FONDO

Entre una ciudad sin diálogo y una ciudad inteligente

 

La ciudad es un espacio de conflictos. Las decisiones públicas afectan a unos y benefician a otros. El centro de la ciudad se debate por ser lo que muchos quieren ser. Ni ciudad, ni creativa, ni digital: la apuesta es construir sobre lo deconstruido.

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“Amigos, vecinos, esta colonia es nuestra casa, todos tenemos una obligación, un derecho; proponer alternativas, dar opiniones, por consiguiente, trabajar en conjunto como familia, y que nada ni nadie nos culpemos para que así nuestra casa esté en las mejores condiciones”. Un señor de unos 60 años acaba de tomar la palabra durante una junta de vecinos en la colonia El Retiro, una zona clave que figura en los planes del gobierno federal y estatal para convertir a Guadalajara en el centro de producción multimedia más grande de Latinoamérica. La evolución de una ciudad tiene momentos en que las inercias del pasado y del futuro se vuelven simultáneamente lo más visibles que pueden. Al sur de esa colonia, como flotando entre la tensión de un estira y afloja, se encuentra la actualidad del parque Morelos.

 

Caminar por este parque es dar fe de lo que, en palabras del arquitecto Juan Palomar Verea, “representa el último pedazo de la naturaleza que quedó inmerso en el tejido urbano”. La antigua Alameda que a principios del siglo pasado fue un punto de encuentro para las familias de clase alta, conserva esa enorme vegetación que durante décadas la ha hecho resaltar como un gran corazón verde en el centro de la ciudad. Centenares de árboles configuran el escenario actual en que los héroes de la Independencia miran con rostros de piedra los pronunciados escotes de las prostitutas que se apropiaron del lugar. El paulatino descuido en que cayó este parque a través del tiempo, dio pie a situaciones que nada tienen que ver con los valores de la época en que fue construido, pero no todo se perdió. Los niños todavía se divierten en los juegos infantiles. Las neverías y los negocios de alrededor tienen clientes. Hay gente que toma clases de danzón. La plaza pareciera estar lista para cerrar un capítulo de su historia y transitar hacia otro nuevo. Sin embargo, en las raíces del lugar persiste una conciencia que se mantiene firme ante los embates del cambio y que jamás aceptaría perder su identidad. La  ciudad está más viva que nunca a pesar de que los discursos sobre el centro hablan de “recuperar”, cuando existe la intención de reconfigurar un espacio que no se adapta a las políticas públicas diseñadas de arriba hacia abajo.

 

El centro de Guadalajara es un campo donde se libran batallas personales y colectivas, y una de las que acontecen hoy en día tiene que ver con los intentos de ocupar un espacio desde frentes opuestos: un proyecto emanado del gobierno con apoyo del sector empresarial, ideado en entornos distintos al de esta ciudad, y que propone construir un ecosistema tecnológico que funcione como modelo de urbes inteligentes en el país. Y por otro lado, el que propone un desarrollo natural a partir del arraigo, la memoria colectiva y el vínculo emocional, con la historia del lugar. Los consensos logrados a través de los procesos de participación son tardados y el riesgo es que las distintas ideas de ciudad tarde o temprano colisionan. Sin embargo, ¿siempre han de prevalecer los proyectos que se imponen desde el poder?

Dinero mata cultura

 

El 30 de enero de 2012, a pocos meses del proceso electoral, el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, anunció que Guadalajara había sido designada como sede de un ambicioso complejo que reuniría empresas y laboratorios para potenciar la actividad de la industria creativa en la ciudad: estudios de animación, cine, desarrollo de software y videojuegos. Una de las justificaciones para traer el proyecto es que Jalisco cuenta con más de 600 empresas de alta tecnología, poco más del 60 por ciento de las exportaciones de la entidad son productos y servicios de este ramo. Se exportan más de 12 mil millones de dólares anuales en el sector electrónico, y sólo en la capital, hay 261 empresas con flujos de inversión extranjera directa. Se decidió que el parque Morelos y sus alrededores albergarían las instalaciones del proyecto, que fue bautizado como Ciudad Creativa Digital.

 

Las industrias creativas no son producto de una era en que el progreso parece estar regido por la conectividad, la bidireccionalidad y las redes sociales. Vienen del siglo pasado, cuando los movimientos obreros lograron reducir las jornadas laborales de 15 a 8 horas. Había que hacer algo con el tiempo libre que a partir de entonces tenía la gente. Había que ponerlos a consumir, y el entretenimiento se erigía como el producto ideal para lograr ese propósito. De la idea de cultura que se tenía en tiempos de la Ilustración, donde se pensaba en una serie de herramientas para alcanzar la emancipación del hombre, se pasó en el siglo XX a la del entretenimiento puro, con todas las formas de alienación generadas por la televisión, la radio y el cine. Estados Unidos perfeccionó esta forma de consumo, Hollywood es un ejemplo de ello. El colonialismo cultural que surgió a partir de la influencia norteamericana ejercida a través del entretenimiento, no tardó en adquirir una connotación negativa. Entonces se optó por utilizar a la cultura como detonador de proyectos urbanos, en una época en que las ciudades adquirían mayor relevancia política y cultural.

 

A partir de 1980, el concepto de ciudades creativas comenzó a desarrollarse como un modelo de planificación para las ciudades. La idea de que la cultura de la creatividad juegue un papel determinante en la renovación urbana se hizo eco a través de teóricos como Richard Florida y Charles Landry. Se pretende que las industrias creativas enriquezcan la identidad y la estructura social de una ciudad. Mejorar la vida cotidiana, fortalecer las comunidades y abonar a la diversidad. Según esta idea, una ciudad puede reunir a todos los actores involucrados en la producción de bienes y servicios culturales de la localidad, y generar redes de cooperación en el exterior para causar un impacto global. Sin embargo, una ciudad creativa no se refiere sólo a la actividad de artistas y creativos. Se trata de impulsar el uso de la imaginación en ámbitos públicos y privados. Todos pueden contribuir a una ciudad creativa siempre y cuando exista un ambiente que genere flujo de ideas e innovación. Para ello es necesario situar estratégicamente el potencial creativo y los recursos de la ciudad. Richard Florida resalta la importancia de un entorno en el que tolerancia, tecnología y talento converjan como principales factores de impulso. La teoría de la clase creativa ha tenido la virtud de abrir un debate importante sobre el papel de las ciudades y de la planificación urbana, por lo que es imprescindible que las autoridades se comprometan a favorecer estas condiciones para concebir una ciudad que a la vez atraiga más gente creativa, empresas y capital.

 

Según la Unesco, las ciudades poseen semilleros de creadores que pueden aliarse para crear sinergias y optimizar sus potencialidades, además de que son espacios lo suficientemente reducidos para que su acción repercuta en las industrias creativas locales. Al mismo tiempo, tienen la apertura necesaria para competir en los mercados internacionales. En 2004, la organización presentó el programa Red de Ciudades Creativas como una manera de estimular la interacción entre localidades que busquen aprovechar al máximo su potencial creativo, social y económico. Esta red se conforma a su vez de siete redes temáticas, para que las ciudades elijan un ámbito en el cual aplicar los beneficios de este programa: literatura, cine, música, artesanía, arte digital, diseño y gastronomía. Guadalajara tiene una candidatura en curso para unirse a esta red de la cual forman parte 38 ciudades de más de 19 países, entre las que se encuentran lugares como Tel Aviv, Helsinki, Bogotá, Edimburgo y Sydney.

