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Guadalajara nunca será homosexual

Guadalajara ha sido un espacio donde la lucha histórica de personas de la sociedad civil, identificadas con la diversidad sexual, han modificado importantes espacios y contextos; la irrupción del sida significó una crisis que era imperativo atender, a más de treinta años de su aparición ¿qué balances podemos hacer? ¿cuál es el discurso de la diversidad?

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En Guadalajara, México, el 18 y 19 de julio de 1991 se reunieron por primera vez en la historia los Jefes de Estado y de Gobierno de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela en la primera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

 

En esa primera reunión reconocieron que el propósito de converger se sustentaba “no sólo en un acervo cultural común sino, en la riqueza de nuestros orígenes y de su expresión plural”. También declararon: “Nuestra comunidad se asienta en la democracia, el respeto a los derechos humanos y en las libertades fundamentales [...] Estamos decididos a conformar un acervo iberoamericano en el ámbito de los derechos humanos que consolide conductas de respeto, libertad y armonía en lo político, lo jurídico, lo económico y lo social.”

 

En julio del mismo año, Guadalajara esperaba otro evento internacional. Por primera ocasión se realizaría en un país subdesarrollado el Congreso Anual de la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays, definida como ILGA por sus siglas en inglés, ésta es una red mundial fundada en 1978 y conformada por grupos locales y nacionales que se dedican a lograr la igualdad de derechos y la eliminación de todas las formas de discriminación para las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI). La 13° edición del congreso tenía como objetivo hacer visible el rezago en derechos humanos y el incremento acelerado en los casos de personas infectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

 

Desde que las organizaciones de activistas pioneras en la defensa de derechos para las personas homosexuales en Guadalajara, el Grupo Orgullo Homosexual de Liberación (GOHL) y el Grupo Lésbico Patlatonalli, hicieron público el evento, se comenzaron a emitir declaraciones públicas discriminatorias, pintas homofóbicas y otro tipo de intimidaciones que buscaban impedir la realización del congreso.

 

El entonces presidente municipal de Guadalajara, Gabriel Covarrubias Ibarra, declaró: “Desgraciadamente, la libertad de reunión sí está prevista y permitida por la Constitución, razón por la cual no podemos evitar por la fuerza el que se lleve a efecto este evento, pero nosotros no lo vamos a apoyar, patrocinar o cuidar [...] No se puede por ningún motivo autorizar un evento de esta naturaleza, porque ni nuestras costumbres, ni nuestra historia, ni nuestra educación, ni nuestra religión, ni nada lo permite.”

 

El Congreso del Estado de Jalisco elevó en un tres mil por ciento las multas del Reglamento de Policía y Buen Gobierno que estipulaba sanciones “por permitir o intervenir en prácticas públicas que impliquen el desarrollo de una vida sexual anormal”. Francisco Javier Hidalgo y Costilla, quien es descendiente directo de octava generación de Miguel Hidalgo y en 1991 síndico y secretario del Ayuntamiento de Guadalajara, declaró: “El espíritu de las modificaciones no es recaudatorio, sino intimidativo (sic.); queremos impactar psicológicamente, producir respeto en la sociedad.”

 

Los grupos de activistas identifican a Guillermo Cosío Vidaurri y a Gabriel Covarrubias, entonces gobernador de Jalisco y presidente municipal de Guadalajara respectivamente, como los orquestadores de la campaña de oposición y odio que generaba pintas en las calles de Guadalajara con leyendas como “Tapatío defiende a tu familia, di no al Congreso Gay”, “Guadalajara nunca será Sodoma”, “Fuera homosexuales”, “Homosexuales = sida”, “Fuera putos de Guadalajara”, “Guadalajara nunca será homosexual”. El cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo hablaba de la “promoción de antivalores”; el dirigente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Jalisco, Benito Fong, dijo que expulsaría a cualquier miembro que “de hospedaje a quienes vienen a dicha reunión”; el presidente de la Comisión de Fomento Turístico, Francisco Martínez Martínez, declaró que echaría de sus hoteles a cualquier persona que acudiera al evento, “por conducta antisocial”.

 

Los municipios metropolitanos también bloquearon la realización del congreso. En Zapopan el presidente municipal en ese momento, Nicolás Orozco Ramírez negó la autorización para realizar el evento porque “resulta prioritario para el ayuntamiento velar por el estado de la moralidad y las buenas costumbres de los ciudadanos.” El presidente de Tlaquepaque, Salvador Casillas Tostado, dijo no querer “empañar esa fama de centro turístico y artesanal de primer orden, con eventos tan discutibles”, y el de Tonalá, Vidal Maestro Murguía, amenazó con el uso de la fuerza pública en caso de que se “moleste y denigre los valores morales de la ciudadanía.”

