ENTREVISTA

Dejar el corazón en la consola:
Gus Rodríguez y la generación
de los 16 bits

 

Cada sábado por la mañana, una creciente comunidad de gamers en todo el país sintonizaba Nintendomanía para conocer las novedades que pronto jugarían en sus consolas de Super Nintendo. Gus Rodríguez, actual conductor de PowerUp! Gamers y pionero del periodismo de videojuegos en México, nos comparte el pasado y futuro de una pasión que forja identidad a través de los bits.

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El primer videojuego que tuve frente a mis ojos fue el Super Mario Bros que venía con el Nintendo de 8 bits. En 1988 una tía me invitaba a jugar, me preguntaba “¿quieres ser Mario o Luigi?” y me hacía creer que yo jugaba, cuando en realidad ella era quien controlaba al mono todo el tiempo. Lo supe después, al notar lo frustrante que era caer en cada precipicio y querer entrar a todos los tubos mientras aprendía a jugar por mi cuenta. La experiencia del videojuego no tardó en ofrecerme la evasión de la realidad que hoy en día sigue siendo uno de sus fuertes, y la acepté gustoso. El siguiente nivel llegó cuando un primo me enseñó el truco para sacar las cien vidas en el Mario Bros. Entonces me volví parte de la comunidad sin saberlo, una generación que de boca en boca tejió una red de aficionados con su propio lenguaje, trucos y mañas varias. Éramos los que se sabían de memoria la clave del Contra, los que le decían “Capulinita” al Adventure Island y los que soplaban a los cartuchos sin saber bien para qué. Pocos años después, la figura de Gus Rodríguez sería esencial en nuestra evolución como jugadores.

 

¿Cómo decidiste hacer la primera revista de videojuegos en México?

Empezamos precisamente porque sabíamos que no existía nada de información y creíamos que había necesidad de esa información. Nosotros comprábamos chicles en Estados Unidos y ahí venían unas tarjetitas con dos o tres trucos que aplicábamos a Mario, Zelda y los primeros jueguitos que salían por ahí, a partir de esto empezamos a hacer publicidad a través de unos pequeños boletines que regalaban en la tienda oficial de Nintendo, porque en lugar de usar radio y prensa decidimos hacer estos boletines. De ahí fue un éxito, empezó a crecer hasta que Nintendo se dio cuenta de quién estaba haciendo esto en México, nos preguntaron si podíamos hacer una revista, como nosotros éramos publicistas pensamos que una revista es como hacer muchos anuncios, entonces aceptamos y nos aventamos a hacer Club Nintendo.

 

¿Qué momentos en el desarrollo de los videojuegos te impresionaron a través de los años?

Todos y cada uno de los momentos eran impresionantes, por ejemplo cuando vi la pistola de Duck Hunt, disparabas a la pantalla y decías “¿pero cómo es posible que lo lea la pantalla? ¡es cosa del demonio, este es el futuro que ya llegó!”, pero después cuando vi el juego de Zelda era de “¡no manches es un cartucho pero además tiene una batería para guardar mis avances!”. Cada vez que salía algo me impresionaba a lo largo del tiempo, cuando salió el Super Nintendo también era la locura. A lo largo de la historia de los videojuegos afortunadamente siempre me he impresionado y sigo impresionándome, eso me gusta.

El Super Nintendo llegó en 1991, y entonces nos volvimos exigentes. Los videojuegos se convertían en una cuestión de identidad. Nada fue lo mismo después de conocer a Super Mario World, Yoshi's Island, Super Metroid, los Castlevania, los Mega Man y los Donkey Kong Country. Incluso fuimos testigos de no uno, sino dos terribles juegos protagonizados por Julio César Chávez. Luego, con Street Fighter 2 ocurrió lo inevitable, los niños salieron de casa y se congregaron en la tiendita más cercana para retar a sus amigos. Las colonias vivían los primeros duelos encarnizados que desataron la fiebre por los juegos de peleas, donde los mejores se jugaban el honor como en película de kung fu cada vez que traspasaban las fronteras de sus barrios en busca de mayores desafíos. Esto era lo que ocurría en cualquier ciudad, y que de alguna forma conectaba a los de Guadalajara con los de Ensenada y a los de Guasave con los del DF y los de Mérida y así hasta que esta gran conexión se hizo evidente cuando el programa Nintendomanía llegó a la televisión abierta un sábado por la mañana de 1994, y los “maniacos” de todo el país dimos la bienvenida a Gus Rodríguez y a su clásico look de cachucha y pelo largo.

 

Fue muy especial porque cuando empezamos esto de los videojuegos nadie sabía más que nosotros, los que hacíamos la revista, y era porque habíamos estado en contacto con la fuente. A todos los Consumer Electronics Shows que fuimos no había más mexicanos que nosotros, en cambio al último que fui había muchísima gente latina, chavos que tienen blogs, chavos que tienen algún programa local de videojuegos, pero en aquel entonces no había nadie. Cuando yo decidí salir en el programa tenía treinta y tantos años, entonces no era nada fácil buscarme un look que fuera un poquito más cercano a los chavos de 12 a 15 años para quienes estaba dirigido, era como un señor de la edad de sus papás, ¿cómo les iba a hablar de eso?. Lo que más regalaban en los shows era gorras, y precisamente un día que nos teníamos que tomar una foto estaba despeinadísimo porque siempre he traído la greña, entonces dije “préstame esa gorra”.