“UNA CIUDAD SIN GESTORES URBANOS REALES DIFÍCILMENTE PUEDE GOZAR DE LOS BENEFICIOS ECONÓMICOS DE UN PROYECTO COMO EL DE CIUDAD CREATIVA”

El ideal de ciudad inteligente

 

El proyecto de Ciudad Creativa Digital también apuesta por implementar la primera ciudad inteligente en el país. La población y la actividad económica se concentran cada vez más en núcleos urbanos. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el año 2050 alrededor del 75 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades. De acuerdo con un reporte del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en el futuro las ciudades representarán el 90 por ciento del crecimiento de la población mundial, el 80 por ciento de la creación de riqueza y el 60 por ciento del consumo total de energía. Idear una planificación integral donde la tecnología juegue un papel clave en la administración eficiente de recursos y servicios, se ha vuelto, para los impulsores de este tipo de proyectos, una tarea esencial en las ciudades.

 

Para los creadores de industrias creativas como las ciudades inteligentes, la gestión de los servicios urbanos debería ser más eficaz con la aplicación del conocimiento tecnológico en toda su capacidad. El impacto ambiental tendría que reducirse y la calidad de vida aumentar. El urbanista Boyd Cohen, quien ha publicado varios textos de innovación y sustentabilidad para ciudades inteligentes, asegura que este modelo de ciudad favorece un gobierno abierto en comunicación directa con sus habitantes, con autoridades que incluso ofrecen sus servicios en línea. Supondría una sana economía, con interconexiones locales y globales, y gozaría de un modelo de transporte rápido, accesible y efectivo. En lo que toca al medio ambiente, debería operar de forma sustentable, fomentaría la planificación urbana y los edificios inteligentes.

 

Un ejemplo de estos proyectos considera un programa de recolección de basura que incluya sensores en los contenedores, para que por medio de una aplicación se indique si están llenos o no; lo que supuestamente redituaría en una mejor planificación de las rutas y de los horarios de los camiones recolectores. Esto supone un ahorro de costos y energía, lo que desembocaría en un mejor servicio a los habitantes. En San Francisco, por ejemplo, el programa SFpark provee a los habitantes una aplicación para celular mediante la cual pueden encontrar lugares de estacionamiento libres en tiempo real. Con esto se reduce la emisión de dióxido de carbono y la gente pierde menos tiempo buscando dónde estacionar su coche.

 

La idea de una ciudad inteligente requiere que el proyecto debe aspirar a ser una alternativa real para mejorar la democracia, la educación, la salud, la economía e incluso el medio ambiente. Sin embargo, el principal reto es que los gobiernos, los empresarios, las organizaciones no gubernamentales y los diversos sectores de la sociedad civil, determinen colectivamente que el proyecto de ciudad se ajuste a sus contextos particulares.

 

Para que el concepto de ciudad digital sea asequible, debe tener como prioridad las nuevas tecnologías y los espacios físicos. Por eso es fundamental entender las necesidades y problemáticas de cada calle, de cada barrio y de su relación con la ciudad. Considerar las aspiraciones de sus habitantes para involucrarlos en debates sobre la política local, su impacto en la sociedad y la cultura. La ciudad digital debe aspirar a ser un espacio público donde la gente se reúna y se comunique. Que se convierta en una metáfora de una ciudad que promueve acceso sencillo a las personas sin ningún conocimiento sobre las nuevas herramienta tecnológicas1.

“ES FUNDAMENTAL ENTENDER LAS NECESIDADES Y PROBLEMÁTICAS DE CADA CALLE, DE CADA BARRIO Y DE SU RELACIÓN CON LA CIUDAD”

Tras los peces gordos

 

ProMéxico es un organismo federal que promueve la participación del país en el comercio internacional. Este organismo ideó un concurso para encontrar el mejor espacio donde tuviera lugar un nodo de industrias creativas para Latinoamérica. La industria local, a través del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco (CCIJ) y de la Cámara de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti), vio en el concurso una oportunidad que no quiso desaprovechar. Los empresarios coordinaron al gobierno estatal y municipal para aplicar y finalmente ganar el nombramiento de Guadalajara como sede de Ciudad Creativa Digital. El MIT elaboró un plan maestro, se evaluaron diferentes zonas del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) y fue el parque Morelos, con los predios vacíos donde alguna vez se pretendió construir la Villa Panamericana, el que pareció más adecuado para llevar a cabo el codiciado clúster digital.

 

En el concurso también participaron ciudades como Tijuana, Monterrey y Puebla, pero la capital tapatía se erigió con la victoria. ¿Y por qué Guadalajara? La clave reside en que el proyecto se realizaría en el centro de la ciudad: “Las obras que se llevan a cabo en la periferia no hacen más que vaciar el centro y crear núcleos distantes que son muy costosos para el traslado de la población hacia éstos. En el Centro hay muchísimas edificaciones que se pueden sustituir y que no tienen ningún valor, muchísimas zonas que se pueden reactivar mediante intervenciones adecuadas desde el punto de vista patrimonial; hay muchos lotes baldíos, urge actuar en el centro”, asegura Juan Palomar Verea.

 

En 2012, después del anuncio oficial por parte de Felipe Calderón, se dio una intensa promoción de Ciudad Creativa Digital entre posibles inversionistas a nivel internacional. Funcionarios de la Secretaría de Promoción Económica y representantes de Canieti realizaron giras por Alemania, Francia e Inglaterra, donde contactaron con 15 firmas interesadas en Ciudad Creativa Digital. Se dijo que algunas de esas empresas llegarían a Guadalajara entre 2012 y 2013. Después, visitaron Silicon Valley y Hollywood, para reunirse con directivos de Warner Bros., Nintendo, Disney, Pixar y Metro-Goldwyn-Mayer. Ese mismo año, Carlos Slim consideró invertir en el proyecto, y a la vez IBM, Toshiba y Nokia confirmaron su participación.

 

Para noviembre de 2012, el gobierno de Jalisco anunció la primera inyección de capital a Ciudad Creativa Digital: 100 millones de pesos que el proyecto recibiría en 2013. El gobernador Aristóteles Sandoval aseguró también que iban a gestionar ante la Federación una bolsa de mil 700 millones de pesos para iniciar la primera fase. Las giras de promoción continuaron. Irlanda y luego India. El proyecto ganaba las simpatías de los pesos pesados en la industria creativa y tecnológica a nivel mundial, mientras los anuncios oficiales daban señas de un trabajo en plena marcha.

 

En 2013 se consiguió la aportación de un millón de dólares por parte del Banco Mundial, que sumados a los 100 millones de pesos que otorgó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) servirían para edificar el primer complejo del ecosistema tecnológico. Entonces se hablaba del interés por parte de empresas como Apple, Intel, HP y Google de tener edificios corporativos en Ciudad Creativa Digital. En el informe de gobierno de ese año, Aristóteles Sandoval dijo que las obras arrancarían a principios de 2014 con una inversión de 455 millones de pesos.

