SANTA CECILIA

Escarabajos en Santa Chila

A menos de doce kilómetros del centro de Guadalajara está Santa Cecilia, una colonia compleja en donde han surgido algunas de las pandillas más violentas que ha tenido la ciudad, pero tambíen proyectos comunitarios a favor de la construcción de la paz

Por LILI GUADALAJARA /

Ilustración: ALEJANDRA PUGA

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El oriente de Guadalajara es ese lejano lugar que parece desvinculado de las prioridades mediáticas, políticas y sociales de los habitantes de esta ciudad. Aunque no toma más de treinta minutos trasladarse desde la Glorieta de los Niños Héroes hasta la colonia Santa Cecilia, existen otros significados para calificarla como un espacio distante del resto de la ciudad.

 

El miércoles diez de agosto, a las cinco de la tarde, José Luis Serrano, conductor, se prepara para dar la bienvenida a la audiencia desde el interior de una cabina junto al invitado del día. Afuera Leticia López maneja los controles y se prepara para conducir después del primer corte comercial. En El Show de la Pelotera se hablará sobre las actividades y clases deportivas que ocurren todos los días en el Parque Juan Soriano, mejor conocido como El Parque de los Vochos, debido a una escultura de Juan Soriano que parece un racimo de “vochos” apilados.  Las canciones, en su mayoría, son de los años setenta.

 

El Show de la Pelotera es un programa de contenidos deportivos que se transmite desde un pequeño salón en el Centro Cultural Santa Cecilia, administrado por la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara, y adecuado para funcionar como la cabina de El Escarabajo, un proyecto de Radio Comunitaria que transmite desde hace poco más de un año. Su espacio no mide más de 6x6, tiene una mesa de madera al centro, con cuatro sillas y un micrófono en cada lugar. Las paredes están recubiertas por espuma de poliuretano gris para aislar el sonido, y en el piso hay una alfombra, también color gris.

 

Al invitado del día lo conocen como El Profe Jaramillo, usa ropa deportiva que parece escogida para la ocasión, pero la verdad es que Jaramillo lleva más de quince años vistiéndose así todos los días así: tenis y short negro acompañados por una playera amarilla. Se nota nervioso pero está sonriente.

 

Felipe Jaramillo ha vivido toda su vida en la colonia Santa Cecilia, trabajó durante años en una unidad deportiva en el municipio de Tonalá, dando clases de deportes y de atletismo, pero decidió regresar a su barrio para trabajar en la unidad deportiva del Parque de los Vochos. El Profe cree que es a través del deporte que los niños y jóvenes de la colonia pueden encontrar otros medios de entretenimiento, distinto al que ofrecen las pandillas y que han ganado la batalla cultural de la colonia desde hace muchos años. La mayor parte de su trabajo la hace de manera voluntaria, está ahí porque tiene un compromiso con la colonia, y porque es parte del grupo de vecinos que quiere mejorarla. La cabina del escarabajo es un espacio habitual para él. Unos minutos después de ponerse los audífonos comienza el programa.

 

La batalla cultural en Santa Cecilia se da en la radio por un frente, aunque todavía hay mucho camino que recorrer. El cronograma de transmisiones semanales tiene al menos cinco programas con distintas temáticas e invitados del barrio. Por ejemplo, Santa Chila Despierta, abre el micrófono con gente de la colonia en cada una de sus emisiones, el objetivo es dar voz a las historias de los vecinos sobre temas cotidianos; o Letras Mágicas, que es sobre el fomento a la lectura, al que acuden niños de las escuelas primarias cercanas a la zona. Aída Rodríguez, quien también es directora del proyecto, conduce los dos programas.

 

 

Primero fue Santa Chila

 

Oficialmente, Santa Cecilia es el nombre de la colonia, pero todas las personas con las que hablé se refieren a ella como Santa Chila. Según la última integración de la información demográfica por colonias realizada en 2010,1 en Santa Cecilia viven 25 mil 729 personas distribuidas en tres secciones.

