REFLEJOS

El futuro, hoy

Por ROGELIO MARCIAL  / Fotografía: ABRAHAM PÉREZ

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Son ya casi 40 años del surgimiento de la proclama punk sobre el no future. Una sentencia contundente y preocupante en sus días, en tanto una de las miradas juveniles sobre la incertidumbre de bienestar social para las nuevas generaciones ante un panorama económico y político caduco e inoperante. Ojalá eso hubiese quedado en un oscuro pasado ya superado, pero la verdad es que hoy en día, y precisamente para millones de jóvenes contemporáneos, las condiciones aún son peores que en aquellos años y no se vislumbran posibilidades positivas de desarrollo social. Si aquellos punks británicos se expresaron mediante la violencia simbólica en cuanto a su “facha”, su música y otros referentes culturales, paradójicamente hoy las violencias sociales, más reales que simbólicas, están ahogando no solo el futuro, sino incluso el presente de millones de jóvenes mexicanos que han dejado sus sueños “para mejores momentos”. No podemos olvidar que el futuro está estrechamente asociado con las expectativas, con los sueños, con las aspiraciones de quienes están iniciando sus trayectorias de vida en el ámbito social.

 

Cuando no se vislumbra el futuro, no se puede soñar  y se cierran las posibilidades de imaginar una vida mejor, segura, feliz, productiva, completa. Estas imágenes nos hablan de eso y de muchas otras cosas más. El recurso de lugares sagrados y devociones a los que nos aferramos para “solicitar una ayudadita” que nos permita visualizar un futuro mejor; la labor de construcción (de casas y ciudades), la vida en entornos naturales aún conservados y las imágenes de un nuevo amanecer que nos inspiran hacia ese futuro promisorio; una adecuación personal (un corte de cabello) de las nuevas generaciones para estar mejor preparados para el futuro, y las posibilidades del acceso a la recreación (sea al aire libre y sobre una bicicleta o dentro de recintos culturales como una sala de cine) siempre tan necesaria para nuestro desarrollo. Pero también nos advierten sobre las aberraciones de los modelos económicos y políticos vigentes que se expresan en el empleo informal, las políticas represoras y las condiciones claramente negativas a las que se enfrentan nuestros jóvenes en muchos de los barrios populares de nuestras ciudades. Y otras imágenes nos hablan de visiones promisorias con imágenes de adultos mayores en plenitud, productivos, activos, satisfechos. Y aunque todos aspiramos a ello, hay que enfatizar que en el presente pocas cosas se hacen a favor de nuestros padres y nuestros abuelos. ¿Qué será de nosotros cuando ese futuro nos alcance? Finalmente, estamos de acuerdo que el presente funda los futuros posibles, pero la otra coordenada temporal que necesitamos incluir es el pasado. Fósiles y huesos nos remiten a lo que fue, que dio posibilidad a lo que es y funda lo que podrá ser.

 

Ciertamente en ocasiones esto sucede con mucha celeridad y ahí está la imagen de algunas “nuevas” tecnologías ya caducas. Cierro este “viaje” con la imagen plástica de lo que aparenta ser un diablo y con la de los jóvenes anarco-punks: las veo, no como algo reductible de un futuro desesperanzador, sino como las posibilidades del arte, la cultura y la resistencia como herramienta para cambiar, para mejorar nuestro futuro, para imaginar y construir “otro mundo posible” (buena apuesta). Esperanzas y desencantos, futuros inciertos y presentes preocupantes. Disfruten las imágenes e imaginen futuros disfrutables. Es una buena experiencia, lo verán.

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