 

La primera mitad de 2014 transcurrió sin que las obras mencionadas por el gobierno del Estado se llevaran a cabo, pero las gestiones seguían su curso. En junio se dio a conocer un fondo de inversión de 96 millones de pesos que se otorgarían a proyectos de innovación seleccionados mediante un concurso, al cual se inscribieron 200 propuestas. Cada uno de los proyectos ganadores recibiría entre un millón y un millón y medio de pesos, además de un espacio físico en los edificios de Ciudad Creativa Digital. Los resultados del concurso no se han hecho públicos.

“LA PRIMERA MITAD DE 2014 TRANSCURRIÓ SIN QUE LAS OBRAS MENCIONADAS POR EL GOBIERNO DEL ESTADO SE LLEVARAN A CABO”

De la gobernanza a la cooptación

 

Desde el colectivo Ensamble, Héctor Castañón ha sido consultor en temas de planeación y gestión del desarrollo, además de integrar colectivos que trabajan en cuestiones de sustentabilidad urbana. Del 2011 al 2013, junto con gobiernos, industrias y universidades, encabezó la investigación y asesoría para la gestión social para Guadalajara Ciudad Creativa Digital A.C. Mediante entrevistas juntas y mesas de discusión, el colectivo realizó trabajos de mediación entre los vecinos y los usuarios de la zona aledaña al Parque Morelos con el fin de comprender de mejor manera la dinámicas barriales y las necesidades de la zona.

 

Él opina que los proyectos que tienen más posibilidad de generar un impacto son los que movilizan presupuestos federales que eventualmente se pueden conectar a presupuestos internacionales. Ciudad Creativa Digital importa porque articula a los tres niveles de gobierno. Sin embargo, el conflicto entre las diferentes ideas de ciudad no tarda en cobrar relevancia. “Lo que hemos visto es que el presupuesto que les llega lo están usando en cosas que no tienen el sentido de un proyecto de ciudad, el cual ya tendría que ser de esa comprensión que es un proyecto que se discute, se conecta, se dialoga y que se inserta en un sistema, eso es un proyecto de ciudad, lo otro es un enclave, ahorita está trabajando bajo la lógica de enclave”, comenta.

 

Cuando el Ayuntamiento requirió a Ensamble para hacer un diagnóstico barrial en torno al parque Morelos, el colectivo evaluó el impacto social que podría ocasionar una intervención urbana en el lugar. Realizaron una serie de talleres y reuniones en las que platicaron con los habitantes de la colonia, con indígenas, inmigrantes, indigentes y prostitutas de la zona. Del plan maestro de Ciudad Creativa Digital se desprende un modelo de gobernanza, el cual propone una asociación civil que incluye a los tres niveles de gobierno, a las cámaras de la industria, al Tec de Monterrey, el ITESO y la UdeG, además de organismos de la sociedad civil, vecinos del parque y otros actores involucrados. Se organizaron mesas de trabajo temáticas, las cuales tenían como objetivo establecer las directrices que seguiría el proyecto con base en el diálogo entre los miembros de la asociación, ya que el plan maestro sólo propone una orientación, no una ruta concreta.

 

“Se supone que se iba a crear un fideicomiso donde el compromiso del gobierno del Estado era meterle dinero a la asociación civil para que se siguieran diseñando los últimos tramos de implementación del plan maestro”, recuerda Castañón. Para él, la asociación fue una manera de trabajar que está muy lejos de lo que se acostumbra en la política institucional de este país, una amenaza que le podía quitar el control del proyecto al gobierno. “Simplemente, el gobierno le cerró la llave a la asociación y ésta se quedó sin personal, sin escritorios. De papel, hay un presidente, hay un director, la asociación que se llama Guadalajara Ciudad Creativa Digital AC, pero se desmanteló totalmente. Terminó el periodo que presidía el dirigente de la cámara, lo quisieron aislar y a partir de ahí, se nombró presidente a ProMéxico, que está en el DF y que ni se entera”. De esta forma, los recursos y las decisiones quedan hoy en manos del gobierno del Estado.

 

“Entonces se convierte en una serie de gestiones donde un grupo muy reducido, con intereses que ya son muy difíciles de leer, toman un curso muy poco transparente, oculto al escrutinio público y a la discusión, al debate público. De la etapa de planeación donde sí escuchan y ven, a la etapa de implementación, ya es otra cosa”, agrega el consultor.

 

Mina Morsán estudió psicología, y trabajó con el equipo de Ensamble en los acercamientos que tuvieron con las personas que frecuentan el parque Morelos. Su tarea fue dialogar con los grupos vulnerables y procurar que se organizaran para ver cómo podían incluirse en el proyecto de Ciudad Creativa Digital. Ya que los vecinos veían un problema en el comercio sexual que se lleva a cabo en la zona, Mina platicó con las prostitutas del parque: “me di cuenta que no sabían nada del asunto y que sus prioridades no estaban en conocer un proyecto así de grande. Están acostumbradas a que ver proyectos llegar y que las desplacen de sus lugares de trabajo. Entonces queríamos lograr que tuvieran voz”, recuerda. Notó que el 70 por ciento de las trabajadoras tiene un promedio de escolaridad de tercero de primaria, y la mayoría de ellas son madres solteras. Después del cambio de administración del fideicomiso, en el que Mauricio Navarro fue nombrado director de Ciudad Creativa Digital, se dio por terminado el trabajo de inclusión social que llevaba este equipo. “No les gustó la parte de la socialización, no lo vieron muy conveniente. Eso está pésimo porque ahora la gente duda más, ya nadie se acerca a preguntarles qué piensan”, dice Mina. Ella sostiene que existe un riesgo muy alto de desplazamiento de personas, el cual podría generar más abandono en el centro porque no se ve cómo van a suplir a la gente que se va.

 

Durante esos trabajos, en una reunión con funcionarios de distintas dependencias, Mina Morsán y sus compañeros de trabajo expusieron las necesidades de las prostitutas. “Lo que necesitan urgentemente es una guardería para sus hijos y oportunidades reales de cambiar su vida. No vamos a llegar a ofrecerles cosas que nunca van a alcanzar, ¿a ellas qué les importa que venga un hub digital a instalarse ahí? No les beneficia en lo más mínimo”. Este año, Mina ha visitado el parque en algunas ocasiones, y ha notado que nadie se acerca a los grupos vulnerables a decirles que el proyecto sigue en pie. La gente sólo ve cómo llegan los trabajadores a cortar árboles y a edificar obras sin aclarar nada.