 

Santa Chila es conocida por ser el espacio donde surgen y se desarrollan algunos de los grupos pandilleros más complejos y violentos de la ciudad, como los T.P.CH (Trabajo Pura Chingada) o La Florencia 13, que desde hace años es considerada la más peligrosa de Guadalajara, vinculada al narcomenudeo, asesinatos, y una fuerte resistencia social. No hace mucho tiempo Santa Cecilia estaba fuera de control, tanto que los policías preferían no cruzar más allá de ciertas calles para no meterse en problemas. La colonia pertenecían a las pandillas, y sus integrantes peleaban entre sí para conquistar espacios. En noviembre de 2013, la inseguridad llegó a su punto más alto: tras el asesinato de un joven de 23 años en una riña callejera por un ‘ajuste de cuentas’, un grupo de vecinos se organizó y salió a las calles para marchar por la paz en el barrio.

 

A pesar de sus conflictos, Santa Cecilia es un espacio de expresión donde el rapero Mr. Yosie Lokote, es uno de sus grandes representantes. Yosie era popular en los bares de la colonia, pero cuando subieron algunas de sus canciones a YouTube se convirtió en un artista de más de ochenta mil reproducciones por video. Su perfil en Facebook tiene más de 77 mil seguidores, y hace poco regresó de una gira en Sudamérica. Mr. Yosie es también uno de los líderes de La Florencia 13, conocida popularmente como La F13, una pandilla inspirada en otra del mismo nombre originaria de Los Ángeles, California: el 13 en honor a la letra ‘M’, de México, la número trece en el abecedario, y Florencia porque surgió en el distrito de Florence.

 

La F13 del sur de California se conformó desde su inicio por migrantes mexicanos que adoptaron elementos de la cultura chicana característica de algunos grupos hispanos en Estados Unidos, y es una de las pandillas más grandes que ha operado en esa zona durante años. La de Santa Chila se forma en referencia a ella, suscribiendo muchos de sus modelos de acción, práctica, consumo, control e identidad, pero en México.

 

La música y el arte urbano son quizá, una de las maneras en las que Santa Cecilia se alejó de la violencia cotidiana, aunque las cosas no están completamente en paz. Según Aída Rodríguez, “son muchos los jóvenes que están en asuntos de pandillas, aunque antes eran más”.

 

Durante la administración de Aristóteles Sandoval como alcalde de Guadalajara, la colonia tuvo una de las mayores intervenciones con el propósito de rehabilitar sus espacios públicos, desarrollar proyectos y, con ello, mejorar la cohesión y convivencia social. En 2010 se inició el Programa de Intervención por Objetivos (PIO), un modelo de co-gestión entre gobierno y comunidad para realizar obras y acciones que impulsen el desarrollo integral de las colonias, mejoren la calidad de vida de sus habitantes y fortalezcan la cohesión social2. El PIO estaba dirigido a las zonas de Guadalajara que presentaban los mayores índices en problemáticas relacionadas con pobreza, falta de espacios públicos, desintegración familiar, infraestructura urbana y seguridad pública; se desarrolló en distintas colonias de la ciudad, entre ellas Miravalle y Oblatos, pero primero fue en Santa Cecilia donde se probó el piloto.

 

Con un plan a largo plazo, la intervención en Santa Cecilia contó con aproximadamente 40 millones de pesos que se destinaron a rehabilitar espacios públicos ya existentes  y construir nuevos: una escuela de box, canchas de fútbol, un skatepark y un área de juegos infantiles. Todo dentro del complejo Parque Juan Soriano, uno de los puntos más representativos de la colonia, y su espacio público más grande: un polígono elíptico que rodea la calle Paseo de la Selva y la avenida Plutarco Elías Calles, a menos de quinientos metros de la Barranca de Oblatos.

 

El objetivo más importante de este programa era el involucramiento de la comunidad desde el inicio, mediante la creación de una asamblea comunitaria en cada zona que se encargaba desde primer momento de colaborar con las autoridades municipales para el diagnóstico y diseño de los proyectos que se implementarían. Todo ello con la idea de crear  programas de intervención integrales que desarrollaran propuestas en ámbitos como cultura, deporte, espacio público, infraestructura y seguridad.