 

Faltando dos semanas para la realización del congreso aumentaron las amenazas de muerte vía telefónica, las declaraciones públicas de grupos conservadores, las marchas en oposición y convocadas en nombre de la virgen, además algunos activistas como Pedro Preciado declararon la vigilancia armada de “los sectores más recalcitrantes.” En una discusión que se extendió hasta las cuatro de la madrugada del 10 de junio de 1991, los organizadores decidieron cancelar las conferencias debido a que no podían garantizar las condiciones de seguridad, las complicaciones logísticas, y la negativa de hospedaje a los participantes. El congreso se llevó a cabo en Acapulco, con menores niveles de asistencia.

Guadalajara, ciudad de todos.*

 

¡Puto!, gritaron desde un automóvil mientras Jaime caminaba por la acera, solo escuchar la palabra provocaba una reacción instintiva: cubrirse la cabeza con los brazos.

 

Jaime Cobian es uno de los primeros activistas gays en Guadalajara, cuenta que los jóvenes de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG), de la Universidad de Guadalajara (UDG), hacían brigadas para golpear a hombres con aspecto femenino, los llamaban madrea locas. La policía municipal solía detener homosexuales, además de hostigar dos lugares que históricamente han sido reconocidos como espacios recreativos de la diversidad sexual: El Parque Revolución, o Rojo, y la Plaza Universidad, o de las sombrillas. Jóvenes de la Universidad Autónoma de Guadalajara, uno de los grupos más conservadores y radicales, “eran asesinos. Nos agarraron hasta a balazos en Avenida Juárez, donde te veían te roceaban a balazos”, relata Jaime.

 

Toda aquella campaña de oposición a las libertades, que impidieron la realización del encuentro internacional en Guadalajara provocó que doscientos ciudadanos firmaran un desplegado público en apoyo a la comunidad homosexual y repudiando la discriminación de un sector de la sociedad.

 

En 1991 la organización GOHL cumplió su décimo aniversario, pero antes del nacimiento de las primeras organizaciones de activistas gays en Guadalajara, antes de que siquiera se utilizara el término gay en la ciudad, “no era un asunto gay, era de jotos, putos y maricones. En la doble moral, era joto aquel que era muy afeminado, los que no nos sentíamos afeminados y no andábamos con ellos, pues no éramos jotos aunque tuviéramos relaciones [sexuales] con hombres”, dice Jaime Cobian, quien toda su vida se ha dedicado a la política, dentro y fuera de partidos. A inicios de los años ochenta resultaba común tener relaciones sexuales con hombres, y aún así señalar a los “putos o jotos”.

 

En las familias no se tenían hijos gays, eran putitos o jotitos, en diminutivo para bajar la carga de juicio moral, no existía un asunto de respeto, era un pobrecito, como tener un hijo discapacitado, dice Martha Collignon, profesora e investigadora cuyo campo de estudio es la sexualidad y la cultura, “Guadalajara tiene una particularidad, es muy compleja. Hay quien le denomina doble cara, hipócrita, doble moral, yo digo que es compleja.” La principal barrera social para lograr una educación sexual, ha sido el núcleo familiar, “los padres de familia son los que menos saben”. En México no se habla de la sexualidad, se considera un tema del ámbito privado e íntimo, “así como uno no habla de defecar, no hay que hablar de sexo y ahí se acabó la cosa”, ejemplifica.

 

En el verano de 1981 un grupo de amigos, hartos y desesperados por la situación de violencia de la que eran objeto, decidieron formar un frente común de hombres no heterosexuales que a partir de septiembre de ese año adoptaron el nombre de Grupo Orgullo Homosexual de Liberación. En el inicio no tenían una agenda política, ni una ideología libertaria común, es decir, no había una serie de acciones concretas a realizar, ni todos compartían la noción de “orgullo homosexual”.

 

En México la primer mujer candidata a la presidencia de la república se dio en las elecciones federales de 1982, cuando Rosario Ibarra de Piedra contendió por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Ibarra de Piedra es una de las cinco mujeres que han sido candidatas presidenciales, y la única que ha participado en dos elecciones. Durante su primer campaña con el PRT se formó el Comité de Lesbianas y Homosexuales en apoyo a Rosario Ibarra (CLHARI), este comité en Guadalajara fue formado por el GOHL, entre cuyos miembros las simpatías habían crecido y las posturas venían consolidándose.