 

Para Conrado Romo, el modelo de gobernanza implementado en las mesas de trabajo fue tan sólo una simulación, pues nunca hubo un objetivo en común. Él ha dedicado los últimos años a estudiar a fondo el caso de Ciudad Creativa Digital, que es el tema central de su tesis para la Universidad de Guadalajara. Ha tenido contacto con los vecinos del parque y ha escrito al respecto para distintos medios. “Es una falsedad, porque la legitimidad de una opinión de un experto que trabaja en cierto lugar, a la del vecino, a la del abogado, no son iguales”, asegura. “Lo que hace la gobernanza es ocultar las divisiones de clase que existen en la ciudad y las pone a interactuar negando el conflicto, dicen que todos podemos dialogar, llegar a un punto medio, ser civilizados y salir ganar-ganar, cuando de fondo es ‘yo impongo lo que yo quiero porque yo tengo el poder, y a esta gente la vamos a convencer’. Por eso son proyectos de socialización, porque van a convencer, no son proyectos de sinergia o de participación; se trata de convencer y la gobernanza es eso, es la negación de las divisiones de la sociedad”.

Diagnóstico barrial elaborado por el colectivo Ensamble:

  • La gente no quiere perder lo que tiene, valora muchísimo su espacio, el territorio donde vive, las conexiones, lo que le da la historia; ahí es donde se empieza a desmontar la idea de que esto está subvaluado, que nadie lo quiere. Hay una muy alta apropiación del espacio de la gente que vive ahí y temen perder lo que tienen.
  • Los vecinos reconocen el deterioro de la zona, no es como era antes y necesita una intervención. Se quejan de temas de seguridad, de alumbrado público, del abandono, y están dispuestos a una intervención de mejora.
  • Temen que la solución traiga amenazas para ellos; por ejemplo si la intervención de mejora supone que tiene que venir más gente a vivir y los van a saturar con edificios y estacionamientos; con almacenes que van a colapsar el espacio.
  • Sí quieren que se haga algo, pero quieren ser parte de los beneficios.

En dónde estamos parados

 

Roberto Arias de la Mora, investigador del Colegio de Jalisco, afirma que el proyecto de Ciudad Creativa Digital es una etiqueta que se le puso a una serie de ideas, iniciativas y proyectos, en cuya gestión ha hecho falta publicidad y transparencia: “¿dónde están los actores? ¿dónde están los propietarios de predios? ¿qué opinan ellos de la intervención en los espacios urbanos que afectarán sus intereses? y ¿qué resultados ha generado ese diálogo?” El debate se desdibuja detrás de rumores que ocupan los vacíos de información: “no hay una estrategia de comunicación asertiva, ni de inclusión de los diversos puntos de vista”, menciona Arias de la Mora. Sin embargo, reconoce que un proyecto de esta magnitud requiere de un trabajo interno minucioso, el cual lleva un proceso antes de quedar listo para su difusión.

 

Las decisiones públicas deben tener un carácter más democrático en una ciudad como Guadalajara. Los más recientes resultados electorales, según Arias de la Mora, son un reflejo del desacuerdo de la ciudadanía con la manera en que se han construido los procesos de gobernabilidad en esta ciudad: “los nuevos gobernantes tienen que cambiar radicalmente la manera de relacionarse con la ciudadanía, una relación mucho más abierta, incluyente y transparente. La gente no quiere que se hagan simplemente cosas en la ciudad, sino la manera de hacer las cosas importa, la calidad de las relaciones del gobernante hacia el gobernado es relevante”.

 

Parece ser que la Ciudad Creativa Digital tendrá futuro en la medida en que los gobernantes entiendan el nuevo estilo de relacionarse, de impulsar una gestión coordinada, concertada, real y efectiva; en el acceso igualitario a todos los ciudadanos sobre los bienes y servicios públicos y en eliminar las desigualdades sociales. Es decir, en la construcción de una ciudad más humana; propuestas que han sido impulsadas desde hace mucho tiempo por organizaciones de la sociedad civil que no estan siendo consideradas en el proceso de implementación.

 

Un recuento de cómo se toman las decisiones públicas en la AMG muestra lo contrario: se privilegia la obra de infraestructura para vehículos automotores; se echan a andar proyectos de transporte masivo sin planeación, discusión, ni socialización; se descontinúan programas por una mala implementación, y hay una ausencia de comunicación con los ciudadanos.

 

Las empresas innovadoras y los jóvenes, para Arias de la Mora,  iniciaron revoluciones tecnológicas a partir de ideas desarrolladas desde un garage: “la innovación radica en las personas, entonces ¿por qué es un proyecto arquitectónico? ¿por qué construir un edificio?”

 

Diego Méndez, ingeniero en Comunicaciones y Electrónica por la UdeG, conoció Internet en los noventas y quedó maravillado por la forma en que una persona podía enviar un texto a un desconocido al otro lado del mundo. A partir de esto, se apasionó por las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC). “No tiene por qué haber dinero público en temas privados”, afirma Diego. Para él, lo necesario es crear ecosistemas, invertir en las personas y legislar para fomentar tanto la inversión, como el emprendedurismo. “No necesitamos edificios, no necesitamos infraestructura para hacer una ciudad creativa digital, sino que una ciudad creativa digital es un proyecto que nace de la gente”, agrega.

 

Desde el gobierno, Diego ha tratado de incorporar su visión para reducir la brecha entre ciudadanos e instituciones, mejorar la ciudad desde una perspectiva tecnológica y potenciar la capacidad de comunicación del gobierno a través de las TIC. La tecnología para él debe concentrar sus esfuerzos en mejorar la calidad de vida en la ciudad. Con esas ideas, creó Avisora.mx, una red social para mejorar el entorno de manera colaborativa. Avisora le ha permitido conocer los procesos que vive un emprendedor social en una ciudad como Guadalajara y entender lo que necesitan la innovación para trascender.

 

Diego opina que la visión gubernamental sigue impulsando un modelo de país-maquila, “si te fijas, la CCD anuncia ‘acabamos de ir a San Francisco y vamos a traernos a Bosch’, me parece maravilloso que venga Bosch, pero ¿en qué momento vamos a dejar de ser un país que produce para compañías trasnacionales? ¿Cuándo vamos a generar nosotros la tecnología que hace Bosch, aquí en México?” Él asegura que la administración de los recursos públicos debe impulsar a los emprendedores locales, para generar valor agregado, es decir, patentes, marcas, empresas; y transitar a una economía del conocimiento.

 

Sin la creación y el fomento de un ecosistema tecnológico, donde se socialicen términos y palabras propias de la cultura del emprendedurismo y el desarrollo tecnológico, “vamos a seguir igual, vamos a tener una ciudad con banquetas muy bonitas, sensores muy padres, pero la gente no va a saber qué sucede con la tecnología. Me da gusto que exista el proyecto, pero creo que puede convertirse en un elefante blanco”, dice Diego.

“LA INNOVACIÓN RADICA EN LAS PERSONAS, ENTONCES ¿POR QUÉ CONSTRUIR UN EDIFICIO?”

Una visión descentralizadora

 

Después de 12 años de realizar contenidos para Internet y cine, la empresa Huevocartoon decidió abrir en 2012 un estudio de animación 3D en Guadalajara. Nacho Casares, productor de la película “Un gallo con muchos huevos”, menciona que una de las razones de esta apertura era descentralizar el cine de animación en México, el cual se ha desarrollado por muchos años en el Distrito Federal. “Sabíamos que en Guadalajara había una efervescencia de dos o tres años hacia atrás en animación 3D, entonces con el posible estímulo del gobierno a través de Ciudad Creativa Digital que se supone iba a suceder, vimos algo conveniente”.

