CONTRAPESOS

Habitar el diseño: la vivienda
desde la igualdad de género

La vivienda es un proceso y no un producto, sin embargo el urbanismo en las universidades no parece profundizar en lo que ello implica. El lugar donde vivimos no es inmune a los cambios sociales que se avecinan, y en la perspectiva de género se abre la posibilidad de anticiparnos a lo que será la experiencia personal de habitar la ciudad.

Print Friendly and PDF

El concurso “Pensar la Vivienda, Vivir la Ciudad” fue organizado por la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la universidad Nacional de Córdoba, Argentina y patrocinado por ONU-Hábitat ROLAC. Se promovió en el marco de la Tercera Conferencia Mundial de Hábitat III, que tendrá lugar en Quito, Ecuador, en octubre de 2016. Esta conferencia, en consonancia con la de Hábitat I (Vancouver, 1976) y la de Hábitat II (Estambul, 1996), dará continuidad a los debates sobre cuestiones críticas de la población urbana mundial impulsados por Naciones Unidas, entre ellos los de los asentamientos humanos, el desarrollo actual de las ciudades, la vivienda y la sustentabilidad.

 

Se inició el 1° de marzo de 2015 y en los días 13 y 14 de junio de 2016 se eligieron a los ganadores. La convocatoria se diseñó de acuerdo a temas actuales sobre las ciudades y la problemática central del hábitat, suscitando la búsqueda de estrategias que incorporasen opciones urbanas innovadoras de vivienda con mayor densidad, sustentabilidad y calidad de vida. Se sugirió que los proyectos plantearan respuestas a ¿Viviendas para nuevos tipos de familia? ¿La igualdad de género en proyectos residenciales? ¿Cómo la vivienda podría ser un instrumento que ayudase a cumplir el derecho a la ciudad para los sectores más desfavorecidos? ¿Conciliar la tensión entre lo individual y lo colectivo? ¿Qué representa lo doméstico en la vivienda actual? Preguntas que quedaron sin respuesta, porque la inmensa mayoría de los proyectos no las consideraron.

 

El objetivo del concurso era estimular el intercambio y promoción de proyectos académicos formulados por estudiantes de universidades latinoamericanas, que aportaran ideas nuevas a la ciudad y a las formas que adopta su desarrollo en la región, al final se concluyó que se realizaría un concurso similar cada dos años.

 

La selección se hizo por un jurado internacional1, sobre un total de 30 proyectos previamente definidos de entre una primera distinción de 100 sobre un original de 333 presentados, realizada por un nutrido conjunto de jurados internacionales en etapas anteriores.

 

Los resultados fueron2: Cinco primeros lugares, siendo un proyecto de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina quién ocupó el primer lugar. De México se obtuvo una mención de las seis otorgadas, con un proyecto de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

La diversidad de proyectos presentados dan una idea de lo que estamos enseñando en las diversas universidades de América Latina y los resultados es que hemos avanzado muy poco sobre el “modelo planteado por el movimiento moderno3” para la vivienda colectiva.

 

Lo seguimos repitiendo sin cuestionar su validez, generalmente nos hemos conformado en conocer el momento en que se realizó el proyecto, la forma en que se construyó y las fotografías de su inauguración, pero no hemos realizado investigaciones sobre los cambios y evolución de cada uno de los edificios y su relación con la ciudad, para poder decir que tenemos que conservar y que transformar de la vivienda moderna. No reflexionamos que las viviendas son para vivir y habitar en ellas y que los edificios deben tener la capacidad de evolucionar y transformarse de acuerdo a los cambios socio-económicos de las personas que los habiten, este es el elemento clave para estimar la pertinencia de un conjunto de vivienda colectiva. La vivienda es un proceso no un producto, por lo tanto, debe haber un grado de previsión de las arquitectas y arquitectos para que la obra se adelante a la época en que se proyecta, para que siga siendo adecuada durante el tiempo que permanezca en uso, tal como escribió Rasmussen4.

 

Desde los años sesenta se suscitaron críticas a este tipo de conjuntos por arquitectos y otros intelectuales interesados por encontrar solución a la problemática social a la que daban lugar, como John F. C. Turner, Christopher Alexander, Kevin Lynch, Wolf Jobst Siedler, Brigitte Reimann, Alexander Mitscherlich, Aldo Rossi, Jane Jacobs, Françoise Choay, etc., actualmente sus cuestionamientos, sin duda, tienen plena vigencia.

