HERMOSA PROVINCIA

Hablen, escriban o ríanse de mí

La Luz del Mundo es una iglesia inmersa en la polémica. La comunidad ha crecido como un conjunto de personas que consideran que su credo es la restauración de la iglesia primitiva de Jesucristo en la tierra, y su santa sede está en Guadalajara.

Por ANGEL MELGOZA /

Ilustración: MARÍA MAGAÑA

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Marcela se reía de los aleluyas antes de formar parte de ellos. Eso fue también antes de casarse con Cruz, y mucho antes de ser una de las primeras familias en fincar su hogar en la Hermosa Provincia. Lo que apenas eran unas precarias casas de madera en medio de tierras de cultivo y establos cuando llegó en 1959, hoy es la sede principal de la iglesia Luz del Mundo, la religión iniciada por un mexicano más extendida en el mundo.

 

—Al molino llegaban, iban a hablarnos. Me contaban lo que le profesó Dios a los apóstoles y al varón, el hermano Aarón. ¡Yo pasaba por su iglesia y me daba risa! Pos’ oye, si yo era catequista, me daba risa.

 

Cuando Marcela llegó a México, después de haber nacido en Los Ángeles, California, era muy joven y creció bajo una crianza católica. Tenía cerca de 18 cuando trabajaba en una gran tienda del hermano de su padre, al momento que éste decidió dejar la ciudad por el campo, ella encontró un nuevo empleo en un molino de harina, cerca de la calle 12 de octubre en el oriente de la ciudad de Guadalajara.

 

En la 12 de octubre conoció a los primeros seguidores de un profeta llamado Aarón, quien nació con el nombre de Eusebio Joaquín González, y que por medio de una revelación divina fue renombrado como Aarón. Las personas recuerdan al fundador de la Luz del Mundo como hermano Aarón, siervo de Dios, apóstol, varón de Dios, enviado, ungido de Dios o elegido de Dios. Eusebio Joaquín, a sus 17 años en 1915, decidió su destino: extender hermosas provincias por el mundo.

 

Si uno se interna por la calle Pablo Valdés después de Gaza por Jericó, Jordán o Getsemaní, se encontrara en una realidad distinta. Es agosto y del día 06 al 16 se lleva a cabo la máxima celebración religiosa de la iglesia La Luz del Mundo. Se reúnen casi 550 mil personas. Todo se transforma, eso pienso mientras camino por la colonia Hermosa Provincia entre los hermanos de La Luz, que son miles. En sus manos cargan bancos plegables, de esos que tienen estructura de metal y asiento de tela. Las mujeres usan velos de colores, chalinas, y los hombres ropa formal, zapato boleado. Los hombres de La Luz estrechan sus manos y las besan al saludarse, además les encanta que les lustren los zapatos.

 

En el centro de la ciudad es usual encontrar boleros por las plazas y pasillos donde se congrega la burocracia oficinista de zapato mocasín, pantalón sastre y camisa de botones bien fajada, pero aquí es diferente, aquí hay más. Por las calles de la colonia abundan los lustrabotas y los hombres con look de oficina: una formalidad digna de su encuentro con la Iglesia. Además algunos llevan relojes relucientes y gafas de sol que complementan su apariencia, entre los más jóvenes se han popularizado los lentes de micas metálicas que reflejan la realidad en verdes, amarillos, azules o rojos, pero son los adultos jóvenes los que más llaman mi atención. No son mayoría pero resaltan por reunirse en grupos, son los modernos y elegantes que llevan traje sastre a la medida y se reúnen en círculos de actitud socarrona, más que parecer devotos de una Iglesia lucen como guaruras o miembros de una grupo clandestino.

 

En la colonia es la venta de chalinas españolas, vestidos y faldas largas lo que abunda. También hay tiendas de productos naturales, puestos de todo tipo de comida, pizzas, huaraches, quesadillas, barbacoa, una rosticería llamada Siloé, pero el local más abarrotado del día de hoy es uno en el que se rentan sillas y bancos. Durante esta ceremonia de la Luz del Mundo nada se queda enteramente quieto, los niños lloran y la gente camina entre las líneas blancas que se han pintado sobre el concreto, se dividen de un lado los hombres y al otro las mujeres, siempre separados e incluso divididos por grupos de edad.

