MANIFIESTO

Esta vez es personal

Vamos a decir que hasta el acto más caritativo está motivado por un objetivo personal.
La idea en esta edición de territorio es ver a la ciudad como el resultado de una multitud
de experiencias individuales, y a la vez como el espacio mismo que las detona.

Ilustración: INÉS DE ANTUÑANO

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Cabe pensar que algo no tan bueno se avecina cuando nos sueltan la precautoria "no te lo tomes personal", como si nos pidieran por adelantado renunciar al derecho de ofendernos con lo que vamos a escuchar. Es la noción de que todo está bien mientras no se metan con uno, lo que nos hace ir por la vida marcando los límites en cuanto a lo que nos parece aceptable. Lo personal es la barrera donde todo termina, pero se puede ver también como el punto de partida para explicar esa misma totalidad.

 

Vamos a suponer que, contrario a lo que predican algunas filosofías orientales, ninguna acción es desinteresada, y que como sugiere el autor Gabriel Zanotti, el sólo hecho de que un acto se lleve a cabo demuestra el interés de sus partes por que este suceda. Vamos a decir que hasta el acto más caritativo está motivado por un objetivo personal. Visto así, podría ser que todo cuanto hay en la calle fue puesto por gente que en el fondo no realizaba labor altruista alguna. Quien pavimentó la calle, quien sembró un árbol, quien programó el semáforo, quien colocó los letreros y quien construyó los edificios, por más que sólo haya querido ayudar, necesitaba un interés propio para llevarlo a cabo. Supervivencia. O algo.

 

Para pensar dónde inicia todo tal vez deberíamos tomar en cuenta lo que pasa a niveles microscópicos en el organismo, pero en la presente edición de esta revista de ciudades pensamos el entorno urbano como la suma de circunstancias que se originan a nivel individual. Es nuestro punto de partida para exponer historias de inquietudes personales que impactan en lo colectivo, y es que casi todo el urbanismo puede verse como una serie de decisiones grupales que tienen consecuencias en cada habitante, y viceversa. Pensamos en radicar como si fuera un concepto estático, pero se trata de un proceso cambiante que nos puede dar cierto norte sobre el futuro, como propone María de Lourdes García en su visión de la vivienda desde la perspectiva de género. Otra historia de vivienda es la que muestra Carlos Pesina en su aporte fotográfico para esta edición, al retratar un conjunto habitacional abandonado en Tlajomulco que aparece como escenario de un apocalipsis nuclear.

 

Una experiencia personalísima y algo solitaria es la que relata Luis Morenorruiz en su entrega para esta edición, acerca de la ciudad ficticia que recrea en sus pensamientos a partir de sus recorridos por las calles de Guadalajara. De singularidad también habla Gerardo Lammers en su colaboración, pues entrevistó a Kiko Amat y Miqui Otero, dos escritores conocidos, entre otras razones, por haber fundado un festival que agrupa a decenas de personalidades que hacen del ingenio y la autobiografía una profesión, bajo el nombre de Primera Persona.

 

Somos la gente, formamos familias, nos agrupamos en comunidades y construimos ciudades. Y todo retorna siempre a lo personal. Nada tan individual como los gustos, ahí cada quien decide, pero además los gustos se emplean como arma de batalla para marcar una distinción respecto a ciertos grupos sociales, cuando aspiramos a formar parte o distanciarnos de los mismos. Se puede ver, como Javier Angulo propone en su colaboración, con la música de banda sinaloense y el reggaetón, dos géneros musicales tan exitosos en la actualidad como el odio colectivo que se les profesa. Y precisamente de la música de banda viene la polémica que volvió a poner a la libertad de expresión en el foco de la discusión pública durante la primera mitad del año, con el caso del cantante Gerardo Ortiz y la batalla legal que enfrenta con la Fiscalía de Jalisco, por la apología del delito que implicaría el videoclip de la canción “Fuiste mía”. En esta edición incluimos un análisis de la proyección que se le ha dado al caso por parte del gobierno y medios de comunicación a la sociedad.

 

Dos mujeres con inquietudes personales que inciden en lo público, frente a frente: retomamos la serie de entrevistas de Relieves, con un encuentro entre la documentalista Carolina Platt y Margarita Sierra, quien habla de su paso como directora de la Feria Internacional del Libro, su visión del activismo y la participación ciudadana en Guadalajara. Tenemos una misteriosa ilustración de Andrea Caboara en la portada, las imágenes de Inés de Antuñano en interiores y el diseño editorial de Marce Gámez, para acompañar tu lectura con una interesante propuesta visual que contribuya a que te tomes como algo personal esta edición, y si así lo decides, la compartas con la colectividad de tu preferencia.

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