 

A la luz de los proyectos presentados y de los críticos mencionados, se hace necesaria una revisión profunda derivada, especialmente, de los paradigmas actuales, según criterios de sustentabilidad, atendiendo a una conformación de una sociedad más diversa, menos jerárquica y en términos de igualdad de género.

 

Voy a referirme al diseño de la vivienda desde la igualdad de género, porque es uno de los puntos que se sugería se contemplara en los proyectos y ninguna de las propuestas presentadas demostró estar conscientes de este cambio social y de cómo materializarlo al formalizar el proyecto.

 

¿Es la vivienda, la casa, el hogar, lo mismo para hombres y mujeres?

 

Antes de responder a esta pregunta, es necesario hacer notar que la concepción de la vivienda colectiva, en los proyectos presentados, fue desde el punto de vista de las arquitectas y arquitectos5, en términos: funcionales, formales, tecnológicos, ambientales y en casos excepcionales sociales. Por lo que no se tomaron en cuenta variables como: habitabilidad, vida cotidiana, uso del tiempo, participación, seguridad, identidad o cambios en los roles de género que son criterios que nos darían elementos para entender las transformaciones sociales que ha habido y los nuevos requerimientos espaciales.

 

Para Collin6 es engañosa hoy la representación tradicional de la distribución sexuada del espacio, que el término mujeres se asocie a lo privado y hombre a lo público, sin embargo, tampoco es cierto el espejismo moderno según el cual esta distribución estaría hoy ya rebasada.

 

En ese sentido, volviendo a la pregunta, ¿si hay una diferencia en la percepción y significado de la vivienda para las mujeres y otro para los hombres? La respuesta es que si existe y para los hombres es un lugar de descanso y reposo después de realizar las actividades productivas y públicas en el espacio urbano. Para las mujeres tiene otro significado, es el lugar para las actividades reproductivas, las privadas, es su lugar de permanencia, donde realizan las tareas domésticas, pero también las actividades productivas, es el lugar de los otros: hijos, parejas, padres. En el diseño de la vivienda confluye la relación entre la ocupación de los lugares y la posición y situación social de las mujeres respecto a los hombres, que hace que las decisiones para definir los espacios no las tomen ellas sino el marido, el padre o el arquitecto, responde a relaciones de poder.

 

Si bien, la vivienda asignada socialmente a la mujer, no se diseña u organiza como totalidad en el espacio de lo femenino. La mayoría de las áreas son consideradas por las mujeres como espacios funcionales (lavar, cocinar, comer, etc.) mas no en el espacio de lo femenino.  La mujer asocia el espacio femenino a un área de tranquilidad, de cuidado personal, para la distensión y la creatividad.  Nos encontramos así ante un espacio del imaginario femenino, sesgado, prácticamente nulo. Las mujeres están privadas de lo privado porque la vivienda representa para ellas un lugar apartado de lo social y de lo público, no como persona que se encuentra ahí, sino como esposa y madre.

 

La vivienda ha sido considerada el “espacio de lo femenino”, pero, el aceptar que la vivienda corresponde a la mujer, es aceptar la sobredimensión de las actividades domésticas7 en desventaja de ésta. La vivienda debería entenderse entonces, como el espacio de lo femenino y lo masculino, con todas las actividades que ella genera y que deberían ser compartidas.

 

Por último pensar que la arquitectura está al margen de la sociedad que la acoge y es valiosa en sí misma es una simplicidad propia de sociedades arrogantes y diría que hasta autoritarias. Una idea determinada de ciudad y arquitectura afirma o segrega ciertos modos de vida, crea presión simbólica sobre otros, ofrece una determinada perspectiva de la realidad y esto se refleja desde las plantas de las viviendas al diseño de los conjuntos urbanos. Los proyectos de vivienda eran en edificios en altura (de 5 a 10 o más niveles) en donde las plantas bajas eran destinadas a comercios, gimnasios o centros educativos y se asentaban en grandes plazas y jardines, desde el punto de vista de la seguridad para las mujeres que trabajan por la noche por ejemplo doctoras, enfermeras, meseras, el caminar por metros y metros de lugares que permanecen solos, sin poder ser vistas u oídas las coloca en un nivel máximo de vulnerabilidad para ser violentadas. Se propuso lo conocido y aceptado formalmente, no se pensó en las condiciones actuales de inseguridad, y si bien el diseño no resolverá este problema de tampoco tiene porque engrandecerlo.