 

Representantes del fideicomiso Ciudad Creativa Digital visitaron algunas veces el estudio de Huevocartoon en la ciudad. Hablaron de capacitar gente, y llevaron a los empresarios a recorrer el parque Morelos y sus alrededores. Con el paso del tiempo, la estancia de Huevocartoon en Guadalajara se volvía menos viable. Con las dificultades para conseguir inversión para el cine de animación, y la promesa de un apoyo por parte del gobierno que hasta la fecha no ha sido materializada, el estudio cerró sus oficinas en febrero de 2015 y regresó al Distrito Federal. Casares agrega que “tampoco el gobierno está obligado”. De los acercamientos con Ciudad Creativa Digital, el productor recuerda: “Veíamos que lo que queríamos era que no nos fuéramos, pero yo creo que no está listo el proyecto, o que la gente no es la adecuada, ésa es mi impresión porque el proyecto es muy bueno, ojalá se haga”.

 

De vuelta en la Ciudad de México, Huevocartoon reanudó el trabajo en la película “Un gallo con muchos huevos”, el largometraje de animación en 3D que había iniciado en Guadalajara. También realizan la película “Mexicanos contra marcianos”, una cinta animada en 2D que estrenarán en 2017. Al final, la capital del país se impone una vez más como el lugar donde hay que estar para hacer que las cosas ocurran. “Hablando de la animación, el cine en México se hace acá la mayoría, acá están los estímulos, los estudios, está todo”, comenta Casares. “Y en el caso de Jalisco, el gobierno del Estado ha empujado algunas cosas para que eso funcione, pero en el caso de la animación aquí está la mayoría de las personas, la mayoría de las escuelas; aquí está la mayoría de la gente capacitada, está Anima y Huevocartoon que ya lleva tres películas y vamos por la cuarta, y Anima lleva cada año saca una o dos, y fuera de ahí no hay más”.

 

De la efervescencia que la gente de Huevocartoon vio en la animación 3D en Guadalajara, parece que siguió una fuga de talentos. “Todos los chicos de Guadalajara ya no están ahí, tengo a muchos de ellos como contactos en Facebook y ahora están en Canadá, casi todos se están yendo a Canadá, te estoy hablando de un 50 por ciento, los mejores se los están llevando a Canadá y a España; hace poco estuve en Madrid con cinco chicos de Guadalajara”, afirma Casares.

“HABLARON DE CAPACITAR GENTE, Y LLEVARON A LOS EMPRESARIOS A RECORRER EL PARQUE MORELOS Y SUS ALREDEDORES”

Forasteros locales

 

Hace cuatro años, en Guadalajara se vivió un auge de comunidades tecnológicas que vino de la mano con la masificación de las redes sociales. Estudiantes y emprendedores en busca de relacionarse con gente de su ámbito, comenzaron a reunirse en oficinas prestadas y cafés. Tequila Valley, PHP México y SuperHappyDevHouse son algunas de esas comunidades. La necesidad de contar con un espacio propio para generar la convivencia entre colegas llevó a un grupo de 18 personas y la empresa Escena Web a rentar un local que antes había sido un laboratorio de análisis clínicos, en la esquina de Justo Sierra y Bernardo de Balbuena. Así nació lo que llamaron HackerGarage 1.0, un espacio independiente, que según Argel Arias “permitió la apropiación del concepto de comunidad tecnológica y numerosos líderes surgieron con sus propias comunidades”.

 

Levitha, nombre adoptado por Argel Arias, es uno de los fundadores de HackerGarage, que de ser una opción más como espacio de reuniones, pasó a tener instalaciones con capacidad para 150 personas, donde se pueden realizar hasta tres eventos simultáneos y que mantiene una actividad constante. Como emprendedor, él considera que no es necesaria la aspiración de estar en un complejo como el de Ciudad Creativa Digital. “Los espacios físicos dejaron de ser una limitante hace mucho tiempo, hoy día son necesarios para socializar, sí, pero tu espacio de trabajo puede estar en cualquier parte. Los costos asociados a un clúster tradicional, son demasiado altos para las pequeñas empresas, y una vez que una empresa despega, rara vez se beneficia del clúster”, asegura.

 

Hoy en día HackerGarage puede patrocinar comunidades para que realicen sus reuniones, a través de un acuerdo con Google. Se unió a Makers GDL y cuenta con seis oficinas equipadas para nuevas empresas que busquen rentar un espacio. Arias opina que la creatividad se explota mejor mediante la participación en comunidad. “Nunca antes había habido en Guadalajara tantas personas reuniéndose de manera regular; es inspirador, siempre hay alguien haciendo algo nuevo e interesante, siempre hay un proyecto al que te puedes sumar”. En el tiempo que ha transcurrido desde que fundó la asociación civil HackerGarage, ha visto a la iniciativa privada demostrar en varias ocasiones que los creativos locales no requieren que un proyecto de gobierno los impulse. De Ciudad Creativa Digital, opina que es “un barril sin fondo”. “Lo que originalmente fue planeado como un hub de creatividad, se ha ido cambiando a poco más que a la maquila, es un proyecto que al final nunca se realizará. Se han terminado los fondos una y otra vez, la corrupción con la que se ha manejado ha llegado al punto, que incluso el dominio lo llegaron a perder en días pasados”.

 

De los proyectos que sí cumplen lo que Ciudad Creativa Digital podría ser en su concepción, Arias menciona a Mind México, una iniciativa que también es de ProMéxico y que sirve como vínculo entre empresas creativas, además de ofrecer espacios y programas de capacitación y consultoría. Guadalajara sí es una ciudad con interacción entre comunidades tecnológicas, donde es posible desarrollar proyectos que al igual que los grandes de la industria, comienzan en las condiciones más austeras. El caso de HackerGarage es un reflejo de las dinámicas que han permitido crear trayectoria a los creativos locales, mismos que no se ven incluidos en Ciudad Creativa Digital. Arias agrega que el proyecto de gobierno “fue planeado para atraer empresas extranjeras, no para que el ecosistema local se hospedara ahí. Como fuente de empleo muchos tuvieron su esperanza puesta en el proyecto, sin embargo he visto muchísimos creativos venir a Guadalajara sólo para terminar yéndose, al ver que era un castillo en el aire”.

“NUNCA ANTES HABÍA HABIDO EN GUADALAJARA TANTAS PERSONAS REUNIÉNDOSE DE MANERA REGULAR; ES INSPIRADOR”

Un lugar exageradamente fresco

 

Desde que nació, la maestra Paty Paz vive a una cuadra del parque Morelos, en una casa que ha sido habitada por su familia durante 75 años. En un principio, su papá rentó la casa para vivir con su primera esposa. La esposa falleció, y él pasó nueve años ahí antes de casarse por segunda vez. Del segundo matrimonio nacieron la maestra y sus hermanos, quienes años más tarde compraron el inmueble al propietario, tras el fallecimiento del padre.