 

La estrella del programa era el videojuego, entonces fuimos lo más rápido y lo más concreto hacia los videojuegos. Teníamos que poner la parte juvenil, hicimos un casting y quedó mi hijo porque él tenía acceso a los juegos antes que nadie por estar conmigo y le sabía muchísimo, en los viajes era mucho más fácil llevarlo, no decíamos que era mi hijo y así empezamos el primer programa de Nintendomanía en Azteca.

¿Cómo te imaginas que será la industra de los videojuegos
dentro de 10 años?

Yo creo que todo lo que podamos imaginar se va a quedar muy corto, a mí no me gusta mucho especular porque se me hace una locura. En la película Volver al Futuro 2, cuando se acerca Marty Mcfly a jugar en una arcadia dice “yo soy muy bueno en esto”, los niños lo ven y dicen “ah tienes que usar las manos”, la gente se carcajeó, y actualmente existe el Kinect y muchos juegos en los que podrías no usar las manos. Sin embargo el Kinect ya pasó como momento de moda, los videojugadores quieren tener un control en la mano y apretarle, y por supuesto Street Fighter y Mortal Kombat tienes que jugarlos con el control, entonces todas esas cosas que de repente puedes estar imaginando que serían el futuro te juro que te vas a quedar corto y no le vas a atinar. Los lentes de Google creo que ya los echaron para atrás, lo de implantarte un chip puede ser un camino, ahorita suena loco pero ya veremos dentro de 10 años.

 

Nintendomanía nos dio grandes momentos en la tele, como cuando supimos por primera vez lo que sería el Nintendo 64. La era de los videojuegos en 3D finalmente estaba ante nosotros y la única manera de enterarnos cómo se veían sus innovadoras imágenes en movimiento era a través de la televisión. Ese Mario 64 cubierto de metal líquido al estilo Terminator 2 nos dijo a muchos lo que había que tener bajo el árbol en la navidad de 1996. El aspecto visual no fue lo único que cambió. Pronto los videojuegos exigieron una mayor inmersión por parte del usuario, con títulos como Golden Eye 007 y Star Fox 64 marcando pauta en la experiencia de juego. En medio de todo esto apareció The Legend of Zelda: Ocarina of Time, el famoso RPG que generó todo un culto a su alrededor. En 1998 esto era lo más cercano en los videojuegos a leer un libro de aventuras.

 

¿Qué juegos te han atrapado últimamente?

En este momento me atrapó Bayonetta pero ya casi lo dejé de jugar, y acabo de retomar porque sí me gustó mucho Zelda: Ocarina of Time en 3DS. De repente juego con mi hijo Xbox o Playstation pero no estoy fascinado con ellos. The Last Of Us es un juego que hace poco estuve jugando y me atrapó muchísimo, más que nada por la historia. A veces veo algunos juegos que no me gustan porque son balazos y balazos, te matan, esperas veinte segundos y vuelves a aparecer, no manches, en mi época cuando te mataban tenías que empezar otra vez desde el principio, entonces ibas con mucho más cuidado y ahora ya a la gente le vale gorro, hay que echar muchos balazos y no investigan, esos juegos no me gustan.

Imágenes: Nintendomanía

¿Cómo se ve un juego como Ocarina of Time, que fue innovador en su tiempo, a la distancia de los años?

Realmente fue el parteaguas, traían ya una historia muy fuerte, era cosa de investigar, yo creo que un videojugador de los que les gusta Call of Duty, Halo y ese tipo de juegos, a ver que se pongan a jugar este, tener que pensar cómo usar las herramientas, que de repente una te cuesta más trabajo pero eres bueno para resolverlo de tal o cual forma.

 

Yo recuerdo alguna vez que estuve platicando con el señor Shigeru Miyamoto en un Tokyo Game Show, estaba el hijo del creador de muchos animes como Astroboy, como Kimba el León Blanco y ellos iban a sacar un juego basado en Kimba, finalmente no lo sacaron, creo que es uno de los grandes videojuegos que Miyamoto tiene guardados, algún día a lo mejor nos va a sorprender. Hablando precisamente de cuál sería el futuro, si alguien dice por dónde van los videojuegos es el señor Miyamoto. En ese entonces él decía “yo quisiera tener un videojuego que no lo juegues con las manos ni con la mente, sino lo juegues con el corazón”, no nos dijo más, no profundizó pero yo creo que tiene que ver a lo mejor con lo que te decía de este chip que te pudieran implantar, o un casco que pueda leer la mente y que puedas controlar, un videojuego a base de los sentimientos que puedas meterte y ser parte de él con el corazón, que abraces al león y sigas caminando y te asustes y te emociones y llores y te rías. Yo creo que ese es un juego secreto que todavía debe de estar trabajando el señor Miyamoto, y creo que no moriría él a gusto si no lanza un videojuego que puedas jugar con el corazón.

 

La última consola que tuve fue el GameCube, después de eso dejé los videojuegos, o más bien dejé de interesarme en jugar las novedades. Decir que la madurez me apartó de esta afición sería muy aventurado. Aún tengo mi Super Nintendo y doy batalla en el Tetris Attack, se aceptan retadores. Cuando me da curiosidad por saber qué hay de nuevo con los videojuegos vuelvo a visitar a Gus Rodríguez, que en estos días lleva el programa de Power Up! Gamers en Youtube junto a su hijo y un equipo nuevo de conductores. Ahora en Internet, ante una industria que rivaliza con la del cine y una diversidad de títulos con la que es difícil mantenerse al tanto, un viejo amigo sigue ahí, siempre al día para contar una historia en eterno desarrollo.

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