 

Se estableció que después de las intervenciones, las autoridades municipales de Guadalajara a cargo del PIO darían seguimiento al desarrollo, ejecución y evaluación de todo el trabajo junto a la comunidad, generando esquemas de capacitación para lograr que la comunidad se involucrara a tal punto que los vecinos pudieran tomar la batuta del seguimiento y control de todo lo que sucedía con esos espacios. Lo que nunca quedó claro fue la continuidad: de dónde vendrían los recursos que se necesitaran cuando la administración municipal terminara su periodo.

 

El compromiso de las autoridades, que decía ser de largo plazo, cayó en la falta de continuidad, de evaluación y seguimiento. Los espacios públicos funcionan, pero hoy están descuidados y son polos que sirven de reunión para las pandillas. El balance final fue a favor de los vecinos que  confiaron en la noción de que la realidad urbana y social puede mejorarse a través del trabajo colaborativo y la participación.

 

 

El trabajo desde los vecinos

 

Muchas acciones de los vecinos han sido consecuencia de los problemas sociales que afectan Santa Cecilia y sus habitantes. Así nació El Escarabajo, una radio comunitaria en la que todos los días un grupo de más de veinte personas trabajan de manera voluntaria.

 

En un proyecto impulsado por la Secretaría de Cultura de Guadalajara y CEDAT A.C., el colectivo de gestión cultural Abarrotera Mexicana diseñó e impartió un curso de capacitación con un grupo de vecinos de Santa Cecilia para aprender a manejar una cabina de radio comunitaria. El curso, que duró apenas cuatro meses, contó también con la presencia de integrantes de Radio Centinela, otro proyecto de radio comunitaria que funciona en el centro de Guadalajara desde 2010. Los fondos necesarios para el equipamiento de la cabina fueron otorgados por el Programa Nacional de Prevención del Delito.

 

El primero de agosto de 2015, los escarabajos celebraron su primera transmisión en vivo desde las instalaciones de Radio Centinela, para luego trasladarse oficialmente al Centro Cultural Santa Cecilia. En palabras de Aída Rodríguez, el centro cultural se convirtió “en un espacio que las familias y vecinos frecuentan, fuera de las escuelas normales”. Además de las actividades de la radio, ofrecen talleres de artes, música y danza para los vecinos. El objetivo de crear una radio comunitaria es “empoderar a los vecinos, darle voz a los problemas que suceden día con día, y por medio de ello tratar de erradicar la violencia”.

 

Los programas semanales son la parte del trabajo que se realiza en la cabina, pero desde hace un tiempo el equipo decidió no quedarse sólo con eso. En diciembre de 2015 Salvador Caro, Comisario de Seguridad del Gobierno de Guadalajara inauguró un foro para proyecciones al aire libre, en las instalaciones del Parque de los Vochos, que funciona al día de hoy exhibiendo películas los fines de semana. Cuando la iniciativa del foro fue presentada, los escarabajos consiguieron permisos del gobierno municipal para llevar a cabo actividades culturales en el foro, las cuales realizan los viernes y algunos sábados del mes.

 

Aída menciona, además, que la situación con las pandillas “está más tranquila. En Santa Cecilia tenemos este estigma de que si te metes a la colonia está en chino, hasta a los taxistas les da miedo entrar. Yo nunca he tenido ningún problema, tengo familia aquí y estoy hasta tarde, pero la verdad es que no pasa nada, todo está más tranquilo”. Las transmisiones han tenido contacto en más de una ocasión con jóvenes que han sido parte de pandillas, y han sido invitados a compartir sus experiencias, muchos de ellos se han sumado a las actividades culturales que se ofrecen desde El Escarabajo, en combinación con la Asamblea Comunitaria, el Centro Educativo Oblatos y otras organizaciones.

 

No todos los habitantes de Santa Chila conocen la radio, y su directora lo sabe. Con los recursos y posibilidades a su alcance han desarrollado las actividades y acciones que consideran pertinentes para mejorar la convivencia de la comunidad. Es elemental la colaboración que existe con la Asamblea Comunitaria, y con personajes como el profe Jaramillo, que se han quedado en la colonia y están comprometidos con ella.