 

La maestra Paty tiene 60 años de edad, en los cuales ha visto y ha sido parte de la historia de un barrio, uno que se acerca a un momento decisivo para influir en el desarrollo de toda una región. En el barrio todos la conocen, y ella conoce a todos, y conoce la forma en que los sabores hacen sentir a una persona en casa: recuerda a la señora Meche, que vendía pozole y enchiladas, recuerda al señor que vendía cueritos en la esquina de Angulo, con una salsa verde bravísima, y a don Juan y sus tacos de cabeza, que hasta la fecha no ha encontrado nada que se les parezca. Dice que antes, las familias sacaban los equipales de las casas y se sentaban en las banquetas, mientras los niños jugaban en unas calles que aún no eran tomadas por el tránsito vehicular. Su cara esboza una sonrisa mientras relata su infancia, cuando su papá la llevaba al parque Morelos en verano porque el lugar era “exageradamente fresco”.

 

“No había prostitución, o a lo mejor había porque alguna prostituta viviera por aquí, pero no era un lugar de prostitución, era un lugar de familias, había 60 familias aquí”, asegura. La ubicación es de envidiarse, y eso es algo de lo que más disfruta de su barrio. “Aquí estamos a pie para muchas cosas, yo iba y venía a pie, no usaba camión ni carro, me gustaba caminar; ir a San Juan de Dios, si querías buena fruta ibas al mercado Alcalde, en realidad todo lo que quieras de alrededor lo tienes cerca, tienes el templo y no nada más uno”.

 

La armonía y tranquilidad que daban al barrio un aire de vida pueblerina se perdió gradualmente luego de ciertas acciones de gobierno que buscaban impulsar la actividad económica en las zonas aledañas, según recuerda la profesora.  “La primera vez que se fueron muchos vecinos fue cuando se le ocurrió a Flavio Romero de Velasco cerrar la calle Obregón para crear lo que es ahora una zona comercial. Después de crear esa zona, nos aventaron a todas las prostitutas para el parque”, afirma. “Yo creo que esas señoras tienen también derechos y deberían darles un lugar donde puedan trabajar sin ser criticadas, si ellas se quieren dedicar a eso es su asunto, el problema es lo que arrastran con los hombres que las buscan, muchos ocasionan problemas”. Otro éxodo de vecinos ocurrió tras la ejecución de un proyecto que convirtió a la calle Esteban Alatorre en un área de tiendas de zapatos durante varios años. Hoy que sólo un puñado de zapaterías sobrevive en una calle descuidada, Ciudad Creativa Digital también planea reactivar ese lugar.

 

Una vez que inició su carrera en la docencia, las largas jornadas de trabajo fuera de casa desconectaron a la maestra Paty de la vida en su colonia. Tras varios años de no involucrarse en los asuntos de su barrio, los vecinos se reunieron por primera vez en 2008, cuando su permanencia en el lugar se vio amenazada por el proyecto de la Villa Panamericana. El entonces presidente municipal, Alfonso Petersen, pretendía construir alrededor del parque Morelos una serie de edificios de departamentos que darían asilo a los atletas participantes de los Juegos Panamericanos de 2011. Los habitantes de la colonia conformaron lo que hoy es la Asociación de Vecinos, Propietarios, Arrendatarios y Comerciantes del parque Morelos, de la cual la maestra Paty es vicepresidenta. Desde ese año se reúnen cada lunes en la terraza de la maestra para tratar distintos asuntos relativos al bienestar de la colonia.

 

Con la organización de los vecinos y la presión ejercida ante el Ayuntamiento, la Villa Panamericana terminó por construirse en la periferia de la ciudad, dejando lotes baldíos en los alrededores del parque, donde se planeaba implementar en un inicio. Para el arquitecto Juan Palomar Verea, el fracaso de ese proyecto no tiene tanto que ver con la actividad de los vecinos.  “Hubo una cerrazón por parte de una fracción política y hubo una falta de coherencia en las posiciones que se tomaron para llevar adelante el proyecto. El resultado, muy triste hasta ahora, es doble: que la villa se construyó en la zona de El Arenal con los resultados que ya conocemos, y que se quedaron temporalmente sin construir esos terrenos, lo cual ha provocado efectos negativos en la zona, por tener tantos lotes baldíos durante este tiempo”, asegura.

“EN EL BARRIO TODOS LA CONOCEN, Y ELLA CONOCE A TODOS, Y CONOCE LA FORMA EN QUE LOS SABORES HACEN SENTIR A UNA PERSONA EN CASAL”

“Cada quien tiene sus locuras”

 

Las reuniones de los vecinos del parque Morelos no sólo han sido una plataforma para manifestarse en contra de las decisiones de gobierno que no les parecen adecuadas. La terraza de la maestra Paty, además de servir de sede para las juntas, funciona como salón de entrenamiento para un taller de danza que imparte un maestro voluntario a las niñas del barrio. Además, del gimnasio de la colonia se ha logrado inscribir alumnos en competencias de levantamiento de pesas en otros estados, donde ya han ganado algunas medallas. “Cada quien tiene sus locuras, yo creo que la mía es transformar mi barrio a través de la cultura”, afirma la docente.

 

Como supervisora de la zona escolar 27, Paty Paz impulsó un programa al que llamaron Homeduca. La intención era dotar a las escuelas de computadoras y un software especial para trabajar asignaturas como Matemáticas, Física y Química. Se inscribieron mil 200 alumnos en el programa, llevaron el equipo de cómputo a las escuelas, pero a nadie se le dio capacitación. Las aulas quedaron como simples salones de cómputo en los que no se aprovechó el programa. La maestra asegura que el presidente municipal de Guadalajara, Ramiro Hernández, se comprometió a pagar a los asesores para que realizaran la capacitación, pero el pago lleva 10 meses sin llegar.

 

En la zona, existe otro grupo de vecinos conformado por arquitectos e ingenieros, quienes a partir de sus conocimientos técnicos abordan el tema de Ciudad Creativa Digital de una manera distinta al grueso de los habitantes del barrio. Ellos reflexionan en torno al proyecto, redactan artículos y divulgan información acerca de los pros y contras que puede tener la intervención en el lugar. Antonio Orozco forma parte de ese grupo. Es arquitecto, tiene 63 años y ha vivido en ese barrio desde que nació. Él y sus compañeros redactaron un documento en el que expresan su sentir acerca de Ciudad Creativa Digital, y proponen realizar algunas modificaciones al parque Morelos. Los cambios que proponen serían, en su opinión, de real beneficio para los habitantes del barrio, ya que respetaría “las vocaciones tradicionales del pueblo tapatío”. “Guadalajara creció, no gracias a las empresas trasnacionales, sino, como lo han señalado algunos autores de economía: porque fue el paraíso, durante mucho tiempo, de la pequeña empresa, sobre todo familiar”, expone el documento.

 

Este proyecto alternativo pretende generar un espacio de encuentro para familias y amigos, habla de fortalecer lazos de amistad y de superar angustias, depresiones y problemas que surgen por la falta de comunicación y esparcimiento sano. El componente emocional es una de las cartas fuertes en esta propuesta. “Será también el campo propicio para que surjan los romances, incluso, en quienes ya hace tiempo olvidaron la emoción de ir acompañados a disfrutar de una nieve en el parque, de compartir una película, una obra de teatro…” se lee en el documento.