 

En abril de 1982, unos hombres entraron a un restaurante frente al Parque Revolución, cuando el responsable del local notó la presencia de aquellos clientes, que desde su percepción parecían afeminados, decidió llamar a la policía. Mientras los jóvenes platicaban al aire libre en un patio del restaurante, entró la policía a detener siete personas por “comportamiento escandaloso”. A partir de esos arrestos, los líderes del CLHARI decidieron organizar una de las primeras denuncias públicas contra la homofobia: el 23 de abril de 1982 se hizo una manifestación pacífica frente al restaurante del Parque Rojo. La policía volvió a aparecer, arrestó a los manifestantes, entre quienes se encontraba Pedro Preciado.

 

Pedro Preciado es uno de los fundadores de GOHL y era un líder de la organización, al momento de ser detenido en abril de 1982, era el primer candidato abiertamente gay a diputado federal por el PRT, junto a Lupita García de Alba en Guadalajara, y a Claudia Hinojosa y Max Mejía en la Ciudad de México.

 

Ninguna candidatura tuvo éxito en las urnas, pero haber postulado a personas abiertamente homosexuales fue un avance importante, ya que la cobertura mediática fue extensa y contribuyó a abrir el debate en todo el país.

 

Después de que la prensa local diera noticia de las detenciones, se reorganizó una marcha de protesta. El 8 de mayo, a las seis de la tarde, 120 hombres y mujeres se reunieron en la Plaza Universidad y se movilizaron por Avenida Juárez hasta el Parque Rojo, frente al restaurante donde habían sido arrestados. El investigador César González, describe: “Como cierre de campaña [en Guadalajara], el CLHARI volvió a tomar las calles desde la plaza de las sombrillas, hasta el parque Revolución. En el mitin se denunciarón redadas y actos de extorsión cometidos por las autoridades.”

 

En la Ciudad de México el CLHARI hizo su cierre de campaña en el Parque México, en la Colonia Condesa, ahí se disolvió el evento de una forma violenta cuando un grupo de personas llegaron a agredir a los asistentes.

 

En el octavo volumen de Los grandes problemas de México, una colección del Colegio de México, el profesor e investigador Jordi Díez hace énfasis en que este proceso de movilización homosexual y toma de la vía electoral, se llevó a cabo en una época en que la mayor parte de los países de América Latina estaban bajo dictaduras militares, “donde la represión a los homosexuales era, en muchos casos, política de Estado”. Díez señala que el movimiento mexicano surge en una temprana etapa para la región.

 

La homosexualidad entraba en el debate de los medios de comunicación, la sociedad empezaba a hablar del tema, aquellos ‘jotitos’ exigían respeto, querían espacios y derechos. Pero la historia del activismo homosexual, y el actual contexto político, iba a cambiar radicalmente por un proceso histórico transformador: la irrupción del sida.

El sida es problema de todos.*

 

Es una fresca mañana de principios de septiembre, faltan unos minutos para que sean las ocho, y a las inmediaciones del histórico Hospital Civil de Guadalajara empiezan a llegar carros, los viene viene no paran de chiflar y sacudir su opaca franela roja; otro tipo de carros, de supermercado, son empujados hasta el Jardín Botánico frente al hospital. Entre los árboles amarran cuerdas y cuelgan la ropa que extraen de sus carritos, aquí la venta de ropa y baratijas son práctica extendida. En las bancas rojas de concreto, un grupo de hombres beben un líquido humeante de sus vasos desechables de unicel, debe ser café o atole de elote. Mientras espero a los miembros de una asociación civil que acompañan e informan a familiares y personas hospitalizadas por una etapa avanzada de la infección por VIH, veo puestos de bebidas, tacos, revistas, dulces y discos pirata.

 

Luis Fernando Galindo, miembro de la asociación civil Vihas de Vida, habla en el interior del Hospital Civil con María Lourdes, Eva, Rosa María, Lupita y Blanca, madres y familiares de personas en etapa de sida; les explica la naturaleza del virus, su comportamiento y la acción del tratamiento antirretroviral, la mayoría de ellas se sienten aliviadas: —¡Ah!, eso es lo que quiso decir el doctor. Alguien interrumpe la plática:

 

—¿Verduritas con pollo?, ¿flan? —el hospital es un híbrido entre centro de estudios de la UDG y una institución de salud pública.

 

—No, gracias.

