BARRIOGRAFÍA

Arcos de Guadalupe, el espacio público contra la construcción inmobiliaria

Ante la ausencia de contrapesos, en Zapopan, los vecinos se organizan para defender su espacio público de un crecimiento urbano desordenado, sin planeación

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Arcos de Guadalupe es una colonia situada en el municipio de Zapopan, sus límites se encuentran establecidos en las avenidas Patria, Guadalupe, Santo Tomás de Aquino y el Parque Metropolitano. Esta colonia fue establecida en la década de 1980 en terrenos que anteriormente pertenecían al ejido de Jocotán, pero que fueron expropiados por el entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado con el objetivo de que se construyera vivienda accesible en ese sector de la ciudad.

 

En medio de la colonia, concretamente en el cuadrante conformado por Rafael Sanzio, San Luis Gonzaga, Ecónomos y Johaness Brahms, se localiza el parque Arcos de Guadalupe, el cual se ha convertido en el espacio de recreación y convivencia de los residentes locales. En el extremo oriental, durante mucho tiempo se utilizó el espacio como cancha de fútbol americano para el uso del equipo Carneros, que operaba en el lugar con un permiso del Ayuntamiento de Zapopan para que se destinara exclusivamente al uso deportivo del predio, sin embargo, los vecinos denunciaron que los administradores del equipo habían invadido terreno del parque para la construcción de los vestidores.

 

Los partidos de fútbol americano de los Carneros comenzaron a atraer cada vez más aficionados y visitantes de otros estados, que ocupaban los alrededores del parque como estacionamiento. En 2012, después de que el equipo se retiró del predio, la empresa Dalton, lo rentó para utilizarlo de estacionamiento.

 

La madrugada del 24 y la del 31 de diciembre de 2014, se comenzaron a talar los árboles y para 2015 ya trabajaba maquinaria de construcción. Los vecinos, según Lourdes Oliva, vecina e integrante de la asociación Ecológica y Sustentable Arcos de Guadalupe A.C.,descubrieron que el predio había sido vendido por la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) a Carneros, y que a su vez el equipo lo había vendido a Dalton-Toyota.

 

Desde el punto de vista de los vecinos, el hecho de tener estructura urbana con todos los servicios básicos ha servido para que los desarrolladores inmobiliarios lo consideren una gran ventaja para construir. Sin embargo, el hecho de que los predios estén localizados en asentamientos que no son aptos para este tipo de infraestructura, revela la existencia de una complicidad entre las autoridades y las constructoras para obtener permisos de construcción en zonas que no están contempladas para tales usos.

 

Los vecinos decidieron organizarse en asambleas y la conformación de una asociación civil que buscara detener la obra mediante instrumentos legales ante las distintas instancias. La anterior administración municipal de Zapopan, entre 2012 y 2015, negó el uso municipal del predio pese a que distintas instancias aceptaron y reconocieron el uso del terreno como área verde. Los vecinos aseguran tener en su disposición todos los documentos que acreditan la propiedad del terreno, también denuncian que se están utilizando licencias municipales de construcción autorizadas en otras colonias, como un permiso para un terreno de 55 mil metros cuadrados localizado en la zona de Virreyes, cuando en cambio en el parque de Arcos de Guadalupe sólo hay una extensión de 26 mil metros cuadrados.

 

Sobre el tema de construcción de la colonia, no se admite el tipo de desarrollo vertical en el parque, “porque el área es para un uso específico como parque, que se prestó a un equipo de fútbol, pero nunca se abandonó el terreno. Cuando se hace en terrenos privados, no podemos interferir en su construcción, la diferencia en este caso es que el tipo de desarrollo se está llevando a cabo en un espacio público y área verde que pertenece a todos”, asegura Oliva, quien además comenta que la colonia está estructurada como una zona de baja densidad habitacional.

 

Sobre el uso del parque “nosotros tenemos la forma de demostrar que el terreno es nuestro y es un área verde, es una zona comunal necesaria para los jóvenes; tenemos un área que es escuela, que también la quitaron, que es necesaria, porque las escuelas públicas están saturadas”, me dice Magdalena Casillas, quien también es integrante de la asociación vecinal y apeló al Decreto Presidencial de 1988 para remarcar la protección legal que tiene la colonia, que sin embargo, está siendo violada por la constructora.