 

Además propone coordinar transportes turísticos como calandrias y autobuses panorámicos para que lleven gente al centro cultural que se construiría en el parque. En los nuevos puestos de empleo tendrían prioridad los habitantes del barrio, sin rechazar a otras personas que necesiten trabajar. “El dinero que se genere ahí, aquí se quedará, y no como el de las trasnacionales, que como ya dijimos, se lo llevan al extranjero”, puntualiza. El documento está dirigido al presidente municipal de Guadalajara, regidores, diputados del Congreso del Estado, diputados jaliscienses del Congreso de la Unión, senadores de Jalisco, gobernador del Estado y al presidente de la república. También incluye a todos los partidos políticos y algunos medios de comunicación impresos.

 

Antonio Orozco dice que se entrevistaron con diputados a quienes presentaron el proyecto, pero nadie pudo ayudarlos. A medida que Ciudad Creativa Digital avance y los vecinos vean que su permanencia en el barrio se torne cada vez más incierta, Orozco asegura que los vecinos tomarían medidas de protesta más severas, incluso saldrían a detener la maquinaria de las obras. Para él es evidente que el fideicomiso no sólo ignora a los vecinos, sino a los profesionistas, cuyo trabajo podría aprovecharse para mejorar la zona. Orozco hizo una tesis llamada “Regeneración Urbana de El Retiro”, en la que propone que toda la Alameda sea peatonal, además de revitalizar el templo de padre Galván. Dice que las empresas mencionadas para estar en el complejo digital emplean a personal de bajo salario, pero a los técnicos los traen de otras ciudades. “A nosotros no nos van a dar trabajo, somos constructores, ¿por qué no nos llaman?”, comenta. “Nosotros traemos este proyecto porque no ocupamos que una universidad de Massachusetts nos diga cómo hacer nuestra ciudad”.

Propuestas para el espacio público de un grupo de vecinos conformado por arquitectos e ingenieros:

  • Un teatro auditorio de usos múltiples.
  • Un mercado-plaza de antojitos regionales que albergue toda clase de ofertas gastronómicas populares.
  • Uno o más cine clubes.
  • Fundar una o más compañías teatrales y que cuenten con espacio para ensayar.
  • Una cancha de futbol rápido, voleibol y básquet.
  • Edificar lugares adecuados para patinar.
  • Un salón acondicionado para practicar Ping Pong y otros juegos de mesa.
  • Destinar uno de los lotes baldíos para vender diversos artículos usados o de otra índole.

La amenaza

 

Otra inconformidad de los habitantes tiene que ver con la poca claridad que ha caracterizado el manejo de la información de Ciudad Creativa Digital desde un inicio. “Ellos dijeron que antes de mover una piedra iban a consultar nuestra opinión para ver de qué manera llegábamos a acuerdos, pero empezaron a hacer obras sin avisarnos”, comenta por su parte la maestra Paty. Los vecinos se mantienen alertas, y el aviso de una poda fitosanitaria que está por realizarse en el parque los ha llevado a cerrar filas. Según Mauricio Navarro, presidente del fideicomiso Ciudad Creativa Digital, habrá que sacrificar 30 árboles que ya no están en condiciones de seguir viviendo, pero se plantarán 300 nuevos. Esto se está llevando a cabo a través de juntas en las que biólogos explican a los vecinos el proceso de poda y cultivo que se pretende ejecutar. Pero la gente desconfía. La maestra dice: “Yo no estoy en contra de que quiten un árbol que esté más muerto que vivo, pero de eso a que se agarren cortando árboles como ahora se les ha hecho, hacer sus jardincitos que ni siquiera tienen zacate, tienen puro cemento, yo no quiero un parque de cemento, quiero que me respeten el arbolado que tenemos”.

 

“La amenaza principal es que cambie todo el espíritu del barrio con edificios muy altos” agrega Castañón. “La altura de los edificios era de los temas más graves y la pérdida del patrimonio, la pérdida de los referentes que a ellos les permitían anclar la memoria, entonces estaban dando pistas de que tenía que ser una intervención muy centrada en la infraestructura para funcionalizar el espacio, pero tenía que respetar la coexistencia de los elementos nuevos con los contemporáneos”.

 

Para Diego Cruz, quien aborda el tema en su tesis desde la perspectiva de la memoria colectiva y desde la plataforma llamada  Laboratorio de Teoría Urbana Radical (rutlab.com), la marca que Ciudad Creativa Digital busca generar no toma en cuenta el perfil de las personas que han radicado toda su vida en los alrededores del parque Morelos. “Este proyecto busca un prototipo de ciudadano, si quieren posicionar a Guadalajara como marca, necesitan que la gente que vive ahí sea la gente digital que trae su iPod y su trajecito, es un prototipo de ciudadano. Que haya otro tipo de gente sí choca con esa idea. Yo creo que el gobierno sí busca una gentrificación2 de la zona, el proyecto no lo dice pero sí lo busca”, asegura.

 

Guadalajara ya ha sido testigo de otros procesos de recuperación local que sí han resultado como producto de la sinergia entre todos los involucrados, y no sólo de una visión que responde a intereses específicos de un grupo reducido de personas. Castañón pone como ejemplo el repoblamiento de la colonia Americana, y el surgimiento de negocios en la zona donde hasta hace pocos años no había franquicias. “Ése fue un proceso mucho más orgánico que derivó en la demanda de otra forma de vida, demanda de espacios, departamentos, modos de movilidad. Fue una dinamización bien interesante que se dio de una manera mucho más natural y que tuvo que haber sido objeto de una política pública para regular el surgimiento de bares y balancear más esas dinámicas. En cambio, Ciudad Creativa Digital se está planeando mucho más en función de importar una idea, instalarla más en la lógica de enclave que de reconocer los procesos sociales y apuntalarlos con los mismos grupos sociales que la están impulsando”. Para él, esos procesos más orgánicos de recuperación son los que de verdad reflejan la creatividad de la gente.

“LA AMENAZA PRINCIPAL ES QUE CAMBIE TODO EL ESPÍRITU DEL BARRIO CON EDIFICIOS MUY ALTOS”

La maquinaria en acción

 

A principios de 2015 ya se habían iniciado las obras de lo que se pretende que sea el Urban Lab, un laboratorio dedicado a generar información en lo relativo a la administración de servicios como alumbrado público, Internet gratuito y monitoreo de redes. En abril se instalaron 42 ductos prefabricados en la calle Baeza Alzaga, los cuales conformarán este laboratorio que, de acuerdo con Mauricio Navarro quedará listo para agosto de este año. “Es un laboratorio urbano que estamos construyendo para poder aprender a hacer nueva infraestructura con tecnología sustentable, estamos captando agua pluvial en el sitio, vamos a tratarla en el sitio para poderla reutilizar, vamos a ayudar a que las inundaciones en la zona sean menores”, indica el presidente del fideicomiso.