 

Luis hablaba del virus de la inmunodeficiencia humana, VIH, que al entrar al torrente sanguíneo busca multiplicarse para sobrevivir, afectando al sistema inmunitario. Este es el sistema que reconoce y defiende al cuerpo de los microorganismos que causan enfermedades, las células que alertan al sistema inmunitario son los linfocitos T CD4, un tipo de glóbulos blancos que el VIH ataca y donde se instala para reproducirse. El VIH destruye al sistema inmunitario, y cuando las defensas están en niveles muy bajos, el cuerpo es vulnerable a varias infecciones (llamadas oportunistas porque se presentan con más frecuencia en personas con un sistema inmune debilitado) y clases de cáncer, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, sida, es la etapa más avanzada de la infección por el VIH.

 

“Hoy dices VIH con una facilidad… antes era sólo un asunto de sida” me dice Martha Collignon. La primera nota del New York Times sobre el sida, el tres de julio de 1981, llevaba el título: “Rare cancer seen in 41 homosexuals” (Raro cáncer detectado en 41 homosexuales).Collignon dice que en inicios de los años ochenta, en México, para la prensa escrita era un asunto de muerte, de nota roja. Se hablaba de sidosos en el más peyorativo de los sentidos, y se referian únicamente a los homosexuales.

 

Por considerar a México un país profundamente católico y conservador, se subestimó la epidemia cuyas características parecían apuntar únicamente a una transmisión por vía sexual entre hombres. Los primeros casos de la rara enfermedad en México se registran en 1983, con mayor frecuencia se presentaban casos de hombres jóvenes con pérdida de peso, diarrea crónica, mareos, lesiones violáceas en la piel, infecciones bucales y neumonía con insuficiencia respiratoria.

 

“Había médicos que se negaban a atender a los enfermos, el personal de hospitales amenazaba con parar los servicios, los enfermos no eran admitidos en los departamentos de urgencias, y se complicaba incluso su transporte en ambulancia o en camilla” escribe el Dr. Samuel Ponce de León en un recuento histórico a treinta años del VIH-sida en México.

 

“El VIH viene a develar muchísimas cosas de nuestra sexualidad que nadie quería ver en una sociedad como la nuestra”, dice Martha Collignon.

Se está llevando a nuestros amigos**

 

Es en estos primeros años de la epidemia se arraigó el binomio, como causa-consecuencia, del sida y la muerte. En las reuniones o en los bares, se escuchaba hablar de conocidos que presentaban los síntomas, amigos que viajaban a Estados Unidos en búsqueda del ansiado tratamiento. Por algunos años se extendió la idea de que un diagnóstico de sida significaba la muerte.

 

La irrupción del sida se puede explicar en dos grandes consecuencias: el Estado, frente a la epidemia, tuvo que instaurar medidas sanitarias que obligaron a hablar de sexo, pero también funcionó para radicalizar el discurso del conservadurismo y generar estigmas que permanecen hasta hoy.

 

Las campañas de salud y los medios de comunicación, difundían con un estado de alarma y amenaza, el sida como una mala práctica de la sexualidad. La asociación simbólica era: ‘tiene sida, debe ser porque tenía prácticas desviadas, anormales’.

 

Ante la crisis humanitaria, y como uno de los primeros esfuerzos por combatir la epidemia en Guadalajara, se formó en 1988 el Comité Humanitario de Esfuerzo Compartido Contra el sida, CHECCOS. Las primeras organizaciones que nacieron tenían una clara misión de asistencia, las instituciones públicas de salud no prestaban los servicios o tenían tratos deplorables. Las organizaciones que combatían la problemática del VIH buscaban alianzas internacionales para proveer los medicamentos del tratamiento.

 

Un editorialista del extinto diario Ocho Columnas, Ernesto del Castillo, escribió el cuatro de junio de 1991: "No debemos olvidar que si en el pasado Dios mismo hizo llover fuego sobre las pervertidas comunidades de Sodoma y Gomorra ahora en justo castigo a los apologistas del mal nefando, hace llover sida sobre las pervertidas minorías de homosexuales en todos los pueblos de la Tierra.”

 

Cada primero de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el sida, salían personas a las calles del centro de Guadalajara a manifestarse, en sus manos llevaban una veladora por cada amigo o familiar que habían perdido a causa del virus, el lema era “se está llevando a nuestros amigos”.

 

El sida obligó a las organizaciones de activistas a volcarse a la causa humanitaria; el estigma y la defensa de los valores conservadores, a través del discurso público, necesitó nombrar al “enemigo”, lo que permitió que se visibilizara, por medio de la homosexualidad y el problema del VIH, la sexualidad.

 

Definir la sexualidad humana es algo sumamente complejo, podemos aproximarnos diciendo que es “un aspecto central del ser humano. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual”, además “se vive y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales.”