Esta es una iglesia nueva. Pienso que se necesita tener mucha fe o ser muy ingenuo para creer que ésta es la restauración de la iglesia de Jesucristo en la tierra, pero ver a toda esta gente es realmente impresionante, no tratar de entenderlos sería tan absurdo como salir a la parroquia católica de la cuadra y voltear a ver a la gente como extraterrestres.

 

El fundador de La Luz del Mundo es Eusebio Joaquín, y en 1915 entró al ejército revolucionario de Álvaro Obregón. El hombre que fundaría una iglesia a partir de una revelación divina, actuó militarmente bajo el mando de los generales Paulino Navarro y García Barragán; es importante recordar a este último, porque de 1943 a 1947 será Gobernador de Jalisco, y un aliado importante para Eusebio, y de 1964 a 1970 Secretario de la Defensa Nacional, que resalta en la historia mexicana por haber ordenado a los militares abrir fuego contra una manifestación estudiantil en 1968 y por haber declarado más tarde: “México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando. Hay militares y estudiantes muertos y heridos. Si aparecen más brotes de agitación actuaremos en la misma forma”, pero mientras tanto era un general revolucionario y Eusebio un destacado elemento bajo su mando.

 

En 1920 Eusebio se encontró con dos profetas pentecostales que marcarían su vida y la de millones. El pentecostalismo es una denominación que se utiliza como categoría para los ritos cristianos que cumplen con características generales como la experiencia del bautismo en el Espíritu Santo y la glosolalia, ‘hablar en lenguas’. Saulo y Silas, los profetas, eran unos mugrosos y barbudos que causaron graves estragos en la iglesia local de Torreón, según el obispo católico Manuel Gaxiola, quien escribió que los falsos profetas exigían a sus seguidores mostrar sencillez con acciones como no peinarse, no usar zapatos, la prohibición del uso de medicamentos, y el abandono de la lectura de la Biblia, ésto porque de acuerdo a sus enseñanzas la única verdad estaba en la voz del Espíritu.

 

La única verdad que yo veo es que si Eusebio no hubiera encontrado a esos barbones usted no estaría leyendo esto. La máxima celebración religiosa de La Luz del Mundo se llama la Santa Convocación, son diez días en que el centro es la celebración de la Santa Cena. Se trata de recordar la última cena que tuvo Jesús con sus discípulos, cuando según Lucas, Jesús dijo: “Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí.” Y en memoria de él se realiza la magna concentración de fieles.

 

—Es una conmemorativa donde se recuerda la escena que el Señor tuvo con su discípulos, cambió el significado de la pascua. Esta solemnidad para la comunidad es la forma de recordar al Señor como él deseaba que lo hiciéramos. Es una comunión en la que nosotros nos sentimos unidos a esa gran familia con Jesucristo allá en Belén.

 

Hablo con el pastor y ministro de comunicación social Eliezer Gutiérrez, un hombre de 46 años que nació en Guadalajara en una familia misionera de La Luz del Mundo. Después de trabajar en la biblioteca de la comunidad y programar actividades culturales, a los 18 años Eliezer partió a su primera misión. En esta iglesia, como en muchos de los cultos cristianos no católicos, hay un amplio sentido evangelizador; las personas dan testimonio de sus creencias religiosas, construyen lazos de comunidad y hacen proselitismo.

 

Ser misionero, en palabras de Eliezer, “implica un desafío, la misión es estar ahí donde la realidad y la verdad de Cristo no está presente.” El ahora pastor fue primero un miembro de los batallones, como llaman a los grupos de jóvenes misioneros de La Luz del Mundo. Eliezer visitó el Salvador, Colombia, Chile, Costa Rica, Honduras, Estados Unidos, “y en México prácticamente todo el territorio nacional.” Pero estos viajes misioneros no son cosa alguna como un programa de visita al extranjero con pase libre para conocer el mundo, “no es un programa”, los grupos organizados de jóvenes visitan cada comunidad, ciudad o país dependiendo de las necesidades de éstos, yo entiendo que depende del momento de expansión que tenga la iglesia en cada territorio.