 

A pocos meses del proceso electoral de este año, en su visita a Guadalajara en febrero, el presidente Enrique Peña Nieto confirmó un apoyo de 350 millones de pesos para Ciudad Creativa Digital por parte del gobierno federal. Además, el fideicomiso estableció un acuerdo de colaboración con la Digital Skills Academy de Irlanda para otorgar becas a estudiantes mexicanos para que se capaciten de manera virtual durante un año. El programa piloto se dio a conocer oficialmente en junio de 2015. Se trata de una beca que Digital Skills Academy otorga al proyecto, lo cual, en palabras de Navarro, va a permitir monitorear de manera muy concreta el resultado de la capacitación que el alumno va a tener, para poder reafirmar el modelo educativo que Ciudad Creativa Digital requiere. “Es la primera acción concreta que tomamos en la parte de capacitación de talento”, dice.

 

A tres años desde la primera vez que se tuvo noticia de Ciudad Creativa Digital en Guadalajara, la promesa de la llegada de empresas internacionales a la ciudad sigue en el aire. Y puede que continúe así al menos durante las próximas dos décadas, de acuerdo con Mauricio Navarro. “El proyecto es transversal y no tiene exclusivamente que ver con el tema de las empresas. Para que lleguen tenemos que generar condiciones en el territorio y en ese sentido hemos venido trabajando los dos últimos años en la parte urbana social”, asegura. “El proyecto es de largo plazo, creo que es algo que debemos entender todos, es un proyecto de 15 a 20 años, no lo vamos a ver consolidado como todos quisiéramos en los próximos 10 años, estamos gestionando recursos en la federación por más de mil 300 millones de pesos para infraestructura para 2016 y 2017”.

 

Según el funcionario, datos de la policía municipal indican que en los dos años y medio que el fideicomiso ha trabajado en el parque Morelos, las detenciones diarias por faltas administrativas y actos vandálicos en la zona han disminuido de 16 a cuatro por semana. “Hoy tenemos familias caminando en el parque, adultos mayores tomando clases, haciendo ejercicio; entonces creo que el tema es que hemos ido avanzando en todos los frentes”, afirma. Otro de los avances que refiere tiene que ver con la intervención de la escuela Basilio Vadillo, que también se ubica en la zona, ya que Ciudad Creativa Digital planea modificar tanto sus instalaciones como el programa educativo. El fideicomiso ha colaborado con la Secretaría de Educación de Jalisco (SEJ) y la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología para integrar un modelo académico que vaya desde preescolar hasta la universidad. En lo que toca al edificio de la escuela mencionada, se planea remozar y adecuar para que esté en condiciones de recibir a los dos mil 500 estudiantes para los cuales tiene capacidad, un edificio que según el presidente del fideicomiso, será todo un icono dentro del complejo.

 

“Estamos recuperando un espacio deprimido socialmente, estamos restableciendo tejido social, tenemos grupos vulnerables en la zona, estamos atendiendo puntualmente y con todos los asociados trabajando de la mano con universidades”, comenta Navarro. Asegura que ya hay algunas compañías con promesa de arrendamiento y 50 más que se han mostrado interesadas en el proyecto, pero por reglas de política corporativa todavía no puede decir nombres.

 

Navarro cita como ejemplo los casos de ciudades inteligentes implementadas en Londres y Barcelona, así como en ciudades de Corea y Finlandia, que aunque son urbes con diferentes problemáticas, culturas y presupuestos, sus proyectos también han implicado procesos que duran varios años en concretarse. Según el funcionario, hace 17 años iniciaron la ciudad creativa de Barcelona, y hasta hoy han avanzado en un 20 o 30 por ciento.

 

“Quieren verlo materializado, quieren ver ladrillos, quieren ver antenas, pero hay un trabajo de planeación. Cuando se nos asigna la sede por el presidente Calderón hasta la fecha hemos tenido que hacer un trabajo de planeación, hay que reconocer el esfuerzo del gobierno de Enrique Peña Nieto al subirse a un proyecto de este tipo, reconociendo el valor que tiene, generando recursos”, agrega.

 

El 19 de abril de 2015, la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública (SIOP) lanzó el concurso para la licitación del primero de los tres edificios que tendrá el complejo de Ciudad Creativa Digital. Tres meses después, gente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) le propuso a la SIOP considerar la reducción de la altura de este edificio, de 47 a 27 metros. El argumento fue que un edificio de 47 metros invadiría el paisaje urbano del Centro Histórico, quitando jerarquía a la Catedral Metropolitana y al Instituto Cultural Cabañas. El 19 de junio se anunció al Grupo Casgo como ganador de la licitación. Aunque no se ha dicho cuándo empiezan los trabajos, la empresa tendrá un año a partir del arranque para terminar de construir un edificio de nueve pisos y un estacionamiento de cuatro plantas con capacidad para 900 cajones, todo con un costo de 280.1 millones de pesos.

“A TRES AÑOS DESDE LA PRIMERA VEZ QUE SE TUVO NOTICIA DE CIUDAD CREATIVA DIGITAL EN GUADALAJARA, LA PROMESA DE LA LLEGADA DE EMPRESAS INTERNACIONALES A LA CIUDAD SIGUE EN EL AIRE”

Un centro que no es para todos: cuestión cultural

 

Si el concurso para elegir la sede de este proyecto lo hubiera ganado cualquier otra de las ciudades participantes, ¿habría pasado lo mismo? Si pudiéramos dar por hecho que la tendencia de la clase política a actuar bajo lógicas de mercado no es la misma en todo el país, ¿qué diría esto de Guadalajara? La segunda ciudad más importante de México no ha dejado de ser la segunda. Algo habrá superado la capital del país en sus dinámicas para mantenerse a pesar de todo como el núcleo que concentra las actividades principales de la industria cultural. Tal vez lo mismo tendrá que superar Guadalajara cada vez que confronte la idea de rescatar el centro de la ciudad. Los vecinos del parque Morelos reconocen la importancia de transformar la zona, y Ciudad Creativa Digital se presentó como un proyecto que sabe lo que ellos necesitan. La intención del diálogo estuvo ahí, las pistas para lograr una renovación más natural e incluyente se dejaron ver, pero hasta el momento no se ha demostrado que el trabajo vaya por ese rumbo. La idea es reivindicar la presencia, participación y las dinámicas cotidianas de los habitantes de esta ciudad. Poco puede tener de inteligente una ciudad que no pone atención a los procesos sociales y necesidades que tienen sus habitantes, mismos que pocas veces se dejan ver a profundidad. Lo que se sabe de momento, es que el centro de Ciudad Creativa Digital no está en el centro de Guadalajara.

“LA IDEA ES REIVINDICAR LA PRESENCIA, PARTICIPACIÓN Y LAS DINÁMICAS COTIDIANAS DE LOS HABITANTES DE ESTA CIUDAD”

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María Cristina Rosas, “Guadalajara y las ciudades digitales en el mundo real”, revista etcétera

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La palabra ‘gentrificación’ fue un término inventado en 1964  por la socióloga inglesa Ruth Glass para describir la ocupación y renovación de ciertos barrios obreros de Londres por una nueva clase media. Actualmente es un término que alude al proceso mediante el cual la población original de un sector o barrio, generalmente céntrico y popular, es progresivamente desplazada por otra de un nivel adquisitivo mayor.

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