 

El modelo socio-sexual, como lo denomina la Doctora Collignon, de nuestra sociedad está bien delimitado por la monogamia, dentro del matrimonio, para la procreación, y con alguien del sexo distinto al mío, es decir, bajo estos parámetros nuestra sociedad considera correcto ejercer la sexualidad. Aunque se llegara a erradicar el virus, “difícilmente lo vamos a dejar de asociar a una cuestión de víctimas y de culpables”, advierte.

¿Qué significa hoy el VIH?

 

Hoy sabemos que el VIH se propaga sobre todo por medio de las relaciones sexuales sin protección (en México se estima que cerca del 98 por ciento de los nuevos casos de infección son por esta vía) o del intercambio de instrumental de aplicación de inyecciones. También se puede transmitir de la madre al niño durante el embarazo, el parto o por medio de la leche materna. Sin embargo las personas con VIH y tratamiento médico antirretroviral logran disminuir la cantidad de virus en la sangre y evitar su replicación, lo cual disminuye hasta un 96 por ciento la probabilidad de transmitir el virus.

 

Pero muchas veces vivir con VIH sigue significando una muerte simbólica, explica Xóchitl Ambriz, quien trabajó durante ocho años como voluntaria en una asociación civil que atiende a personas que viven con el virus, y ahora desarrolla su proyecto de maestría junto a un grupo de mujeres que viven con VIH, “para las mujeres jóvenes que viven con el virus, ser mamá se vuelve controversial. Las mujeres pueden tener un bebé con el tratamiento, pero hay médicos que les quitan ese derecho. Además en Guadalajara no puedes contraer matrimonio si eres diagnosticado con VIH, y si prestas servicios de atención médica te cesan de tus funciones. Por eso digo que es una muerte simbólica.”

 

Vivir con VIH resulta ser “una enfermedad crónica, degenerativa y en la mayoría de los casos incurable, que disminuye la calidad y la expectativa de vida. Bajar la guardia hoy tendría costos económicos y vidas perdidas imposibles de asumir”, dice Miguel Antonio Galán, primer candidato abiertamente gay a la presidencia municipal de Guadalajara en 2009 por el Partido Social Demócrata.

 

Antes el virus se confundía con las personas, se generaba un miedo a la gente: “No entender que el VIH puede suceder como un accidente en tu vida, que sucede porque la gente está viviendo su sexualidad”, dice el Doctor en Sociología y terapeuta sexual, Armando Díaz, “la dignidad de las personas no depende de qué prácticas tiene”, y a pesar de los años y la información disponible, “el juicio sigue.”

 

“Las pobres mujeres, y los jotos, terminan siendo los cabrones, los que cogen, ‘los hijos de la chingada que se lo buscaron’ No es un asunto el derecho al cuerpo, el derecho al placer, no tenemos una discusión seria sobre cómo estructurar y reflexionar estos temas delicados” dice Víctor Dante, actual presidente de CHECCOS.

 

El periodista Luis Arellano asegura que en México se sigue creyendo que el VIH es cosa de los otros, de los gays, donde se ha concentrado el mayor número de casos, “pero eso no significa que no se presente en la población heterosexual. En África la mayoría de hombres con VIH son heterosexuales.”

 

En México la mayor parte de las políticas públicas en torno al VIH están focalizadas en los hombres. El Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el sida, Censida, tiene como misión regir y coordinar la respuesta nacional contra la epidemia; según sus datos México tiene una epidemia concentrada en hombres que tienen sexo con hombres (HSH), se hace esta denominación para distinguir una identidad de una práctica sexual.

 

Censida ha registrado 174, 564 casos de personas en etapa de sida, de las cuales un 82% son hombres y 17% mujeres. Y se reportan 53, 636 personas viviendo con VIH, sin llegar a etapa sida, de las cuales un 74% son hombres y 26% mujeres. Onusida, el programa conjunto de las Naciones Unidas de respuesta mundial al VIH/sida, estima que en México hay entre 140 mil y 230 mil personas con VIH y sida.

 

El VIH suena a tema viejo, sin embargo las personas que viven con el virus siguen siendo estigmatizadas, pierden sus empleos y enfrentan fuertes crisis familiares porque la sexualidad, en México, sigue siendo un tema privado. En los años sesenta y setenta, uno de los eslóganes más característicos del movimiento feminista español fue: Lo personal es político.

 

Esferas de la vida que se suelen considerar privadas e íntimas, como la familia y la sexualidad, sostienen un sistema de relaciones donde se establece superioridad y dominación; el feminismo, como perspectiva teórica y movimiento social, además de describir nuevas formas en que un sistema de poder se mantiene y reproduce, han buscado generar una discusión pública que establezca objetivos y caminos para solucionar las enormes inequidades entre hombres y mujeres.