 

Evitar esa realidad es rehuir la responsabilidad más profunda de la arquitectura al día de hoy. Más allá de discutir sobre “si es o no arquitectura”8, debemos de debatir sobre las implicaciones sociales y culturales de la arquitectura y la ciudad en la que vivimos todos los días.

*María de Lourdes García Vázquez es coordinadora del Laboratorio: Hábitat Social: Participación y Género (LAHAS) Facultad de Arquitectura UNAM.

REFERENCIAS

1

Dr. Elkin Velásquez Director Regional para América Latina y el Caribe de ONU- Hábitat, Profa. Emérita arq. María clara Echeverría Ramírez (Colombia) Profa. Arq. María de Lourdes García Vázquez (México)   Prof. Arq. Marco Ávila Arredondo (Chile) Prof. Arq. Fernando Viégas (Brasil) Prof. Arq. Ricardo Sargiotti (Argentina) Prof. Arq. Javier Fernández de Castro (Argentina)

2

Los interesados en conocer a detalle el Concurso y los proyectos ganadores pueden consultar la esta página

3

En este sentido, entendemos la construcción del modelo como un trabajo de naturaleza eminentemente teórica, cuyo nivel de abstracción alcanza estadios de racionalidad profunda, y donde sus raíces están directamente vinculadas con la realidad que se trata de organizar. De este razonamiento se desprende, el considerar los modelos como “representaciones idealizadas” o modo de representación o explicación de la realidad. Los modelos, entonces, no deben ser tomados ni como descripciones exactas ni como ficciones, sino como analogías, en las que sólo algunas, no todas, las características son las mismas o similares a las de la realidad. Dado que, la complejidad de la realidad determina la manera de conocer y hasta dónde conocer, pues el sujeto no puede conocer todo, incluso lo que no es directamente observable.

4

Rasmussen, Steen Eiler (2004) “La Experiencia de la arquitectura: sobre la percepción de nuestro entorno” Volumen 5 de Estudios Universitarios de Arquitectura. Editorial Reverte

5

En este caso no importa si son arquitectas o arquitectos porque la formación que tenemos es la misma, univoca, monodisciplinar y de características androcéntricas, en donde a lo largo de todos los estudios universitarios NO tenemos referencias de las obras realizadas por arquitectas, el ARQUITECTO es hombre; sin considerar que siempre tuvieron a su lado a mujeres a las que nunca les reconocieron su producción. Esto ha dado lugar a una lucha porque se visibilice su trabajo y recientemente ya ha habido dos premios Pritzker  otorgadas a las arquitectas Zaha Hadid (2004) y Kazuyo Sejima  junto a  Ryue Nishizawa (SANAA) (2010). Si les interesa tener más información sobre la trayectoria de diferentes arquitectas pueden consultar el Blog Un día una arquitecta, incluye a 365.

6

COLLIN, Françoise. (1994) Espacio doméstico, Espacio público. Madrid: Seminario Permanente “Ciudad espacio público”.

7

Moser, Caroline O. N., señala que la mujer, sobre todo la de escasos recursos económicos, desarrolla un triple rol: reproductivo (tareas domésticas) productivo (trabajo remunerado) y comunitario (gestiones para tener servicios y equipamiento urbano básico). De ahí la importancia de conocer el Uso del Tiempo.

8

Buena o mala; adecuada o inadecuada, formal o funcional, para mí arquitectura es o no es y punto.

Print Friendly and PDF

Territorio

¡Suscríbete!

Casa

Recibe reportajes, crónicas, entrevistas, 
0 invitaciones especiales a nuestros eventos.

Común

Plural

Tienda

© 2017 Territorio.

Contacto: redaccion@territorio.mx

Enviando formulario...

El servidor ha detectado un error.

Formulario recibido.