 

La colonia Hermosa Provincia en Guadalajara es algo así como el Vaticano para los católicos. Aquí se encuentra, en medio de la colonia, su sede mundial. El templo es el más grande de América Latina y el gobierno municipal de una ciudad tachada de ‘ultra conservadora’ promueve visitas turísticas a la colonia. La estructura mide 83 de alto y tiene capacidad para unas 15 mil personas. Los templos de la Luz del Mundo tienen formas arquitectónicas que difícilmente escapan a la vista, son construcciones con estilos variados que van desde el neoclásico hasta un abigarrado modernismo que ha agregado a su sede principal una escultura de bronce que mide 23 metros de altura. La escultura se llama la ‘Vara de Aarón’, y en la página oficial de la iglesia se lee: “es la escultura más grande colocada sobre edificio alguno en toda la República Mexicana y, a su vez, más alta que el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México.”

 

Según cifras de la propia iglesia su comunidad está presente en 54 países y alrededor de 5 millones de personas conforman ‘La Luz’ en el mundo.

Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse

 

Camino por Jerusalén, Belén, Nazaret, Jericó, Samaria, Canaán y Getsemaní en menos de una hora. Son los nombres de algunas calles de la Hermosa Provincia, una colonia compuesta por catorce hectáreas de terrenos adquiridos en 1952, cuando eran apenas unas tierras apartadas de la urbanidad cuya distancia al mismo tiempo servía de escudo para la comunidad religiosa que ahí tomaba forma, y que en un inicio, antes de que el crecimiento urbano los alcanzara, fue una colonia amurallada.

 

Se fundó como una comunidad religiosa que facilitaba la adquisición de vivienda, brindaba atención médica, fue ofreciendo casas asistenciales, instalaciones educativas, y servicios urbanos. En la colonia se abrieron talleres de trabajos manuales como una embotelladora de salsa de chile, una maquiladora de cinturones, y varias panaderías cuyos productos eran distribuidos en otros mercados de la ciudad.

 

Un busto dorado de Benito Juárez, el héroe patrio que popularmente se reconoce como ‘el amigo de la legalidad y el enemigo de la iglesia Católica’, descansa frente a las calles que toman nombres del Antiguo Testamento Bíblico y que juntas forman una especie de estrella que en el centro desembocan en el templo. “Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” dicen las bienaventuranzas redactadas por el apóstol Mateo, unos templos con arquitecturas exóticas como los de La Luz del Mundo tampoco.

 

El nombre de la iglesia viene del evangelio de San Mateo, capítulo 5 versículos 1 al 16, los de las bienaventuranzas, donde se leen cosas como Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia. Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias.

 

En la Luz del Mundo tienen muy presentes las escrituras, y las utilizan todo el tiempo. Su doctrina se basa en una fuente escrita, la Biblia —principalmente el nuevo testamento—, y una fuente oral, la creencia en la elección divina de apóstoles. Para ellos Juan fue el último apóstol de Jesucristo, hasta que Eusebio recibió el llamado de Dios y cambió su nombre por Aarón, que bíblicamente significa el sumo sacerdote. Entonces éste restableció la primitiva Iglesia de Dios, la Luz del Mundo de la que Jesús habló según Mateo:

 

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.

 

Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa.

 

Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

 

La investigadora Renée de la Torre explica en su libro, Los hijos de la luz: discurso, identidad y poder en La Luz del Mundo, que muchos elementos del discurso de la Iglesia no son comprobables fácticamente, pero tienen validez porque hay un consenso en la comunidad. La historia de Aarón refleja y simboliza las aspiraciones de un grupo social marginado que encontraba en él una oportunidad de superación, tanto espiritual y moral, como social. La nueva religión ofrecía la revaloración de lo espiritual sobre lo material.