 

De la misma manera es necesario que hablemos de sexualidad. Generar un debate racional y público sobre la sexualidad, como medio de desarrollo de las capacidades del individuo para entender su relación con su cuerpo y entorno; y como vía de combate al repunte en los casos de VIH, los embarazos de mujeres adolescentes, los casos de infecciones de transmisión sexual, la violencia de género, y el estigma de las identidades de la diversidad sexual.

 

—¿Cuál es la próxima etapa en la problemática del VIH? —le pregunto a Martha Collignon.

 

—Según varios investigadores, la que no viene y ya llegó, es la baja de la guardia y el repunte de los casos. Nos hemos ido acostumbrando a la presencia del VIH y el sida, ya no es algo ajeno.

 

Desde 2009 fue elegido Michel Sidibé como Director Ejecutivo de Onusida, la misma organización resalta que la visión de Sidibé ha resonado en todo el mundo, por su convicción de disminuir a “cero los nuevos casos de infección por VIH, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el sida.” El pasado nueve de septiembre, tras el anuncio de un nuevo tratamiento de depósito que puede suplir el medicamento que diariamente deben tomar las personas que viven con VIH por una inyección que se administra cada seis meses, Sidibé declaró: “Creo que el tratamiento inyectable podrá empezar a ser administrado a partir del próximo año, porque el descubrimiento ya está”, aseguró que el virus no desaparecerá nunca, pero dijo que dentro de poco tiempo “dejará de ser un tema que centre la preocupación sanitaria de los gobiernos.”

 

La causa del sida, que en un momento sirvió para encontrar un objetivo común, hoy no tiene aquel efecto unificador y parece haber perdido fuerza. ¿Qué elementos comunes existen hoy para movilizar acciones conjuntas de impacto social?

El diverso activismo de la diversidad

 

Desde mediados de la década de los años 90, la comunidad de la diversidad sexual tomó la oportunidad política que le daba la cobertura mediática y la atención en el debate público, para empujar la agenda de derechos humanos.

 

Muchas cosas han cambiado desde los años en que apareció el virus, entre ellos una nueva generación de activistas. La lucha histórica de las lesbianas de Patlatonalli o los gays de GOHL, hoy se encuentra en las organizaciones y los colectivos de la diversidad sexual.

 

El error de creer que los grupos de la diversidad sexual son homogéneos se suele cometer por la frecuente referencia de la palabra “comunidad”, nada más alejado de la realidad. Me encontré en un café con Elsa, Lorena, Macrina y Paulina, cuatro mujeres que forman parte del Colectivo Lésbico Tapatío, Coleta:

 

—¿Hay una comunidad de la diversidad sexual? —les pregunto.

 

—Históricamente se le ha llamado así, suena muy romántico —ríen y responden a varias voces— A veces sirve para decir: ‘¡Vete al gueto!’ Creo que es como una excusa, dicen: ‘¿Por qué se pelean si son la comunidad?, deberían de luchar juntos’, y no sólo porque sea lesbiana me va a caer bien, ¡puede ser la peor persona del mundo!

 

Las diferencias entre asociaciones y colectivos, llevaron a una separación de la Marcha de la Diversidad Sexual, originalmente del Orgullo Homosexual, que se lleva a cabo desde 1999 en Guadalajara. El periodista Ricardo Salazar dice que en 2005  hubo un quiebre al , realizarse dos marchas, en lugar de una, porque algunas personas no se sentían identificadas, además de que había problemas con la transparencia en el financiamiento de algunas organizaciones.

 

“La discusión de la marcha es que se cree que genera dinero. Cuando inicia la marcha el objetivo era la visibilidad, fue un aporte importante, pero es una discusión distinta ahora”, dice Víctor Dante, CHECCOS fue una de las asociaciones civiles que convocaron a la marcha en 1999. En 2015 se realizaron tres marchas, en ninguna participó CHECCOS, “es bueno que aparezcan las nuevas generaciones convocando, pero también se reproduce lo peor, no hay un diálogo intergeneracional. Hace un año se dijo que las organizaciones tenían muchos recursos, y no es cierto; esa onda de descalifique sin saber, no ayuda.”

 

“Creo que hay una ruptura de la nueva generación con los que empezamos el tema VIH, les cuesta trabajo entender que nosotros nos construimos a partir de ahí, y ese trabajo significó una relación distinta con el Estado”, dice Armando Díaz, quien también es fundador de la asociación civil Centro de la Diversidad y los Derechos Sexuales. Él entiende la política como la vida cotidiana de las instituciones, no la gestión con diputados o directores, “no pensamos en hacer alianzas, ni en hacer campaña con los partidos.”

