ENTREVISTA

El hacedor de imágenes

 

Los premios y reconocimientos internacionales no son gratuitos, en México hay alguien que le apuesta al cartel como forma de expresión en un entorno poco habituado a su existencia.

Por JAVIER ANGULO,

ANGEL MELGOZA y

LUIS SÁNCHEZ BARBOSA /

Ilustraciones: MOISÉS ROMERO VARGAS

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Más que ilustrador o diseñador gráfico, Moisés Romero Vargas (Guadalajara, 1981) se define a sí mismo como hacedor de imágenes. Tenía 18 años cuando vio un cartel que mostraba a la Tierra en forma de cubo con la leyenda “el cartel puede cambiar al mundo”, y desde entonces no ha dejado de dedicarle sus pensamientos y esfuerzos a esa forma de expresión. Luego de varios intentos, una de sus imágenes fue seleccionada para la 9 Bienal Internacional de Cartel en México, y dos años después logró colocar otro cartel en la misma bienal. Durante su carrera ha participado en exposiciones, concursos y eventos a nivel internacional, y se ha hecho acreedor a galardones como el Top Ten Posters de Poster4Tomorrow, Francia (2011 y 2013), The Józef Mroszczak Honorary Award en la 23 Bienal Internacional del Poster en Varsovia, Polonia (2012), y el 3er Premio.

¿Cómo eliges la técnica a utilizar
para cada cartel?

La técnica ha ido cambiando y ese es un asunto personal, si hiciera siempre la receta que ya conozco estaría estancándome. Seguramente va a haber una mejoría, una evolución, pero siempre me queda la espinita de por qué no intenté ésto o lo otro. Cada cartel que hago lo visualizo primero, y el mensaje adquiere mayor importancia de acuerdo al estilo que use. Por ejemplo, si hay un tema que es crudo y la fotografía también lo es, prefiero matizarlo con ilustración; o si

el tema es difícil, lo hago con un estilo que asemeje al de los moneros; creo que el tema te pide el estilo que debes usar, principalmente para que se refuerce el mensaje. Con respecto a la temática, si voy a hacer un cartel, lo primero es tener algo qué decir. Si hay un tema en el que no tengo nada que aportar seguramente va a ser un cartel intrascendente. Los temas que trabajo son los que más me interesan.

 

¿Abordas los temas por convocatoria o por iniciativa propia?

En México debe ser una iniciativa propia, una espinita que tengas sobre un tema de tu entorno, de la actualidad de tu país, ciudad o colonia.  Yo pienso mis propios temas y  cuando me gustan decido materializarlos. En realidad las convocatorias versan sobre temas universales, entonces haga el cartel que haga, siempre va a haber una bienal a donde mandarlos.

 

Como imagen, ¿crees que el cartel se ha convertido
en un producto para museos?

Nació en las calles pero también nació de los artistas de la pintura, como Lautrec; los grandes maestros del cartel eran artistas que encontraron en ese medio una forma de expresión. Actualmente en Guadalajara no hay lugares para el cartel o ha mutado a otros medios. No hay cartel pero hay espectaculares, hay vallas y carteles del parabús, siguen habiendo espacios para el cartel pero encaminados a vender algo, no hay espacios para otro tipo de expresiones.

Anteriormente escribiste que el cartel se ha llevado al interior y que no deja de ser un grito, ¿sigues pensando en esto?

Si lo describimos como un pliego de papel, como objeto, como producto de diseño, sí está encerrado en ser un papel; pero también creo en el cartel como una propuesta de comunicación que no tiene que ver con lo físico.

Si buscas imágenes en internet sobre un tema en específico, ¿sabrías distinguir lo que es un cartel y lo que no lo es? Yo digo que sí lo distinguirías porque es una propuesta de comunicación más allá del medio y del soporte que es el papel, porque cuando uno hace cartel desarrolla aptitudes como hacer conceptos, entonces un cartel debe ser conceptual. Muchas veces hay un trabajo intelectual y de síntesis, tratar de comunicar más con menos elementos. La relación entre texto e imagen tiene una serie de particularidades que lo hacen cartel esté o no esté impreso.

No es lo mismo si imprimo mil carteles y los pego en la pared que si lo subo a mi página web, pero bueno, también la tecnología tiene metáforas. Facebook tiene un muro ¿cuál es la diferencia de pegar un cartel en un muro a pegarlo en Facebook? Todas las nuevas tecnologías funcionan a través de metáforas: navegamos y no hay barcos, hay un muro y no es una pared, entonces hay que adaptar el cartel a esas metáforas.

 

¿Existe un lugar idóneo para la exposición del cartel?

No existen lugares para la exhibición de carteles en la ciudad y es difícil que el cartel recupere su importancia en la calle. La gente va en su carro al pendiente del celular y sus intereses se han diversificado. Apostaría siempre por evolucionar, buscar nuevas formas y medios de expresión.

 

¿Crees que ha perdido relevancia como forma de comunicación?

Sucedió con el caso de Ayotzinapa. Hay una página que se llama “Imágenes en voz alta”, es una galería donde se convocó a diseñadores a subir imágenes sobre el tema con la intención de que la gente que saliera a protestar a las calles pudiera utilizar estas imágenes. Sin embargo esto es algo que no siempre sucede. La gente que va a protestar prefiere hacer sus propios materiales, expresarse por ellos mismos en lugar que se les imponga un mensaje que esté bien cuidado o que tenga fundamentos de diseño. Finalmente es una actividad de protesta y al hacerlo de una forma tan pensada vuelve otra vez la paradoja: ¿es más válido lo que hace la gente en las calles que lo que uno propone desde su computadora? Sí hay una contradicción y en ese sentido el grafiti habla más de los problemas de una ciudad que el cartel. Aunque por otro lado hay casos muy memorables. Uno es el de Alejandro Magallanes, quien diseñó una imagen que decía “No + violencia”, y la gente se lo apropió; ahí creo que el cartel sí está cumpliendo una función. Otro es el de otro diseñador, Leonel Sagahón, quien hizo un cartel que tenía una huella impresa y le puso el pasamontañas del movimiento Zapatista. Luego hubieron fotos de comunidades en Chiapas que lo usaban como estandarte y se identificaban con él. El éxito del cartel social se ve reflejado cuando la gente se apropia de él, entonces trasciende el tiempo y el espacio, ahí es donde puede cobrar más relevancia.

¿Se podría entender la ciudad a través del cartel?

Al ser habitantes de una ciudad todo lo que hacemos de alguna manera es reflejo de quiénes somos. Aquí en Guadalajara nos dicen apáticos y creo que sí lo somos. [Dicen] que somos revolucionarios en Facebook pero a la hora de exigir a nuestros gobernantes no salimos y exigimos, a la hora de denuncia tampoco lo hacemos. Por un lado sí creo que si no hay cartel social es también reflejo de que somos una ciudad poco interesada en lo público. En lo personal sí es un reto y lo debería de ser para todos los diseñadores, ver por lo local. Yo puedo ser muy criticado porque mis carteles son sobre temas locales pero con un enfoque universal y a lo mejor ahí también hay una confusión. Por ejemplo mi cartel de la rata vestida de paloma, cuando lo hice pensaba en el conflicto Israel-Palestina, le quité los textos, le quité las estrellitas de Israel, apostando a que el mensaje sea universal y alguien lo pueda entender aquí o lo pueda adaptar a su contexto.

 

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