 

Éste es un movimiento religioso que contempla además un proyecto social, económico y político.

Los apóstoles del siglo XX consolidan el poder de la fe

 

El discurso del profeta Aarón tuvo impacto entre una población que se identificaba con su situación de pobreza material, su escasa escolaridad, y sus rasgos indígenas. La historia oficial de la Luz del Mundo dice así:

 

El hermano Aarón tuvo una revelación el seis de abril de 1926. Quien entonces aún se llamaba Eusebio Joaquín dormía junto a su esposa Elisa en la casa de Saulo y Silas en Monterrey; de pronto Eusebio despertó y vió cómo el techo de su cuarto se abría, en el cielo alcanzó a leer “Aquí hay un varón cuyo nombre será Aarón”, entonces despertó sobresaltado y descubrió a su esposa durmiendo, la despertó y le contó lo que le acababa de suceder, ella fue la primera en rechazar sus dichos; volvieron a dormir. En la misma noche, por segunda vez, Eusebio despertó y observó esta vez una mano gigante y blanca que con el dedo índice lo señalaba, entonces escuchó una voz grave que decía “Tu nombre será Aarón”, de nuevo despertó y durante la noche recibió una tercera revelación divina, esta vez decía “Tu nombre será Aarón, lo haré notorio por todo el mundo. Y serás bendición y tu simiente será como las estrellas del cielo.” En la revelación Eusebio Joaquín había sido nombrado Aarón, y debía fundar la iglesia primitiva de cristo en la tierra elegida.

 

Fue un 12 de diciembre de 1926 cuando el hermano Aarón llegó a la tierra elegida, Guadalajara. Una fecha paralelamente opuesta a la mayor fiesta católica del país, el día que se celebra a la Virgen de Guadalupe.

 

Con Biblia en mano, Aarón predicaba cerca del mercado más tradicional de la ciudad, San Juan de Dios; también lo hacía afuera de populares templos católicos, donde recibió rechazo, agresiones y dinero a cambio de sus productos: él y su esposa se mantenían de la venta de zapatos, biblias, y buñuelos. Muchos de los primeros ‘aaronitas’ también eran vendedores ambulantes como su apóstol. Suena sencillo, sin embargo eran tiempos convulsos.

 

En junio del mismo año se había aprobado la Ley Calles que marcó el inicio de la Guerra Cristera, esta ‘ley’ fue una adición al código penal a través del cual el presidente Plutarco Elías Calles buscó reducir la influencia y el control que la iglesia católica tenía en la sociedad mexicana. Fue una afrenta directa al poder religioso, entre otras medidas limitaba la presencia de sacerdotes, ponía bajo la autoridad civil el ministerio sacerdotal y establecía penas para los que incumplieran.

 

Un joven líder que murió en la guerra que tuvieron los católicos contra el gobierno fue Anacleto González Torres, él llegó a referirse al protestantismo, la masonería y la revolución como los tres enemigos del catolicismo. Anacleto es recordado por la iglesia católica como un héroe, un mártir. En el año 2005 llegó a la antesala católica de la santificación, fue nombrado beato.

 

Abierto en 1992, el templo de la Luz del Mundo opacaba en tamaño a las sedes católicas, quizá por ello desde 2010 se inició la construcción del ‘Santuario de los Mártires de Cristo’, un espacio de culto católico que sigue en construcción y que tendrá 60 metros de altura y capacidad interna para unas 12 mil personas. Según un micrositio del Santuario hecho por El Informador, un periódico de la ciudad, “el Santuario de los Mártires se encamina a volverse uno de los centros de reunión para fieles católicos más grandes de Latinoamérica y un ícono arquitectónico para la Zona Metropolitana de Guadalajara.” Como es ya la sede de La Luz del Mundo.