 

La organización que preside Jaime Cobian, Cohesión de Diversidades para la Sustentabilidad, Codise, ha enfocado gran parte de sus esfuerzos a la incidencia política a nivel legislativo. La organización ha recibido fuertes críticas por las alianzas políticas que ha tejido. Ricardo Salazar me dijo, “Codise recibió, para hacer dos marchas, lana de Gobierno del Estado, y la gente dice: ‘por supuesto, ya vendimos la marcha al PRI’, ‘les están pagando los votos que llevaron a Aristóteles Sandoval’. A mí molesta que reproduzcamos lo que está sucediendo en la sociedad en general, porque resulta que los que somos ‘distintos’, somos iguales. Predicamos que ‘nos tienen que comprender porque somos el otro’ y no estamos comprendiendo nosotros al otro, dentro de la diversidad, por eso no existe comunidad.”

 

La diversidad está en las calles, con el amplio uso de las redes sociales digitales se ha hecho posible organizar una marcha desde Facebook. La originalmente llamada Red Universitaria de Diversidad Sexual fue, junto con muchas organizaciones escindidas de ésta, una de las que convocaron a una de las tres marchas de este año.

 

A pesar de las diferencias entre asociaciones civiles, colectivos y sus activistas, todos parecen tener claro que es favorable y necesario el surgimiento de nuevas generaciones activistas de la diversidad sexual, pero también es evidente la necesidad de un diálogo, una nueva forma de vincularse para lograr objetivos comunes.

El discurso, la palabra pública para la transformación

 

Los actores de la diversidad sexual: activistas, miembros de asociaciones civiles, políticos, académicos, comunicadores, entre otros, entienden que la falta de educación (no sólo institucionalizada) sobre sexualidad, es el punto de encuentro de muchos problemas de nuestra sociedad.

 

A las personas que entrevisté les pregunté sobre la necesidad de un nuevo discurso para el combate al VIH y la exigencia de derechos de las personas de la diversidad sexual, también pregunté sobre la necesidad de cohesión, la respuesta fue diversa.

 

Más que cohesión, “falta relación, pero no es un asunto de voluntad, ni de ‘tenemos una visión corta y no nos hemos dado cuenta’, sino que nos han enseñado que los problemas del mundo son encasillables”, dice Collignon, “hace falta trabajar con pensamiento complejo, decirle a la gente ‘usa condón’ sirve para que use condón, pero no para construir una cultura y una actitud libre y responsable de su sexualidad.”

 

Sobre el tema del VIH y el sida, el periodista Luis Fernando cree que es necesario fortalecer las campañas de prevención, pero con una nueva reflexión: “esto de ‘ponte el condón’, ‘si le pones, póntelo’, ‘hazte la prueba’, eso ya no funciona. Debemos devolverle a la persona la posibilidad de decidir informadamente. No vamos a hacer como que no está pasando nada, que con el tratamiento retroviral todo se vuelve miel sobre hojuelas, no, no es así.”

 

El martes 25 de julio del 2015 distintas organizaciones religiosas convocaron a una marcha en favor de los derechos de los niños. Se llamaba a marchar por "los derechos de los niños a la felicidad, a un papá y una mamá, el derecho a crecer de una manera integral" El colectivo “Jalisco es uno por los niños”, pidió que los asistentes llevaran vestimenta blanca y globos de color rosa y azul.

 

“En la marcha por los niños, lo que vi fue cohesión, ahí había católicos, cristianos, evangélicos y gente de la luz del mundo, pero todos se olvidaron de sus diferencias, y fueron por una misma causa”, Ricardo Salazar dice que más allá de que haya sido una manipulación, que fueron los niños, estos actores actuaron de una forma estratégica, “fue dirigido específicamente a quien querían, y apantallar a ésos en su idioma: ‘me importas tú diputado’, y no tú diputado cualquiera, ‘tú diputado comisión de familia’, ‘tú diputado comisión de Derechos Humanos’, los que van a aprobar o no.” Además de la cohesión y la estrategia, hace falta financiamiento, “acá ni estamos cohesionados, ni somos estratégicos, ni le estamos poniendo nada; gritamos: ‘jotitos unidos jamás serán vencidos’, pero jotitos divididos y peleados, pues no tenemos muchas posibilidades.”

 

Paulina Flores, de Coleta, cree que existen distintas formas de abordar la agenda de la diversidad sexual, “cada quien desde sus trincheras, desde sus cómos, crean nuevas maneras de hacer activismo y nuevas maneras de entrarle a la agenda común” además cree que “la estructura de las organizaciones no se presta para hacer algo unido, es la misma agenda, pero desde diferentes frentes.” Su compañera Macrina difiere: “Cuando se han querido dar esas oportunidades, no funciona por las líneas [de trabajo]. Pero no caería nada mal, si hubiera más cohesión sería más fácil.”