 

Arcos de Guadalupe era una zona tranquila con una infraestructura que estaba diseñada sólo para unos espacios residenciales; el tráfico no era un problema tampoco. Sin embargo, esto comenzó a cambiar en 2003 con la construcción de la Plaza Galerías, que significó un cambio importante en el aumento del tráfico, especialmente en la avenida Rafael Sanzio. Junto con la densidad vehicular, se empezaron a crear desarrollos y servicios relacionados a lo que brinda la plaza, como supermercados, tiendas departamentales o restaurantes que terminaron por provocar una explosión de negocios en la zona, pese a que en la colonia no están permitidos.

 

Los vecinos denuncian distintos cambios en su vida personal como problemas de sueño por el ruido que proviene de la construcción durante todo el día, incluso en horas de la noche y madrugada. También aseguran tener problemas de salud debido a la caída de la soldadura y los restos de metal pesado, “fuimos al Municipio y nos hicieron un estudio, nos preguntaron si fumamos mucho, porque estamos enfermos”, dijo una de las entrevistadas quien asegura que en el lugar gobierna la constructora y no las autoridades competentes, “pagamos nuestros impuestos pero no tenemos ningún derecho, sólo los poderosos los tienen”.

 

Otro de los problemas más visibles en el espacio público de Arcos de Guadalupe es la tala de árboles y la invasión del área verde para estacionar los vehículos pesados que se utilizan en la construcción. Además, los vecinos acusan de una falta de planeación a futuro del proyecto de construcción, “los constructores no vieron el problema que habrá… el agua ya no cae como antes y aquí se vendrán a vivir muchas familias”, por lo cual se podrá notar una caída en la presión del agua y otros servicios públicos, que no están diseñados para una densidad de población tan alta.

 

Y es que la situación de Arcos de Guadalupe ha sido la de una colonia ignorada por el municipio de Zapopan que sólo mediante la propia organización vecinal ha ayudado a contar con servicios básicos como el agua, la electricidad o el empedrado de las calles. De hecho, acusan que desde la llegada de la nueva administración municipal se ha ignorado más a la población, e incluso han observado que hay un mayor avance en la construcción de la obra de los departamentos, los cuales cuentan con un amparo para evitar cualquier tipo de intervención de las autoridades.

 

Uno de los hechos más trascendentales en la lucha de la colonia ocurrió la madrugada del 3 de noviembre de 2015, cuando se registró un enfrentamiento entre trabajadores y seguridad privada de la construcción, y vecinos que se manifestaban en el cruce de Rafael Sanzio y San Luis Gonzaga; un suceso que los llevó a cambiar el modelo de protesta de manifestación pacífica a otro tipo de acciones.

 

El proyecto conocido como Espacio Galerías propone un área donde se construirán dos torres de 20 pisos, cuando “el reglamento sólo autoriza la construcción de edificios de cuatro pisos como máximo”, denuncia Lourdes Oliva. Y es que no solamente se trata del uso habitacional del edificio, sino que además se construirán servicios adicionales como centro comercial, gimnasio y un lobby de reunión. Además, venden al parque de Arcos de Guadalupe como un espacio integrado en su conjunto.

 

Desde el Ayuntamiento de Zapopan se aseguró en su momento que el espacio cuenta con todos los trámites legales para su construcción, “Les aseguro con tranquilidad que el uso de suelo en Rafael Sanzio es mixto y es un uso comercial y habitacional. El uso de suelo no es ningún problema, el tema era acreditar la posición de suelo y ya lo hicieron” declaró José Carmelo Muñoz, Jefe de Obras Públicas de Zapopan, al diario El Informador el 26 de enero del año pasado.

 

“Esto es una guerra entre nosotros y los constructores”, declara Magdalena Casillas, quien considera que esta lucha se está llevando a un asunto personal gracias a las omisiones y complicidades de diversas autoridades, con una colonia que ya está cansada de luchar, y que, desgraciadamente, no ve un desenlace cercano al conflicto que se lleva a cabo en esta colonia del poniente de la Zona Metropolitana.

 

El modelo de colonia o ciudad que aspiran los vecinos organizados de Arcos de Guadalupe es aquél que permita convivir con la naturaleza y con el medio ambiente, pero también un lugar en donde se defienda el territorio de los interés privados que consideran lo público sólo una inversión asegurada en el largo plazo.

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