Marcela de Coronado me habla del tiempo en que se unió a la iglesia: “Eran años difíciles porque no nos querían, no nos miraban, nos decían groserías y aventaban piedras”. Ahora tiene 86 años de vida y 68 en la religión. Se llena de alegría cuando dice que todos sus hijos y los hijos de sus hijos siguen dentro de la Luz del Mundo, y no es poco decir. Marcela conoció y se casó con el señor Cruz Coronado dentro de la iglesia, juntos tuvieron 11 hijos, ahora es abuela de 61 y bisabuela de 54, ”con dos más en camino”, aclara. Dentro de su familia hay un pastor, un diácono y un ministro.

 

La estructura de la iglesia se ha ido conformando a lo largo de la historia. De hecho fue en 1937 que Aarón tuvo otra revelación: Dios le mostró los lineamientos sobre los que debía fundar la organización de La Luz del Mundo; desde entonces es el apóstol el que decide quienes ocuparán los puestos ministeriales, o Dios a través de él, como me aclaran.

 

La organización de la iglesia tiene una jerarquía piramidal: en la cúspide está el apóstol de Dios —Aarón, a su muerte fue elegido su hijo Samuel, y a la de éste Naasón, hijo de Samuel—, después los pastores, siguen los diáconos, luego los ministros, y por último los obreros evangelistas o el resto de la iglesia.

 

Después de hablar con Marcela, Uriel, su hijo más joven, me dice sobre la fe: “Es difícil cuando el hombre humano es el que piensa con la mente material”

La fe es un lente estelar

 

Si llegas a la colonia y pasas directamente a la oficina de comunicación social, te pondrán un acompañante que será guía, explicador y evangelizador a la vez. Las atenciones a los medios son amplias, hay libertad para tomar fotografías por donde se permite el acceso (no en la parte interna del templo, ni a los fieles mientras lloran), se hacen recorridos para la prensa y se agendan entrevistas.

 

Yo creo que mi playera blanca con Bob Dylan estampado sobre ella, el pantalón de mezclilla entubado que llevaba junto a los tenis que solían ser blancos y que ahora son casi grises, fueron para los hermanos de La Luz señal de alarma. Amablemente me llevaron al área de comunicación social, “nos interesa mucho cuidar nuestra imagen —me dijo un miembro de comunicación social— que los medios publiquen fielmente lo que sucede aquí”. Para ellos la comunicación es un elemento primordial, incluso insinúan los alcances que ‘un buen artículo’ podría tener entre su congregación.

 

Durante los días de la celebración visité muchas veces, con y sin acompañante de comunicación, la Hermosa Provincia. En ella encuentro la clásica venta de artículos promocionales como fundas de Biblias o carpetas con el logo de la edición Santa Convocación 2016 bordado o impreso, incluso hay agua purificada conmemorativa. En algunas casas ofrecen agua de jamaica para todo el que se acerque y alrededor del templo, en las calles, se han montado unas manguerillas que cuelgan de los postes de luz y esparcen agua, es el mismo mecanismo que utilizan algunos restaurantes, aquí durante el día la temperatura es bastante elevada.

 

Creí que sería fácilmente identificable entre los creyentes con mi libreta de apuntes en medio de la oración, y me sorprendí entre personas que cargaban libreta igual que yo. Durante los sermones las personas toman apuntes, escuchan y responden al orador. Hay altoparlantes que rodean la colonia, la mayor parte de los asistentes están en las calles, también se han montado pantallas donde se reagrupan las personas en sus sillas o bancos portables.

 

Mientras tomo fotografías escucho al orador, habla del huracán Patricia, ese que amenazaba con causar destrucciones de gran escala y que decían se podría convertir en el más fuerte que se hubiera registrado en la historia, ese que ‘se frenó’. El orador dijo, “ellos no saben qué sucedió, qué lo detuvo, yo le pregunto a la Iglesia ¿ustedes sí saben? ¿Tú sí sabes? ¡Vino Dios y detuvo los vientos!”, se estremecen las bocinas cuando el pastor eleva su voz, la gente le responde, se emociona y alaban a Dios.

