestra del desenvolvimiento de una tendencia que seguirá en aumento. En tiempo y espacio la diversidad religiosa crecerá, así como la normalización de las relaciones interreligiosas y las sociedades urbanas más heterogéneas.

ABRAHAM PÉREZ

Este número fue un viaje a diversos “futuros pasados”. Vanguardias pasadas que desde mi óptica marcan el rumbo que seguiría un futuro utópico; un ejercicio íntimo, incompleto por siempre, como recorrer las calles de Guadalajara buscando el legado de arquitectos como Alejandro Zohn, o sumergirse en la introspección de Daniela, la nieta de Federico Solórzano Barreto. Tratar de adivinar el futuro de algo tan moderno como los videojuegos, pero partiendo de cómo estos dejan de ser modas, para convertirse con el tiempo (y sin que nos diéramos cuenta) en objetos de culto.

JUDITH HERMOSILLO

El futuro puede hablarnos de tiempo pero también de espacio. La aventura en este número consistió precisamente en tratar de poner los ojos sobre otra posibilidad: cambiar el cuándo por el dónde; y centrar la mirada en la tierra y nuestra forma de relación con el espacio público. El primer y último escenario sin el cual es simplemente inútil hablar de tiempos que vendrán, porque nadie existe en el vacío. El futuro es también territorio.

JAVIER
ANGULO

A mí que me pongan los robots conscientes, los autos voladores, los trajes plateados y las pandillas tipo Mad Max. Cuando se trata de pensar en el futuro, yo quiero ir a los mundos que han dibujado las películas de serie B y la ciencia ficción en general. Pero aquí hacemos una revista, y no todas las visiones que abordamos al respecto van por ahí. Al trabajar con el tema de esta edición lo que más me ha fascinado es la sensación de ser testigo de un pedacito de la historia, ese momento en que caigo en cuenta de que lo real no es el tiempo sino el cambio y que todo se transforma sin que yo me vuelva imprescindible en el proceso. Ni el futuro ni la vida me pertenecen, sólo soy parte del fenómeno y además tengo el privilegio de generar consecuencias con mis acciones. Se siente bien.

MARCELA GÁMEZ

Futurear es un riesgo que no muchos toman. Nosotros no queremos aferrarnos al pasado, pero tampoco estamos de acuerdo con la idea de futuro a la que aspiran los que buscan que lo fundamental no cambie. La revista territorio no es para acertar o adivinar, sino para pensar. El futuro o el segundo número que ya fue.

LUIS
SÁNCHEZ

El futuro es un deseo insatisfecho. Un modo de apropiación. Un relato caprichoso. La aspiración editorial del segundo número de territorio fue la de visibilizar el futuro que nadie acepta: el de las calles abandonadas, el informal, el que llega tarde, al que nos aferramos o el que no queremos ver. Porque al futuro, a diferencia de la información, no se busca: vendrá por nosotros.

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