 

Armando Díaz dice “las organizaciones tenemos que entender que no hay un discurso que no tenga huecos, siempre algo queda fuera y alguien más va a venir y lo va a tratar de reivindicar, hay que aceptar esa crítica y entender que ésos también vienen a continuar nuestro trabajo.”

 

“A diferencia de otros espacios donde el otro se reconoce por la discusión, en Jalisco somos propios, decentes, de buenos modales, y nadie va a discutir por los otros”, Víctor Dante termina reflexionando sobre la falta de una discusión seria.

 

Los pasados personales, las líneas de trabajo y la forma de ejecutar sus tareas, han sido barreras entre las personas que conforman el círculo político de la diversidad sexual; generalmente se dificulta montar un debate y una reflexión que vaya más allá de la coyuntura. En Guadalajara, más allá de las asociaciones civiles, los colectivos o los grupos organizados de distintas clases, y a pesar de que la sexualidad sigue siendo un tema de difícil digestión, son las personas quienes han ido haciéndose visibles, ejerciendo sus derechos y denunciando abusos.

Guadalajara, paraíso de la diversidad

 

Guadalajara ha vivido importantes avances en el reconocimiento de distintas identidades, tan plurales y diversas como la sociedad misma; me parece un error seguir hablando de los ‘distintos’, o los ‘diversos’, ya que desde la heterosexualidad se pueden encontrar posturas tan conservadoras o libertarias como en la homosexualidad, o cualquier otra identidad sexual. Los avances en materia de derechos y espacios ganados, se deben a las personas que actúan y empujan la agenda de equidad desde cualquier trinchera, a pesar de que algunas de las élites empresariales, políticas y religiosas de la ciudad, continúan promoviendo posturas conservadoras. Creer que existe una identidad y un comportamiento “natural”, es tan ingenuo como negar la esencia misma del ser humano. Nuestras diferencias culturales y sus continuas transformaciones, hacen que las identidades, incluidas las sexuales, sean flexibles.

 

La escritora francesa, Simone de Beauvoir, reconocida por sus aportaciones a la filosofía feminista, escribió en su libro El segundo sexo, publicado en 1949, que “no se nace mujer, se llega a serlo” (One is not born, but rather becomes, a woman) desde esta aseveración extendió la teoría de la identidad de género: “nuestra vida tiene valor, siempre y cuando valoremos la vida de los otros, a través del amor, la amistad, y la compasión.”

 

Hace falta modificar el lenguaje, utilizar la palabra, la historia, la cultura, la tecnología y lo cotidiano para romper con el círculo vicioso de las “comunidades cerradas”, hace falta apertura para quienes viven de otras formas, es decir, ser comunidad. Es tal vez ahí en donde otra reacción activa, vinculada y plural, puede nacer como respuesta a otra epidemia: la del no reconocimiento del otro.

 

Guadalajara nunca será homosexual, es mucho más diversa; es homosexual con mujeres lesbianas y hombres gays, es bisexual, es transexual, es transgénero, es travesti, es intersexual, es heterosexual y también es todo aquello que no podemos conceptualizar: Guadalajara es todas las identidades que la caminan, ocupan y transforman.

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 Pintas realizadas por activistas en respuesta a la campaña de oposición y odio en contra del XIII Congreso de la ILGA y las personas homosexuales.

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Lema de las manifestaciones para hacer visible el objetivo de luchar contra el sida. Se hacían cada 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el sida, establecido internacionalmente desde 1988.

BIBLIOGRAFÍA

 

Alejandro Brito. (Septiembre 1991). Breve tratado de intolerancia. Debate feminista, Vol. 4, p. 323-340.

 

Ana de Miguel Álvarez. (1997). Lo Personal es Político. 21/09/2015, de Crítica de libros Sitio web: http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/bibliuned:filopoli-1997-9-1111/pdf

 

César O. González Pérez. (julio-diciembre, 2003). Visibilidad y diversidad no heterosexual entre los tapatíos. Alteridades, Vol. 13, p. 123-140. 21/09/2015, De Redalyc Base de datos.

 

Jordi Díez. (2010). El Movimiento Lésbico-Gay, 1978-2010. En Relaciones de Género (p.135-154). Ciudad de México: Colegio de México.

 

Norma Mogrovejo. (2000). Un amor que se atrevió a decir su nombre. La lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina. Ciudad de México: Plaza y Valdés.

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