 

Se necesita mucha fe para creer que en 1926 se restauró la iglesia que dejó el último apóstol de Jesús en la tierra aproximadamente en el 100 D.C., hablo con el pastor Eliezer sobre esto:

 

—Para nosotros la fe no es un principio de resignación con presente inamovible y un futuro desconcertante. La fe es una medida de bienestar y un sentido sobrenatural que potencia nuestros sentidos naturales —pone un ejemplo:— Yo uso lentes, al igual que tú, yo tengo problemas de visión y necesitaba un elemento que me hiciera mejorar mi vista. La fe es más que unos lentes, es como un lente estelar porque te permite ver lo que tus potencias naturales no pueden ver, pero que está ahí. Yo no alcanzo a ver las estrellas ni el universo, pero si potencializo mi visión con un lente estelar me daré cuenta que el mundo que me rodea es más grande de lo que pensé. Me imagino los tiempo de Galileo Galilei, cuando se veía a la tierra como el centro del universo, de pronto llega algo que hace entender que la tierra, tu constelación e incluso la galaxia es un punto en un mundo inmenso. ¿Por qué no le creían a Galileo? Porque no podían ver. Necesitó de un aparato que diera elementos a la gente para poder ver. Lo que hace la ciencia con Galileo, la fe lo hace con las personas que buscan creer.

 

—Ahí hay una línea muy delgada, porque la gente que atacaba a Galileo era gente religiosa —le digo al pastor.

 

—Te acabo de dar una definición de fe muy diferente a la que tenían ellos. La fe que es auténtica es conocimiento. La razón y el conocimiento no deben estar peleados con la fe, al contrario, nos parece que la fe potencializa los recursos racionales e intelectuales que tiene la ciencia. El debate y el cuestionamiento es la puerta de entrada ante el asombro. Cuando te impresiona algo lo primero que haces es preguntar, y estás dispuesto a dar un paso más allá de tus comodidades. Está muy bien para varias personas ver la fe desde la comodidad de su escritorio o del análisis sociológico. Pero el reto es ir al encuentro.

 

Entonces fui.

Entre polémica, famas y difamaciones, los de La Luz siguen creciendo

 

La iglesia de La Luz del Mundo ha estado constantemente en dimes, diretes, acusaciones y separaciones. Siendo alrededor de noventa personas quienes conformaban la iglesia, el primer cisma ocurrió en 1931 cuando 20 creyentes la abandonaron, y al año siguiente otro grupo de 24. Para 1942 unas 250 personas dejaron la iglesia y conformaron el movimiento religioso El Buen Pastor, señalaban que Aarón se había enriquecido a costa de los fieles. Nada nuevo bajo el sol.

 

En 1943, por medio de una cuarta revelación, Aarón se auto-bautizó para reafirmar su liderazgo ante las nuevas amenazas del grupo recién escindido. En Internet se encuentran muchas páginas que hablan de La Luz del Mundo como una secta, hay rumores, artículos periodísticos que hablan de la opulencia de las propiedades de la iglesia y de la descendencia de Aarón. Uno de los mayores escándalos fueron las acusaciones de violencia y abuso sexual que hicieron ex miembros de la Iglesia, señalando a Samuel Joaquín, hijo de Aarón, como responsable.

 

Para La Luz del Mundo la dirección que toma Samuel en 1964 significó el máximo crecimiento de la iglesia. Casi al inicio de su ‘dirección’ tenían cerca de 75 mil miembros, y para 1986 la comunidad había aumentado a 1 millón 500 mil, en 1990 se hablaba de 4 millones. Samuel abrió la puerta hacia el mundo, fue una tendencia al progreso, la modernización y el crecimiento económico de la comunidad. Son años en que la Hermosa Provincia se integra a la vida urbana, se fomenta la preparación de cuadros de profesionistas, se consolida la organización interna, se definen jerarquías, y se incrementa la expansión de colonias Hermosa Provincia en México y el extranjero.