 

El intento de transformar la realidad del barrio a través de un proyecto de radio no es casual. En su libro ‘Comprender los medios de comunicación: Las extensiones del ser humano’, publicado en 1964, Marshall McLuhan, escribió: Lla radio afecta a la gente de una forma muy íntima, de tú a tú, y ofrece todo un mundo de comunicación silenciosa entre el escritor-locutor y el oyente”. Los efectos de la radio, resultados de ese proceso íntimo de comunicación interpersonal, que otorga espacio a la imaginación del escucha, y que reta al que comunica a crear historias con muy pocos elementos a su alcance, tiene consecuencias inmediata en cualquier comunidad. La radio adquiere entonces un carácter ritual, primitivo, esencial, y sumamente poderoso. Llama la atención el carácter artesanal que tiene El Escarabajo, otorgado por quienes lo manejan y le dan forma a esa mecánica retumbante, sonora, compleja y creativa que se produce al comunicar desde una cabina, explotando experiencias y sentidos muy distintos a los que puede despertar la comunicación escrita, televisada, o en cualquier otro formato.

 

Los documentales participativos realizados por el proyecto La Calle Cuenta en Santa Cecilia relatan en voz de los vecinos la cotidianidad del barrio, la idea del pasado violento está presente, y la violencia entre pandillas no ha cesado, pero están sucediendo cosas distintas. Julieta es la narradora del documental Todos somos Santa Chila3, vive en la colonia y  menciona que el barrio está avanzando en lo cultural. En otro video, la voz de otro vecino comenta que “está tranquila la cosa, todavía hay conflictos entre pandillas, pero se tratan de solucionar en otros temas, en otras cosas, ya no es lo mismo [...] Esto está difícil, pero ya estamos más tranquilos”.

 

Múltiples programas de prevención a nivel municipal se han implementado en este lugar. El más reciente es el Centro Integral de Atención Ciudadana, desde el cual se imparten talleres educativos, culturales, de arte y deporte, con la intención de disminuir la deserción escolar, fomentar la convivencia y mejorar la cohesión social. Las acciones implementadas por la administración pública no varían mucho y son insuficientes en su enfoque, hace falta innovar, fortalecer el impulso de aquellos vecinos dispuestos a modificar sus dinámicas de convivencia diaria. Sobre todo en temas que tienen que ver con un gran número de jóvenes involucrados en adicciones, narcomenudeo, riñas callejeras, asesinatos, violencia, con identidades y consumos muy particulares. Los programas de intervención deben de ser capaces de volverse transexenales y con la participación activa de la comunidad, con suficientes herramientas para llevar a cabo una evaluación de resultados adecuada para abordar el problema desde todos sus ángulos: en lo social, lo político y lo económico, pero también en lo geográfico, en lo psicológico, en lo cultural.

 

Es rescatable la labor comunitaria y de participación ciudadana que se realiza en Santa Cecilia, sin embargo, un proyecto de radio comunitaria no asegura que la violencia e inseguridad vayan a desaparecer. En el caso de los escarabajos, resulta interesante observar las limitaciones que su tamaño, forma y poco presupuesto pueden generar. La discusión de temas tan complejos como la inseguridad de la colonia, la carencia de espacios públicos, y la poca atención de las autoridades, sirve para generar información de utilidad hasta para crear programas, diagnósticos o políticas de acción que funcionen desde todos los ángulos y sectores.

 

En Santa Chila existe una tensión constante entre colectivos o ciudadanos individuales que comparten labores para mejorar su barrio, y otro grupo que ha vivido dentro de una identidad que se resiste a cambiar, pero que forma parte de la vida en la colonia. Ambas realidades coexisten en las calles Santa Cecilia, una colonia en el oriente de Guadalajara a la que muchos prefieren no voltear a ver, que otras veces se ha escondido a propósito, y que hoy está generando acciones de respuesta colectiva ante la no atención.

BIBLIOGRAFÍA

1

Realizado por la Unidad Sociodemográfica del Instituto de Información y Estadística del Estado de Jalisco, con base en el INEGI.

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