 

Hoy la iglesia tiene escuelas y ministerios como el de salud y bienestar social; del trabajo; de la educación; de relaciones públicas; de estadística; de protección civil; organización de eventos, etcétera. Es un largo entramado de acciones comunitarias en las que también hayuna bolsa de trabajo, La Luz del Mundo ha sido una organización religiosa que ha permitido a las personas alcanzar mejores niveles de vida. Muchos de quienes nacieron en la colonia Hermosa Provincia de Guadalajara me cuentan que vienen de Estados Unidos, llevan años viviendo allá y formando parte de la red comunitaria de la iglesia para extender influencia y brindar opciones para mejorar la vida de sus ‘hermanos’.

 

Con el pastor y ministro de comunicación social Eliezer Gutiérrez hablo sobre los que él califica como prejuicios o juicios de valor que más afectan a su iglesia:

 

—Si vas a a hacer un juicio sobre una cosa, tu trabajo es saber a fondo cómo es esa cosa. La realidad es que muchos juzgamos sin conocer. Entender que la Luz del Mundo es una secta, es uno de los grandes prejuicios que cargamos. Esos juicios son los que más afectan a los niños en la escuela, a los hombres en el trabajo, no ayuda a insertarse en la sociedad si piensan que eres malo. En la sociedad mexicana si eres distinto eres, en esencia, malo. Si eres indígena, eres mujer y sumándole a esto, pentecostés, eres malo.

 

 

—Han recibido acusaciones por violencia y abuso sexual, investigadores y personas que dicen haber sido parte de La Luz del Mundo han declarado —le digo a Eliezer.

 

—Se hicieron señalamientos sobre prácticas sexuales aberrantes y conductas delictivas, y se decretó la no procedencia legal contra el director y la asociación religiosa por carecer de elementos para sustentarlos. Los que denunciaron enviaron domicilios falsos, se les hacían notificaciones y nunca aparecían a declarar. Se desecharon las acusaciones tanto contra el director general como contra la iglesia Luz del Mundo.

 

—¿Por qué ustedes no denunciaron por difamación?

 

—Pudieron la Iglesia y su director haber utilizado recursos, se optó por no hacerlo, por congruencia con nuestros principios, somos cristianos. No se trata solo de decir qué somos, sino vivir como somos. No maldigas a tus enemigos, bendícelos. Si te hieren en una mejilla, pon la otra, somos cristianos.

 

 

En algún lugar leí que Jesús es una parábola viva de Dios, si esto es así, pienso, la Luz del Mundo es una parábola viva de los hombres, con todas sus complejidades e incongruencias.

 

Me encuentro en la Hermosa Provincia cuando casi ha terminado la celebración de la Santa Cena, después de un día de calor sofocante, unas nubes amenazan con una lluvia torrencial. Cuando caminaba por las calles atiborradas de gente junto un ministro de comunicación social, éste me dijo: “Incluso puede llover, y la gente no se movería”, lo dijo casi con un aire de premonición. Hay secciones controladas por cuerpos de seguridad interna que llevan aparatos de comunicación en el oído. El día de hoy, cuando llegué a la colonia portando mi cámara sobre el pecho, un hombre de seguridad me detuvo con prepotencia, me pidió que me identificara y cuando me disponía a hacerlo un miembro de comunicación de la iglesia me saludó amablemente y pidió me dieran acceso. El día de la Santa Cena la Hermosa Provincia se vuelve un bunker, no dejan pasar a las personas que no sean de la comunidad, vecinos, o miembros de un medio de comunicación registrado. Después de la repartición del pan se suelta la lluvia, el paisaje se convierte en paraguas abiertos y gente que permanece sentada sobre sus bancos en el pavimento, llueve y me despido del último acompañante de comunicación que me escolta un par de cuadras más allá de la barricada. La Hermosa Provincia sigue siendo ese espacio de misteriosa simulación bajo el manto de normalidad que un nuevo credo ha formado en una ciudad tan diversa como los colores que tiene el cielo después de la lluvia que acaba de caer, un azul que se combina con diversos tonos anaranjados y rosas. Majestuoso cielo para terminar la celebración religiosa de La Luz, pienso mientras avanzo por las calles del oriente de Guadalajara.

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